Data: septiembre 15, 2013 | 12:34
COLUMNISTA INVITADO

GONZALO RODRÍGUEZ | ¿Podría el P.T. modificar la correlación de fuerzas políticas el 2014?

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GONZALO RODRÍGUEZ AMURIO El autor es abogado vinculado al movimiento laboral; fue trabajador y dirigente fabril en la ciudad de Cochabambba y actualmente es Secretario General del Partido de los Trabajadores (PT).

GONZALO RODRÍGUEZ AMURRIO
El autor es abogado vinculado al movimiento laboral; fue trabajador y dirigente fabril en la ciudad de Cochabamba y actualmente es Secretario General del Partido de los Trabajadores (P.T.).

El surgimiento del Partido de los Trabajadores (P.T.), a tiempo que genera expectativa en diversos segmentos de la población, desafía al análisis y reflexión sobre las perspectivas de esta nueva fuerza política y su impacto real en el futuro escenario político nacional.

Para empezar, la búsqueda de respuestas al respecto, hace imprescindible comprender la conducta de los sectores que resultan el núcleo o base social de origen de esta reciente organización política: las y los trabajadores afiliados a la Central Obrera Boliviana.

Es conocido que dicha base social, después del fallido “gasolinazo” de diciembre de 2010 y más allá de sus direcciones sindicales, pasó a asumir una conducta cada vez más distante de la gestión gubernamental, en una seria ruptura de lo que entre 2006 y 2010 fuera una especie de idilio con el llamado proceso de cambio. Y se debe tener claro que, las conductas de los sectores sociales no están determinadas necesariamente por “factores ideológicos”, como aún creen quienes postulan la necesidad de reconducir el proceso de cambio, sino más bien por las percepciones que cada sector social tiene sobre su propia realidad y futuro.

En el presente caso, son cada vez mayores los indicios que apuntan a que los trabajadores asalariados se sienten permanentemente amenazados por el gobierno, en relación a sus derechos y conquistas sociales, y ello es lo que los viene conduciendo a un distanciamiento irremediable del actual oficialismo.

Conquistas amenazadas

No es para poco, de finales de 2010 adelante, los trabajadores asalariados vieron amenazadas las cajas de salud que les brindan servicios médicos para sí y sus familias, se vieron maltratados constantemente a propósito de sus reclamos salariales, ven riesgos sobre el respeto a la jornada de trabajo empezando por el sector de salud y, últimamente, tras los insatisfactorios resultados de la nueva Ley de Pensiones, sienten el peso de la soberbia gubernamental y su revancha inmisericorde, por haber puesto en duda el éxito de uno de los programas estrella del gobierno.

En esas circunstancias, cuando los sectores asalariados ven que sus derechos económicos y sociales no están garantizados, cuando ante sus ojos su presente y futuro se encuentran seriamente afectados y en constante riesgo por las políticas gubernamentales, es natural que hayan perdido toda esperanza en el gobierno, que ya no se sientan representados en sus intereses y aspiraciones legítimas por el partido gobernante, por tanto resulta comprensible que sientan la urgencia de contar con otra expresión política que realmente los represente.

Por su parte, una mirada a la acera del frente, a propósito de ese contexto político y social, nos permite constatar que el gobierno no cede en modo alguno en aquella percepción que tiene sobre el mundo del trabajo asalariado. Su visión que confunde como privilegios los derechos y conquistas sociales de los trabajadores persiste, su intención de someterlos no cesa y, día que pasa, va dando muestras de su real intención de consolidar en los hechos una nueva expresión de capitalismo de estado con características “salvajes”.

Nueva burguesía burocrática

Ese último antecedente nutre hoy las ideas que afirman que estamos frente a una nueva burguesía burocrática constituida desde el gobierno, que busca ventajas para sí y sus aliados, a costa de medrar del trabajo asalariado, y en consecuencia aviva  —sin seguramente habérselo propuesto— una seria contradicción con los sectores asalariados del país.

Ya no se trata de confrontaciones circunstanciales entre el gobierno y los asalariados, por el contrario cada día que pasa se evidencia que se trata de un antagonismo de intereses y visiones que hacen a estas clases sociales involucradas.

Es esa contradicción la que hace que el movimiento sindical particularmente obrero haya dejado de resultar sensible frente al “discurso anti-imperialista” del gobierno, a propósito del caso Snowden y el agravio que sufrió el vuelo presidencial por varios países de Europa. Esa contradicción hace que los trabajadores estén más preocupados en torno a cómo van a relanzar su lucha por modificar la ley de pensiones. Es esa contradicción que determina que los diversos sectores de asalariados empiecen a sentir una especie de fiebre a favor del P.T.

En consecuencia, es bajo esa realidad social y política que corresponde entender las perspectivas del P.T. y su impacto real que en el futuro político inmediato pueda tener en el país; máxime si entre los sectores asalariados crece la urgencia de cambiar la actual correlación de fuerzas políticas del país, para que el accionar de defensa y reivindicación que tienen a su cargo sus organizaciones sindicales tengan mejor destino.

Siendo ello así, el nacimiento del P.T. no resulta la aparición de un nuevo grupo político más, sino una nueva insurgencia de toda una base social que tiene necesidad impostergable de sentar presencia otra vez en la vida política del país, con lo que es posible afirmar que se tendrá P.T. para rato. Y toda vez que en el país no son solo los asalariados los que resultan afectados, amenazados o postergados por las políticas del gobierno, siempre está latente la posibilidad de que nuevos sectores sociales se alineen a esta iniciativa por de pronto básicamente obrera, de manera que con ello el P.T. tenga un impacto antes impensado.

Nace el Partido

A mediados de enero de 2013 una Conferencia Político Sindical, convocada por la COB y realizada en Cochabamba, daba cuerpo a la necesidad de organizar un nuevo partido; en marzo, un Primer Congreso realizado los días 7 y 8 en el distrito minero de Huanuni lo fundó oficialmente, le dotó de sus documentos políticos y orgánicos básicos, nombre, colores y símbolos. Un reciente Segundo Congreso realizado en junio en la ciudad de Oruro ratificó la convicción de estar presente en las elecciones de 2014, complementó y transformó la Comisión Política del P.T. en su Primera Dirección Nacional, bajo el mandato de iniciar los trámites formales ante el Tribunal Supremo Electoral para obtener su personería jurídica.

Tomado del Blog del autor
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