Data: abril 8, 2013 | 12:06
El gobierno del Brasil comenzó demarcación del territorio reclamado en Mato Grosso do Sul

Guaraníes logran territorio propio en disputa con empresarios madereros y soyeros

Los guaraníes fueron uno de los primeros pueblos contactados tras la llegada de los europeos a Sudamérica hace unos 500 años.

Los guaraníes fueron uno de los primeros pueblos contactados tras la llegada de los europeos a Sudamérica hace unos 500 años. | Foto Survival

El gobierno del Brasil reconoció como territorio indígena exclusivo de una comunidad guaraní a una plantación ocupada ilegalmente durante varias décadas por empresarios madereros y soyeros, creando un área protegida que se halla en proceso de demarcación formal en Mato Grosso de Sul. El pueblo guaraní logró esta conquista territorial tras anunciar su auto-extinción colectiva en caso de no ser atendidos por el Estado brasileño. Para los guaraníes, la tierra es el origen de toda vida. Pero las violentas invasiones de los terratenientes ganaderos han destruido su territorio y prácticamente toda su tierra les ha sido usurpada. Los niños guaraníes se mueren de hambre y sus líderes han sido asesinados. Cientos de hombres, mujeres y niños guaraníes se han suicidado…

© Survival

Los 170 miembros de la comunidad Pyelito Kue / M’barakay, que viven en una “isla” entre un río y una plantación de soja, pueden ahora quedarse en una parte de su territorio ancestral hasta que el proceso de demarcación formal se complete.

Un portavoz de la comunidad dijo a Survival: “Estamos muy contentos. Hemos estado luchando por nuestra tierra, porque es nuestra. Mi abuelo está enterrado aquí. Hemos sido amenazados por los ganaderos, pero no nos rendimos; seguiremos fuertes porque necesitamos esta tierra”.

Otro hombre guaraní dijo: “Este es un primer paso para nosotros. Es una victoria. Necesitamos nuestra tierra para poder sembrar y que nuestra comunidad pueda desarrollarse y crecer”.

Los guaraníes se ven obligados a cruzar un peligroso río para obtener los suministros de alimentos. | Foto Survival

Los guaraníes se ven obligados a cruzar un peligroso río para obtener los suministros de alimentos. | Foto Survival

Este éxito viene después de una declaración internacional de los guaraníes en la que indicaron que preferirían morir a ser trasladados fuera de sus tierras.

Los guaraníes han sufrido varios ataques brutales desde que volvieron a ocupar esta parte de su territorio en agosto de 2011.

La tierra de los guaraníes fue ocupada por los ganaderos en la década de 1970, lo que obligó a los indígenas a vivir en reservas masificadas en condiciones deplorables.
La violencia e intimidación ejercida por los pistoleros de los ganaderos han obligado a los guaraníes a la encrucijada de tener que atravesar un peligroso río con un fino cable, para obtener suministros de alimentos.

Los guaraníes instan ahora al Gobierno a que complete el proceso de demarcación lo antes posible y les permita vivir en sus tierras ancestrales, donde pueden plantar cultivos y dejar de estar expuestos al riesgo constante de la violencia.

Survival está presionando al Gobierno de Brasil para delimitar toda la tierra guaraní, puesto que está legalmente obligado a hacerlo.

En contacto con la depredación

Los guaraníes fueron uno de los primeros pueblos contactados tras la llegada de los europeos a Sudamérica hace unos 500 años.

La tierra de los guaraníes fue ocupada por los ganaderos en la década de 1970, lo que obligó a los indígenas a vivir en reservas masificadas en condiciones deplorables.

El pueblo guaraníes de Brasil se divide en tres grupos: los kaiowá, los ñandeva y los m’bya. El mayor de ellos es el de los kaiowá, que significa “pueblo del bosque”.

Niños guaraníes trabajan en campos de caña de azúcar que ahora cubren gran parte de las tierras ancestrales de su pueblo en el estado de Mato Grosso do Sul.
Se trata de un pueblo profundamente espiritual. La mayor parte de las comunidades cuentan con una casa de oración y un líder espiritual, cuya autoridad se basa más en el prestigio que en el poder formal.

A lo largo de los últimos 500 años, prácticamente la totalidad de las tierras guaraníes les han sido arrebatadas.

Los episodios de deforestación han convertido el que una vez fuera fértil hogar de los guaraníes en una extensa red de haciendas de ganado y plantaciones de caña de azúcar que abastecen el mercado brasileño de biocombustibles.

Muchos de los guaraníes se han visto hacinados en pequeñas reservas, ahora sobresaturadas de forma crónica. En la reserva de Dourados, por ejemplo, 12.000 guaraníes viven en poco más de 3.000 hectáreas.

La destrucción de los bosques ha traído como resultado la imposibilidad de cazar o pescar, y disponen de tan poca tierra que casi no es posible el cultivo. La malnutrición constituye un serio problema, y desde 2005 al menos 53 niños guaraní han muerto de hambre.

Estos problemas son especialmente acusados en Mato Grosso do Sul, donde los guaraníes llegaron a ocupar una extensión de 350.000 kilómetros cuadrados de bosque y llanura.

En la actualidad se ven hacinados en pequeñas parcelas de tierra rodeadas de haciendas de ganado y de extensos cultivos de soja y de caña de azúcar. Algunos carecen de tierras y se ven forzados a acampar en los bordes de carreteras y caminos.

Plantaciones de caña de azúcar

Brasil tiene una de las industrias de biocombustibles más desarrolladas del mundo. Las plantaciones de caña de azúcar se establecieron en la década de los años 80 y dependen en gran medida de la mano de obra indígena. A menudo los empleados trabajan por un salario lamentable en condiciones terribles. En 2007 la policía llevó a cabo una redada en una destilería de alcohol de caña de azúcar y descubrió que 800 indígenas trabajaban y vivían en condiciones infrahumanas.

Debido a que los hombres indígenas se ven forzados a buscar trabajo en las plantaciones, se ausentan de sus comunidades durante largos periodos, lo que tiene un gran impacto en la salud y en la sociedad de los guaraníes. Enfermedades de transmisión sexual y el alcoholismo se han introducido por los trabajadores que han regresado, y han aumentado las tensiones internas y la violencia.

Unas 80 nuevas plantaciones de caña de azúcar y destilerías de alcohol están planificadas en Mato Grosso do Sul, muchas de las cuales serán construidas en la tierra ancestral que reclaman los guaraníes.

Atrapados por la «civilización»

Los guaraníes de Mato Grosso do Sul sufren el racismo y la discriminación, así como altos niveles de acoso por parte de la policía. Se estima que unos 200 guaraníes están en prisión con muy poco o nulo acceso a asesoramiento legal o a intérpretes, atrapados en un sistema legal que no entienden. Como resultado, personas inocentes están siendo condenadas. Además Muchos están cumpliendo severas y desproporcionadas condenas por delitos menores.

La respuesta de este pueblo profundamente espiritual a la escasez crónica de tierra ha sido una epidemia de suicidios única en Sudamérica. Desde 1986, más de 517 guaraníes se han suicidado. El más joven de ellos tenía sólo nueve años.

Las «retomadas»

Apretujados en minúsculas reservas y con consecuencias sociales devastadoras, muchos guaraníes han intentado recuperar pequeñas parcelas de su tierra ancestral.

Los poderosos e implacables terratenientes que ahora ocupan sus tierras se han opuesto violentamente a estas “retomadas” de tierra.

Éstos contratan pistoleros a sueldo con frecuencia para defender sus “propiedades”, e incontables guaraníes han muerto durante las “retomadas”, o poco después.

La pequeña comunidad de Ñanderú Marangatú constituye un ejemplo típico. A pesar de que la ley reconoce su derecho a vivir dentro de una reserva de 9.000 hectáreas, fueron expulsados a punta de pistola por los terratenientes en el 2005. Demostrando una gran valentía, la comunidad regresó.

Ahora viven en una pequeña fracción de aquello que les corresponde legalmente y el área que rodea de forma inmediata al asentamiento es patrullada por pistoleros a sueldo del terrateniente que, además, han violado a dos mujeres guaraníes.

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