Data: noviembre 14, 2013 | 22:29

Filipinos en angustiante espera por ayuda tras el paso del tifón Haiyán

Según las Naciones Unidas, cerca de 11 millones de personas están afectadas por el tifón Haiyán. | Foto: Reuters

Según las Naciones Unidas, cerca de 11 millones de personas están afectadas por el tifón Haiyán. | Foto: Reuters

Tras la devastación que ha dejado el tifón Haiyán en Filipinas, la población aún espera la ayuda internacional. Hay sitios remotos a los que no se podido llegar, las carreteras y caminos continúan bloqueados y en un país insular -rodeado de agua- hay poblados enteros sin agua potable ni electricidad.

Se calcula que unas 2.300 personas han muerto y, según Naciones Unidas, cerca de 11 millones están afectadas.

Los medios de comunicación locales hablan de sobrevivientes que están tan desesperados que han tenido que desenterrar tuberías y perforarlas tratando de obtener agua para beber, reporta el sitio de la BBC Mundo.

Las críticas al gobierno del presidente Benigno Aquino, que comenzaron en los medios extranjeros, continúan ahora en la prensa nacional, que cuestiona abiertamente la aptitud de la operación de ayuda.

E incluso la encargada de asuntos humanitarios de Naciones Unidas, Valerie Amos, dijo que sentía que la ONU había desilusionado a muchos por la lentitud de la operación.

En medio de la frustración, se espera que la llegada a Filipinas este jueves de un portaaviones de Estados Unidos, el USS George Washington, dé un empuje masivo a los esfuerzos internacionales de ayuda en el país.

Con una capacidad enorme de apoyo, el George Washington, además de contar con sus propios aviones para distribuir ayuda, puede también actuar como una gigantesca base flotante para todo tipo de operaciones de helicópteros, tiene espacio para almacenar cantidades grandes de alimentos y suministros médicos y puede generar niveles importantes de agua potable.

Acompañan al portaaviones buques de guerra, embarcaciones de abastecimiento y vehículos anfibios que transportan infantes de marina estadounidenses.

Según el analista de la BBC, Nick Childs, «es el tipo de capacidad que sólo Estados Unidos puede desplegar».

Pero mientras esa ayuda llega a los necesitados, han surgido varias preguntas por lo que se ha descrito como la caótica respuesta a este desastre.

El "antes" y "después". Imágenes satelitales y aéreas de Filipinas muestran la magnitud de la devastación en las zonas bajas del país tras el paso del potente tifón Haiyán, como la ciudad de Tacloban, en la isla central de Leyte.

El «antes» y «después». Imágenes satelitales y aéreas de Filipinas muestran la magnitud de la devastación en las zonas bajas del país tras el paso del potente tifón Haiyán, como la ciudad de Tacloban, en la isla central de Leyte.

¿Estaba el gobierno de Filipinas preparado para el Haiyán?

Las comunidades filipinas están acostumbradas al paso de tifones. Muchas ciudades tienen un comité de manejo de desastres y estos tenían que haber contado con planes de preparación.

Los meteorólogos, además, habían pronosticado que Haiyán arrasaría a Filipinas como un «supertifón». El gobierno lanzó varias advertencias sobre ello y trasladó a miles de personas a refugios.

Pero en una entrevista con la BBC, Greg Barrow, portavoz del Programa Mundial de Alimentos (PMA) de Naciones Unidas, afirmó que Haiyán «fue único en escala e impacto» y «superó toda la capacidad» con la que el gobierno se había preparado.

Además, no se apreciaron en su totalidad los riesgos del aumento del nivel del mar provocado por la tormenta.

Richard Gordon, presidente de la Cruz Roja Filipina, le explicó a la BBC: «La gente no sabía del aumento del nivel del mar. El gobierno tuvo que haber advertido: ‘Van a tener olas enormes, tsunamis'».

Aunado a esto, algunos pobladores no hicieron caso de las advertencias de evacuación y muchos refugios que se pensaba que eran seguros quedaron destruidos.

Cómo planean las agencias de ayuda manejar estos desastres

Naciones Unidas y otras grandes agencias humanitarias tienen oficinas regionales en todo el mundo que coordinan los preparativos para un desastre.

«Fuimos creados para estar preparados en países donde es probable que ocurra algo», dijo Greg Barrow, del Programa Mundial de Alimentos.

Explicó que inmediatamente después de un desastre, el PMA envía equipos de emergencia para evaluar las necesidades de alimentos, la forma de hacer llegar los suministros y cuánto puede durar la emergencia.

Hay abastecimientos acumulados en aeropuertos pero no es posible distribuirlos. | Foto: AFP

Hay abastecimientos acumulados en aeropuertos pero no es posible distribuirlos. | Foto: AFP

También determinan la capacidad que tiene el país afectado para responder, si la infraestructura es apta para manejar cantidades grandes de abastecimientos de ayuda y si tiene lugares seguros para almacenarlos.

Sin embargo, en la práctica, la realidad puede ser muy diferente.

Aunque han llegado a Filipinas aviones con suministros, se ha informado que gran parte de la ayuda no ha sido distribuida debido a carreteras bloqueadas, una escasez de vehículos para entregarla y falta de acceso a gasolina.

Los medios de comunicación locales informaron que la ayuda humanitaria está acumulada en puertos y aeropuertos pero no hay forma de distribuirla; que hay niveles copiosos de gasolina pero no hay vendedores dispuestos a venderla, y que se están formando grupos cada vez más grandes de voluntarios y trabajadores de rescate sin posibilidades de llegar a los afectados.

Por qué se ha retrasado la distribución de ayuda

Según Sebastian Rhodes, el jefe del equipo de evaluación de desastres de la ONU, en el aeropuerto de Tacloban -una ciudad de 220.000 habitantes y una de las más afectadas por la tormenta- se produjo un «atasco» de ayuda que estaba lista para su distribución y que no hubo forma de movilizar.

Tal como le dijo Rhodes a la agencia de noticias AP, «(la ayuda) está en casi todo el país, menos aquí».

«Tenemos un verdadero desafío con la logística en términos de poder sacar las cosas del aeropuerto hacia la ciudad, fuera de la ciudad y hacia otras áreas. La razón es esencialmente que no hay camiones para entregarla y todas las carreteras están cerradas».

El miércoles, el presidente de la ONG Save the Children, Justin Forsyth, le dijo a la BBC que una vez que se retiren los escombros del aeropuerto de Tacloban tardarán diez horas en llegar a las zonas dañadas para entregar ayuda a los necesitados.

Otro problema ha sido la lejanía de muchas comunidades afectadas. Se dice que hay áreas adonde todavía no se ha logrado llegar.

«El retraso ha sido increíblmente frustrante y en algunos sentidos inaceptable», afirmó Greg Barrow, el portavoz del Programa Mundial de Alimentos de la ONU.

«Pero dada la magnitud y el impacto de la tormenta, se pudo haber hecho muy poco para evitarlo».

Cómo se generó el tifón Haiyán

El ojo del tifón Haiyán, con vientos que alcanzaron los 314 kilómetros por hora.| Foto: AP

El ojo del tifón Haiyán, con vientos que alcanzaron los 314 kilómetros por hora.| Foto: AP

Como todas las tormentas tropicales, comenzó como un grupo de cumulonimbos o nubes cargadas de electricidad. Algo común, según explica David Shukman, editor científico de la BBC.

Pero estas nubes se fundieron rápidamente en un único sistema atmosférico que comenzó a rotar, arrastrando aire hacia arriba, hacia su centro.

La tormenta se extendió sobre más de 400 kilómetros. En este punto, ya era un tifón.

El calor, creciente por el movimiento, iba aumentando su fuerza. Las temperaturas altas significan más energía, y esto hace que se acelere el viento en el ojo de la tormenta y a su alrededor.

Según reporta Matt McGrath, corresponsal de Medio Ambiente de BBC, Haiyán presentó características inusuales que incrementaron su potencia. Normalmente, las paredes de la tormenta que rotan alrededor del ojo se van renovando con el movimiento, debilitando la velocidad de los vientos. Pero eso no pasó en este caso.

Pero además, la intensa presión baja levantó la superficie del mar para crear una marejada ciclónica o inundación costera, otra fuente de peligro que arrasó con todo lo que se encontró a su paso.

La tormenta llegó a Filipinas por la isla de Samar, a unos 600 kilómetros de la capital, Manila, poco antes del amanecer del viernes pasado, con vientos que se estima rondaban los 314kph.

Guiuan, una localidad de pescadores de 40.000 habitantes, fue el primer lugar que golpeó la tormenta, que arrancó casi todos los techos de las casas.

Tacloban, de 200.000 habitantes, también sufrió los embates del ciclón.

A pesar de que aún no hay evidencia que atribuya al cambio climático la responsabilidad por severos eventos atmosféricos como el tifón Haiyán, los científicos creen que el aumento de la temperatura de los océanos puede hacer que estas tormentas sean más feroces.

Los científicos creen que el aumento de la temperatura de los océanos debido al cambio climático, puede hacer que estas tormentas sean más feroces.

Cambio climático

Mientras los filipinos luchan por sobrevivir tras el tifón y esperan la ayuda internacional, los efectos de la catástrofe se hicieron sentir de un modo particular en la apertura de conferencia mundial sobre cambio climático en Varsovia, Polonia.

El desastre causado por Haiyán marcó el inicio de la cumbre de Naciones Unidas, que arrancó este lunes en la capital polaca y durará dos semanas.

La intervención del delegado filipino llamando a la acción inmediata conmovió a los asistentes.

«Podemos arreglarlo, podemos detener esta locura ahora mismo», dijo Naderev Saño al borde de las lágrimas, y anunció una huelga de hambre hasta que se avance en los acuerdos para contrarrestar los efectos del calentamiento global.

«En solidaridad con mis compatriotas, que luchan para encontrar alimentos, voy a comenzar un ayuno voluntario por el clima», declaró Saño al comienzo de la sesión de apertura.

Saño, originario de Tacloban, también dijo que había conseguido comunicarse con su hermano en Filipinas, aunque todavía espera más noticias de sus familiares.

A pesar de que aún no hay evidencia que atribuya al cambio climático la responsabilidad por severos eventos atmosféricos como el tifón Haiyán, los científicos creen que el aumento de la temperatura de los océanos puede hacer que estas tormentas sean más feroces.

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