Data: Febrero 10, 2017 | 4:40
HABLA EL TEÓRICO DE LAS INTELIGENCIAS MÚLTIPLES | Los mejores profesionales son siempre ECÉ: Excelentes, Comprometidos y Éticos...

Howard Gardner: “Una mala persona no llega nunca a ser buen profesional”

Gardner: “Creer saber envejece y querer saber rejuvenece…”. | Foto Rodman Magazine

Aprender es el único antídoto contra la vejez… Es tonto clasificar a los humanos en listos y tontos, porque cada uno de nosotros es único e inclasificable… cuanto más envejeces, más difícil te resulta adaptar tu vida a las nuevas ideas y menos adaptarlas cómodamente a tu modo de vivir sin variarlo. Por eso, creer saber envejece y querer saber rejuvenece…”, son las palabras de Howard Gardner, el prominente neurocientífico estadounidense, psicólogo, profesor de Harvard y autor de la famosa Teoría de las Inteligencias Múltiples. En esta entrevista publicada el 11 de abril del 2016, Gardner —que ha recibido innumerables reconocimientos por su trabajo, entre ellos el Premio Príncipe de Asturias—, explica de un modo muy didáctico sus esclarecidas ideas que podrían servir para una reflexión más profunda y sistemática sobre la crisis del poder y de la política en nuestros países latinoamericanos. Si el pensamento de Gardner fuera debatido en Bolivia, los conceptos de derecha e izquierda así como de oficialismo y oposición se diluirían en la búsqueda consesuada de una centralidad ética como punto de partida, desde la sociedad civil, para superar esta coyuntura atravesada en todos los frentes por la corrupción y las imposturas, por una carencia cada vez más severa de inteligencias…

© Lluís Amiguet Molina | La Vanguardia 

¿QUIÉN ES HOWARD GADNER?
Howard Gardner nació en Scranton, Pensilvania en 1943, poco después de que su familia emigrase de la Alemania nazi hacia los Estados Unidos. Es un psicólogo, investigador y profesor de la Universidad de Harvard, conocido en el ámbito científico por sus investigaciones en el análisis de las capacidades cognitivas y por haber formulado la Teoría de las Inteligencias Múltiples, la que lo hizo acreedor al Premio Príncipe de Asturias de Ciencias Sociales en 2011.
Gardner es codirector del Proyecto Zero en la Escuela Superior de Educación de Harvard, donde además se desempeña como profesor de educación y de psicología, y también profesor de Neurología en la Facultad de Medicina de la Universidad de Boston.
En 1983 presentó su teoría en el libro “Frames of Mind: The Theory of Multiple Intelligences” y, en 1990, fue el primer estadounidense que recibió el Premio Grawemeyer de la Universidad de Lousville. En él, critica la idea de la existencia de una sola inteligencia, a través de las pruebas psicométricas.
Fue Gardner quien con su modelo reconoce a otras capacidades humanas el mismo valor que tradicionalmente se había concedido exclusivamente a las verbales y matemáticas, principalmente (una concepción reduccionista de la inteligencia, producto del contexto histórico educativo y social en que surgió). Gardner, en cambio, nos habla de distintas formas de ser inteligente, relativizando el estigma asociado, en la concepción reduccionista, a la falta de capacidad y que implicaba un ordenamiento cuantitativo de los individuos, que incluso, se pretendió como justificación de la estructura social desigualitaria (la superioridad intelectual por sexo y raza).
Participa en el GoodWork Project, destinado a mejorar la calidad y la autoestima profesionales, en el que se toman en consideración, fundamentalmente, los factores de la excelencia y la ética.

— ¿Por qué hay excelentes profesionales que son malas personas? |— Descubrimos que no los hay. En realidad, las malas personas no puedan ser profesionales excelentes. No llegan a serlo nunca. Tal vez tengan pericia técnica, pero no son excelentes.

— A mí se me ocurren algunas excepciones… |— Lo que hemos comprobado es que los mejores profesionales son siempre ECÉ: Excelentes, Comprometidos y Éticos .

— ¿No puedes ser excelente como profesional pero un mal bicho como persona? |— No, porque no alcanzas la excelencia si no vas más allá de satisfacer tu ego, tu ambición o tu avaricia . Si no te comprometes, por tanto, con objetivos que van más allá de tus necesidades para servir las de todos. Y eso exige ética.

— Para hacerte rico, a menudo estorba… |— Pero sin principios éticos puedes llegar a ser rico, sí, o técnicamente bueno, pero no excelente.

— Resulta tranquilizador saberlo… |— Hoy no tanto, porque también hemos descubierto que los jóvenes aceptan la necesidad de ética, pero no al iniciar la carrera, porque creen que sin dar codazos no triunfarán. Ven la ética como el lujo de quienes ya han logrado el éxito.

— “Señor, hazme casto, pero no ahora…” |— Como San Agustín, en efecto. Otra mirada estrecha lleva a estudiantes y profesionales comodones a ser lo que consideramos inerciales, es decir, a dejarse llevar por la inercia social e ir a la universidad, porque es lo que toca tras la secundaria; y a trabajar, porque es lo que toca tras la universidad…, pero sin darlo todo nunca.

— Sin ilusión, la vida se queda en obligación… |— Y otros son transaccional es: en clase cumplen lo mínimo y sólo estudian por el título; y después en su trabajo cumplen lo justo por el sueldo, pero sin interesarse de verdad limitan su interés y dedicación. Y son mediocres en todo.

— ¿No descubren algún día de su vida algo que les interese realmente? |— Algunos no, y es uno de los motivos de las grandes crisis de la madurez, cuando se dan cuenta de que no hay una segunda juventud. Otra causa es la falta de estudios humanísticos: Filosofía, Literatura, Historia del Pensamiento…

— ¡Qué alegría! Alguien las cree necesarias… |— Puedes vivir sin filosofía, pero peor. En un experimento con ingenieros del MIT descubrimos que quienes no habían estudiado humanidades, cuando llegaban a los 40 y 50, eran más propensos a sufrir crisis y depresiones.

— ¿Por qué? |— Porque las ingenierías y estudios tecnológicos acaban dándote una sensación de control sobre tu vida en el fondo irreal: sólo te concentras en lo que tiene solución y en las preguntas con respuesta. Y durante años las hallas. Pero, cuando con la madurez descubres que en realidad es imposible controlarlo todo, te desorientas.

— ¿En qué país influyó más su Teoría de las Inteligencias Múltiples? |— En China editaron cientos de títulos sobre inteligencias, pero las entendieron a su modo: querían que su hijo único fuera el mejor en todas.

— Pues no se trata exactamente de eso… |— Cada sociedad y persona entiende lo que quiere entender. Cuanto mayor te haces, más difícil es adaptar tu vida a un descubrimiento y más fácil adaptar el descubrimiento a lo que ya creías que era la vida. Por eso, voy a clase a desaprender de mí y aprender de los jóvenes.

— ¿Por qué cuestiona que la inteligencia es lo que miden los tests? |— Porque yo soy un científico y hago experimentos y, cuando mido la inteligencia de las personas, descubro que algunas son muy buenas solucionando problemas pero malas explicándolos. Y a otras les pasa lo contrario.

¿Y si hay personas diversas es porque también tiene que haber diversos talentos? |— Por eso he dedicado 400 páginas a describir siete tipos de inteligencia: lingüística, lógico-matemática, musical, espacial, cinético-corporal, interpersonal e intrapersonal.

¿Y por qué no muchas más: la culinaria o la mística o la teatral o la ecológica? |— Porque no cumplen los requisitos que sí cumplen esas. Y espero acabar demostrando que además hay una inteligencia naturalista, otra pedagógica y otra existencial para plantearnos preguntas trascendentes. Pero no más.

— Hoy los colegios ya plantean sus programas según esas inteligencias múltiples… |— Y yo no me dirigía a los pedagogos, pero fueron ellos los primeros que adoptaron mis teorías.

OCHO TIPOS DE INTELIGENCIA SEGÚN GADNER
© Redacción Sol de PandoHasta la fecha, Howard Gardner y su equipo de la Universidad Harvard han identificado ocho tipos distintos de inteligencia. Actualmente está en proceso de configuración una novena.
1.- INTELIGENCIA LINGUÍSTICA | La capacidad de dominar el lenguaje y poder comunicarnos con los demás es transversal a todas las culturas. Desde pequeños aprendemos a usar el idioma materno para podernos comunicar de manera eficaz. La inteligencia lingüística no solo hace referencia a la habilidad para la comunicación oral, sino a otras formas de comunicarse como la escritura, la gestualidad, etcétera. Quienes mejor dominan esta capacidad de comunicar tienen una inteligencia lingüística superior. Profesiones en las cuales destaca este tipo de inteligencia podrían ser líderes políticos o religiosos, escritores, poetas, periodistas, etcétera.
2.- INTELIGENCIA LÓGICO-MATEMÁTICA | Durante décadas, la inteligencia lógico-matemática fue considerada la inteligencia en bruto. Suponía el axis principal del concepto de inteligencia, y se empleaba como baremo para detectar cuán inteligente era una persona. Como su propio nombre indica, este tipo de inteligencia se vincula a la capacidad para el razonamiento lógico y la resolución de problemas matemáticos. La rapidez para solucionar este tipo de problemas es el indicador que determina cuánta inteligencia lógico-matemática se tiene. Los célebres test de cociente intelectual (IQ) se fundamentan en este tipo de inteligencia y, en menor medida, en la inteligencia lingüística. Los científicos, economistas, académicos, ingenieros y matemáticos suelen destacar en esta clase de inteligencia.
3.- INTELIGENCIA ESPACIAL | La habilidad para poder observar el mundo y los objetos desde diferentes perspectivas está relacionada con este tipo de inteligencia, en la que destacan los ajedrecistas y los profesionales de las artes visuales (pintores, diseñadores, escultores…). Las personas que destacan en este tipo de inteligencia suelen tener capacidades que les permiten idear imágenes mentales, dibujar y detectar detalles, además de un sentido personal por la estética. En esta inteligencia encontramos pintores, fotógrafos, diseñadores, publicistas, arquitectos, creativos y afines.
4.- INTELIGENCIA MUSICAL | La música es un arte universal. Todas las culturas tienen algún tipo de música, más o menos elaborada, lo cual lleva a Gardner y sus colaboradores a entender que existe una inteligencia musical latente en todas las personas. Algunas zonas del cerebro ejecutan funciones vinculadas con la interpretación y composición de música. Como cualquier otro tipo de inteligencia, puede entrenarse y perfeccionarse. No hace falta decir que los más aventajados en esta clase de inteligencia son aquellos capaces de tocar instrumentos, leer y componer piezas musicales con facilidad.
5.- INTELIGENCIA CORPORAL Y CINESTÉSICA | Las habilidades corporales y motrices que se requieren para manejar herramientas o para expresar ciertas emociones representan un aspecto esencial en el desarrollo de todas las culturas de la historia. La habilidad para usar herramientas es considerada inteligencia corporal cinestésica. Por otra parte, hay un seguido de capacidades más intuitivas como el uso de la inteligencia corporal para expresar sentimientos mediante el cuerpo. Son especialmente brillantes en este tipo de inteligencia bailarines, actores, deportistas, y hasta cirujanos y creadores plásticos, pues todos ellos tienen que emplear de manera racional sus habilidades físicas.
6.- INTELIGENCIA INTRAPERSONAL | Refiere a aquella inteligencia que nos faculta para comprender y controlar el ámbito interno de uno mismo. Las personas que destacan en la inteligencia intrapersonal son capaces de acceder a sus sentimientos y emociones y reflexionar sobre éstos. Esta inteligencia también les permite meditar, exhibir disciplina personal, conservar la compostura y dar lo mejor de sí mismo. Contribuye en profesiones y roles donde se valora a individuos maduros que tienen un autoconocimiento rico y profundo de sí mismos y su entorno.
7.- INTELIGENCIA INTERPERSONAL | Nos faculta para poder advertir cosas de las otras personas más allá de lo que nuestros sentidos logran captar. Se trata de una inteligencia que permite interpretar las palabras o gestos, o los objetivos y metas de cada discurso. Más allá de el contínuum Introversión-Extraversión, la inteligencia interpersonal evalúa la capacidad para empatizar con las demás personas. Es una inteligencia muy valiosa para las personas que trabajan con grupos numerosos. Su habilidad para detectar y entender las circunstancias y problemas de los demás resulta más sencillo si se posee (y se desarrolla) la inteligencia interpersonal. Profesores, psicólogos, terapeutas, abogados y pedagogos son perfiles que suelen puntuar muy alto en este tipo de inteligencia.
8.- INTELIGENCIA NATURISTA | Permite detectar, diferenciar y categorizar los aspectos vinculados a la naturaleza, como por ejemplo las especies animales y vegetales o fenómenos relacionados con el clima, la geografía o los fenómenos de la naturaleza. Esta clase de inteligencia fue añadida posteriormente al estudio original sobre las Inteligencias Múltiples de Gardner, concretamente en el año 1995. Gardner consideró necesario incluir esta categoría por tratarse de una de las inteligencias esenciales para la supervivencia del ser humano (o cualquier otra especie) y que ha redundado en la evolución.
POSIBLE NOVENA INTELIGENCIA | Se trataría de la denominada “Inteligencia Existencial”, aún no explicada plenamente por Gadner, salvo que permitiría dar respuesta a “cuestiones trascendentales”.

¿Por qué? |— Porque comprobaban cada día en las aulas que las categorías de tonto o listo no cubren la diversidad del talento humano. Y, por tanto, que los tests de inteligencia no miden realmente nuestras capacidades, sino sólo la de resolverlos.

— Su teoría, además, era cómoda para consolar a niños con malas notas y a sus papás… |— Se abusó de ella al principio porque no se comprendió bien. En Australia, la administración la manipuló para explicar que había grupos étnicos que tenían inteligencias diferentes de otros.

— ¡Qué peligro! |— En ese punto, empecé también a preguntarme por la ética de la inteligencia y por qué personas consideradas triunfadoras y geniales en la política, las finanzas, la ciencia, la medicina u otros campos hacían cosas malas para todos y, a menudo, ni siquiera buenas para ellas mismas.

— Esa ya es una pregunta filosófica… |— Pero yo soy un científico e inicié un experimento en Harvard, el Goodwork Project, para el que entrevisté a más de 1.200 individuos.

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