Data: diciembre 16, 2012 | 18:27
Gobierno aclara que no se firmó ningún contrato con Sinohydro, es sólo un acuerdo para revisar estudios sin costo para el Estado boliviano; los chinos tienen 90 días para elaborar su oferta

Empresa china que busca ejecutar Cachuela Esperanza tiene problemas legales en Ecuador

Con características muy similares a Cachuela Esperanza, el proyecto Coca-Codo Sinclair del Ecuador generará una potencia de 1.500 megavatios represando las aguas del río Coca (unión de los ríos Salado y Quijos) a un costo de 2.200 millones de dólares. | Foto El Comercio de Quito

Sinohydro Corporation, la empresa china con la cual el Gobierno boliviano firmó el pasado miércoles un memorándum de entendimiento para agilizar el proyecto hidroeléctrico Cachuela Esperanza en el norte amazónico del país, enfrenta diez denuncias judiciales en el Ecuador, país donde Sinohydro construye la central hidroeléctrica Coca-Codo Sinclair ubicada en la región amazónica de la provincia Pichincha…

© Wilson García Mérida | Redacción Sol de Pando

Durante la firma del memorándum de entendimiento con el Ministerio de Hidrocarburos y la Empresa Nacional de Electricidad (Ende), en La Paz, el representante de Sinohydro, Yang Tiejun, informó a la contraparte boliviana que esta empresa china tiene una inversión de 2.000 millones de dólares en la hidroeléctrica ecuatoriana Coca-Codo Sinclair, y que la experiencia alcanzada en esa obra por Sinohydro pretenden sus ejecutivos “trasladarla al proyecto de Cachuela Esperanza”.

Sin embargo, un ciudadano boliviano residente en Quito, Ecuador, se comunicó con Sol de Pando en la ciudad de Cochabamba para informar que la empresa Sinohydro enfrenta diez juicios civiles y laborales en la Fiscalía General y en varios juzgados de Pichincha, por irregularidades que la constructora china estaría cometiendo al ejecutar la obra hidroeléctrica de Coca-Codo Sinclair dentro la Amazonia ecuatoriana.

Sinohydro, asegura la fuente, es acusada, entre otros cargos, por presuntos delitos de peculado y uso fraudulento de los recursos que recibe del Gobierno ecuatoriano. Una empresa privada local, subcontratista de Sinohydro, denunció que la constructora china cobra un sustancial sobreprecio al Estado ecuatoriano (representado por la empresa pública Coca-Sinclair) por cada metro de construcción de los campamentos en la hidroeléctrica que está a cargo de la subcontratista Sakoto. El empresario subcontratista denunció que Sinohidro le paga a Sakoto 179 dólares para cada metro construido, mientras la misma contratista china cobra a la estatal Coca-Sinclair 800 dólares, hecho tipificado como delito de peculado y estafa.

Aquella información fue corroborada en agosto pasado por el periódico El Comercio de Quito, según el cual, a consecuencia de la denuncia de Sakoto, la Fiscalía General del Ecuador citó a los ministros de Electricidad, Esteban Albornoz; y de Sectores Estratégicos, Jorge Glas, como miembros del Directorio de Coca-Sinclair. “El abogado de Sakoto, Fernando Larrea, afirmó que allí hubo un abuso de fondos del Estado por lo que se cometió peculado”, informó El Comercio. Además están llamados a comparecer ocho ciudadanos chinos, representantes de Sinohydro.

Pero además de la denuncia en la Fiscalía, Sakoto está siguiendo dos procesos en los juzgados XX y XXIV de lo Civil de Pichincha, por 6 millones de dólares  en pagos no cumplidos por Sinohydro. La empresa china argumentó que ese incumplimiento de pagos se originó en un reajuste de precios solicitado por Sakoto y que no fue admitido.

Adicionalmente, Sinohydro enfrenta seis procesos en juzgados de trabajo por incumplimientos en haberes e indemnizaciones laborales.

Se informó asimismo que el asambleísta Kléver Jiménez pidió a la Fiscalía, a la Contraloría y a la Procuraduría rescindir el contrato con Sinohydro por supuestos retrasos mayores a ocho meses en la obra y falta de estudios.

La adjudicación de la obra a Sinohidro se registró en el año 2009 bajo un contrato de modalidad “mano en llave”; pero en marzo del 2010 el Gobierno ecuatoriano planteó la nulidad del contrato por problemas en la negociación del Eximbank de China para  financiar el proyecto hidroeléctrico. Finalmente, los problemas se superan y Sinohydro continuó a cargo del proyecto, hasta enfrentar nuevos problemas legales en el 2011 con las primeras demandas laborales y civiles que se agravaron este año.

Posición boliviana garantiza transparencia

Sol de Pando procuró una posición oficial del Gobierno boliviano sobre aquella preocupante información proveniente del Ecuador respecto a la solvencia técnica y económica de la empresa china que pretende adjudicarse el proyecto hidroeléctrico de Cachuela Esperanza.

El gerente interino de la Empresa Nacional de Electricidad (Ende), ingeniero Arturo Iporre, confirmó que el Gobierno sabe, por la información que proporcionó la misma Sinohydro, sobre la ejecución de un proyecto hidroeléctrico en el Ecuador a cargo de esta empresa; sin embargo afirmó que no conocía sobre los referidos problemas judiciales. El ejecutivo anticipó que efectuará las averiguaciones oficiales correspondientes y que además transmitirá dicha información al Gerente titular de Ende que se encuentra de viaje. “Yo me encuentro en la Gerencia de Ende en un reemplazo muy provisional”, aclaró Iporre.

En todo caso, a tiempo de ratificar y aclarar que el memorándum suscrito el miércoles con Sinohydro no compromete en absoluto la ejecución del proyecto de Cachuela Esperanza, Iporre remarcó que la empresa china se limitará a revisar la documentación técnica, de diseño y factibilidad del proyecto, “y sobre esa base Sinohydro presentará en 90 días al Gobierno de Bolivia una propuesta que nosotros veremos en su momento si es pertinente o no, tomando en cuenta todos los factores a favor y en contra”.

El Gerente interino de Ende aclaró asimismo que el estudio que realizará Sinohidro con sus propios recursos, no representa gasto alguno para el Estado boliviano, “además que ese documento realizado por la empresa china será de propiedad intelectual de nuestro Gobierno por el simple hecho de que se habrá elaborado en base a los datos oficiales del proyecto, previamente existentes”.

En efecto, de acuerdo al boletín oficial del Ministerio de Hidrocarburos emitido el pasado 12 de diciembre, “el memorándum establece dos fases consecutivas y dependientes: la primera referida a la revisión y optimización del diseño en potencia y costo del proyecto, que implica un plazo de 90 días calendario para su presentación, y la segunda establece la negociación del financiamiento, construcción y puesta en marcha de ese proyecto”.

Dos proyectos similares

En su edición de la víspera, El Comercio de Quito publicó un informe detallado sobre los avances en la ejecución del proyecto Coca-Codo Sinclair a cargo de la china Sinohydro, dando cuenta que el mismo se halla en un 22% de su ejecución, desplegando una mano de obra de 4.306 obreros y técnicos ecuatorianos, colombianos y chinos.

A pesar de los problemas judiciales y financieros que enfrenta la empresa china adjudicataria, el nivel de avance de la obra se halla dentro las previsiones contractuales, según la supervisora estatal. “El plazo de entrega de la obra en operación vence en enero del 2016 y hasta el momento los tiempos no han variado, según el gerente de la empresa pública Coca-Sinclair, Luciano Cepeda”, reportó El Comercio.

Coca-Codo Sinclair será la mayor central hidroeléctrica que tendrá el Ecuador en los primeros meses del 2016. El proyecto arranca en el kilómetro 160 de la vía Quito – Lago Agrio, a cuatro horas en vehículo hacia el nororiente de la capital ecuatoriana, y se extiende por una superficie cercana a 22 hectáreas entre los municipios amazónicos de Napo y Sucumbíos.

Es muy similar,  en dimensión y costos, al proyecto hidoreléctrico de Cachuela Esperanza que el gobierno de Evo Morales pretende ejecutar a partir del próximo año en la zona limítrofe entre los departamentos de Pando y Beni, norte amazónico del país.

Según estimaciones del gobierno boliviano, Cachuela Esperanza que represará los caudales del río Beni, costará alrededor de 2.500 millones de dólares y tendrá una potencia instalada de 990 megavatios, que casi iguala al actual consumo de energía eléctrica de todo el país. Por su parte el proyecto Coca-Codo Sinclair generará una potencia de 1.500 megavatios represando las aguas del río Coca (unión de los ríos Salado y Quijos) a un costo de 2.200 millones de dólares que incluyen los costos de supervisión.

La central hidroeléctrica ecuatoriana consistirá en una estructura para captar el 76% del caudal del río Coca. Este volumen fluirá por un túnel horizontal subterráneo a lo largo de 24,8 kilómetros, para luego precipitarse 620 metros, en caída vertical, hacia ocho turbinas que generarán energía con el caudal y la fuerza del agua.

Este año, en medio de las denuncias judiciales y laborales, Sinohydro avanzó en el ensamblaje de dos “topos” (perforadoras similares a las que utilizan para construir el túnel del proyecto Misicuni en Cochabamba) para la construcción de dos túneles verticales que alojarán dos tuberías de presión que llevarán el agua del río Coca en una fase final hacia las turbinas. Esta es la parte del proyecto criticado por ambientalistas que advierten sobre severos daños ambientales a consecuencia del gigantesco desvío artificial del río.

Dichos túneles verticales se excavan al interior de una montaña que hará la función de una de las paredes del Embalse Compensador, según describe El Comercio.

CONSTRUYENDO LOS TÚNELES
Para acceder al lugar exacto donde se perforan los dos túneles verticales, Sinohydro realizó un túnel de acceso de 700 metros de largo y 4 metros de alto. Al interior, está sostenido por hormigón lanzado y a cada lado se colocaron dos cables que sostienen decenas de focos para iluminarlo. Al final del túnel, se encuentra un taladro rojo de unos 3 metros de alto por 2 metros de ancho que excavará uno de los túneles verticales que alojará una de las dos tuberías de presión. En el centro de esta maquinaria se halla un mecanismo giratorio con una punta de 30 centímetros de diámetro. Esta broca deberá realizar una perforación hacia abajo de 530 metros, explica el jefe de Obra de Coca-Sinclair, Carlos Jarrín, para luego empatarse desde abajo con otra broca de 2,1 metros de diámetro y ampliar el túnel vertical. Hasta el momento, se tienen 470 metros perforados. Justo al frente del lugar donde se hace esta excavación, trabaja la tunelera o TBM 2 (“topo”) que perfora el túnel de conducción de aguas. Esta maquinaria es similar a un tren de diez vagones ya que mide 155 metros de largo y tiene un diámetro de 9 metros. Al momento no se la puede ver en toda su magnitud porque está al interior de la montaña y ya ha excavado los primeros 600 metros de los 10 kilómetros que perforará. | Tomado de El Comercio de Quito

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