Data: marzo 2, 2012 | 21:51
Subeditorial

Es hora de que el presidente Evo Morales depure todos los infiltrados de su entorno

Los decepcionantes episodios de corrupción en Pando develan fuerzas infiltradas socavando el llamado “proceso de cambio” y la imagen misma del presidente Evo Morales.

La derecha opositora, por sí misma, no tiene lucidez ni fuerza para gestar un clima de ingobernabilidad que ponga en vilo la gestión de Evo. La sedición viene desde dentro del régimen mismo. Los principales aliados de la derecha conspiradora —aquellos que le dan banderas éticas y argumentos democráticos para socavar a Evo— son esos funcionarios corruptos en el Gobierno que provienen de la propia derecha.

Pando tuvo la vergüenza de tener un Fiscal de Distrito que cayó como vulgar ladrón, junto a una Defensora del Pueblo que resultó su cómplice. Sólo una mente derechista infiltrada en el centro del Poder podría concebir semejante esquema contra-revolucionario.
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