Paul Frampton, candidato al Premio Nobel de Física, estuvo en La Paz durante diez días esperando a una amante virtual que nunca llegó. Una red boliviana de narcotráfico lo usó como “mula” para sacar la droga sin control alguno por los aeropuertos de El Alto y Viru Viru...

Eminente científico inglés preso en Argentina por traficar cocaína desde Bolivia

El científico tenía el plan de convertir a la famosa Denise Milani en su nueva esposa. Ambos chatearon diariamente entre noviembre del 2011 y enero del 2012, y  acordaron tener una cita sexual en Bolivia, donde supuestamente Denise realizaría una sesión fotográfica en las ruinas de Tiahuanacu, para luego retornar juntos como marido y mujer. “Ese era mi plan, volver a Chapell Hill con mi nueva esposa”, afirmó el ingenuo genio,

El científico inglés tenía el plan de convertir a la famosa Denise Milani en su nueva esposa. Creyó estar chateando diariamente con ella entre noviembre del 2011 y enero del 2012, acordando una cita sexual en Bolivia, donde supuestamente la modelo realizaría una sesión fotográfica, para luego retornar juntos como marido y mujer. “Ese era mi plan, volver a Chapell Hill con mi nueva esposa”, afirmó el ingenuo genio que terminó traficando cocaína boliviana por amor a la virtual Denise. | Fotomontaje Sol de Pando

Lo llamativo es que Frampton logró sacar la droga de Bolivia sin riesgo alguno de ser detenido en los dos aeropuertos que usó para salir del país siguiendo las falsas huellas de Denise Milani. Surgen indicios de una organización del narcotráfico que utiliza bellas mujeres no sólo reales sino también virtuales, ligadas a la industria del modelaje, aprovechando además una serie de recursos que brinda la tecnología del Internet para reclutar peones involuntarios. En este caso una escultural modelo checa fue víctima de una usurpación de identidad junto a un eminente pero lujurioso científico inglés que cayó en la trampa de una perversa ciber-seducción al servicio de la cocaína…

© Wilson García Mérida | Redacción Sol de Pando
Illustration by Wesley Allsbrook | The New York Times

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Paul Howard Frampton es un físico nuclear nacido en Inglaterra en 1945, doctorado de Oxford en 1968; catedrático de la Universidad de Carolina del Norte, en Chapel Hill, Estados Unidos, desde 1981. Forma parte de una élite de científicos que se emulan entre sí en la carrera por el Premio Nobel de Física; y en más de una ocasión  fue postulado a dicho galardón por desarrollar la teoría de la “Energía Oscura” definida como la forma de materia presente en todo el espacio ejerciendo una presión que tiende a acelerar la expansión del universo.

Desde enero del pasado año, esta eminencia que puso en tela de juicio nada menos que la validez de la teoría del Big Bang quedó recluido en la cárcel de Villa Devoto, en Buenos Aires, y en octubre se le permitió la detención domiciliaria mientras se lo procesaba judicialmente por narcotráfico, ante un clamor de la comunidad científica mundial que defiende su inocencia. En noviembre fue sentenciado a cuatro años y ocho meses de cárcel. Frampton fue detenido el 23 de enero del 2012 en el aeropuerto de Ezeiza cuando traficaba desde Bolivia rumbo a Bruselas, Bélgica, casi tres kilos de cocaína oculta en una valija ajena, siguiendo un itinerario que le había marcado su amante virtual a quien nunca llegó a conocer en carne y hueso sino sólo mediante una red social de búsqueda de parejas en el portal www.mate1.com.

Según declaraciones del científico ante la policía argentina, la valija le fue entregada a Frampton en un hotel de La Paz por un supuesto “representante personal” de la escultural modelo checa Denise Milani, que fue Miss Bikini Internacional el año 2007, con quien el científico —32 años mayor que ella—  debía encontrarse en Bolivia para iniciar un romance supuestamente prometido por la misma modelo mediante el chat. Sin embargo todo aquello era una mentira muy bien orquestada a espaldas de la propia Denise

“Ella me dijo que le gustaban hombres mayores y que estaba cansada de las sesiones de fotografía”, relató el aspirante al Nobel de Física en una entrevista que concedió a la periodista Marina Aizen, de Clarín, dentro de cárcel de Villa Devoto en julio del 2012.

El científico, divorciado desde hace 15 años, tenía el plan de convertir a la famosa Denise Milani en su nueva esposa. Ambos chatearon diariamente entre noviembre del 2011 y enero del 2012, y tras “enamorarse” acordaron tener una cita sexual en Bolivia, donde supuestamente Denise realizaría una sesión fotográfica en las ruinas de Tiahuanacu, para luego retornar juntos como marido y mujer. “Ese era mi plan, volver a Chapell Hill con mi nueva esposa”, afirmó el ingenuo genio, tanto así que dejó su vehículo a la mano en un parqueo del aeropuerto de Carolina del Norte.

Frampton decidió encontrarse personalmente con Denise Milani aprovechando un receso en la Universidad de Nueva Carolina donde dicta cátedra en el departamento de Física y Astronomía.

El holograma de Denise Milani

La sensual amante virtual (o mejor dicho el demonio real que está detrás del nickname Denise Milani) le ofreció pagarle sus pasajes de ida y vuelta, y hasta se encargó de hacerle las reservaciones en el hotel. Debió salir por Toronto hacia Chile el 7 de enero de 2012, en un viaje desde ya accidentado cuando las autoridades canadienses detectaron que el pasaje se había pagado con una tarjeta de crédito falsa, por lo cual no le dejaron abordar el avión. Frampton no captó esa primera señal de fraude. Los “representantes” de la modelo arguyeron un “error” y lo subsanaron en 24 horas. De Chile se embarcó a Bolivia, donde presuntamente se vería con el amor de su vida. “Yo había llegado tres días tarde a La Paz porque hubo una confusión con los pasajes de avión. Tal vez me tendría que haber dado cuenta de que había algo raro”, reflexionó a destiempo el eminente enamorado.

Illustration by Wesley Allsbrook | The New York Times

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Denise Milani nunca llegó a La Paz. El científico se quedó esperándola 10 días en el Hotel Eva Palace (situado en la pintoresca calle Sagárnaga) según precisó la escritora Maxine Swann en un reporte publicado el pasado 8 de marzo por el New York Times.

Desde su laptop, mantenía el chat permanente con Denise, quien le explicó mediante mensajes de texto que un “imponderable laboral” le impidió ir a Bolivia en la fecha fijada. En lugar de la modelo se presentó ante Frampton un individuo que lo citó al hall del Eva Palace para entregarle la valija que Denise se había “olvidado” en La Paz durante una estadía anterior. Le esperaría en Bruselas, donde la modelo se hallaba realizando una sesión de fotos. “Estuve con esa persona un minuto» —recordó percatándose tardíamente del engaño que sufrió en medio de su irrefrenable lujuria—. «Estaba oscuro. Era hispano, creo. Parecía tener entre 30 y 50 años. No lo reconocería. La prueba de mi inocencia está en un mensaje del 20 de enero, en el que el estafador me pide que baje a la entrada del hotel y reciba una valija”.

Illustration by Wesley Allsbrook | The New York Times

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Era un maletín ordinario con ruedas, como los que se compran en el mercado de la calle Uyustus.

Según relata Swann, retornando a su habitación, Frampton abrió la valija y vio que estaba vacía, aparentemente no se percató del doble fondo, y le escribió un email a Denise preguntándole por qué esa maleta vacía era tan importante para ella.

La novia invisible le respondió que tenía un “valor sentimental». A la mañana siguiente, sábado 21 de enero, el hombre llenó la valija con su ropa sucia y se dirigió al aeropuerto de El Alto.

Illustration by Wesley Allsbrook | The New York Times

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Frampton, horas previas a salir de Bolivia hacia Argentina, le comentó mediante email la historia de la valija a su colega y amigo John Dixon, quien desde Ontario, California, le advirtió sobre los peligros que corría por aceptar una valija que no era propia. Incluso le llegó a hablar del caso de Sharon Amstrong, la neozelandesa que está presa en Buenos Aires, y que había ido a buscar unos papeles para un hombre que había conocido en internet, que terminaron siendo un cargamento de cocaína.

Frampton no hacía caso a lo que Dixon le decía y hasta se reía, escribió la periodista Aizen. Incluso llegó a mofarse de los perros que podrían olfatear su valija (usó el término «sniffer dogs«) y hasta de lo que podría poder llegar a valer el hipotético cargamento que él aseguraba no saber qué transportaba pero que era suyo, mejor dicho de su amada Denise. “Yo no lo tomé a él seriamente en el momento. No se me ocurrió que fuera relevante para mí. Hay un par de mails que pueden ser interpretados como chistes. Pero suenan mal, claro”, dijo el amante ya estando encarcelado por culpa de esa valija perfumada con la esencia etérea y demasiado virtual de Denise Milani.

Para llegar a Bélgica, donde aún creía que le esperaba su bella pechugona, Paul Frampton debió hacer escala en Buenos Aires arribando de Santa Cruz, Bolivia. Esperó en el aeropuerto de Ezeiza el boleto a Bruselas durante más de 36 horas; durmió en la terminal porteña; y cuando comenzó a inquietarse su amigo Dixon le aconsejó romper el romance virtual en el acto y volver a Carolina del Norte haciendo una escala en Lima; porque además el receso universitario ya terminaba. Dixon le mandaría el pasaje de retorno.

Cuando escuchó su nombre por los altavoces del aeropuerto pensó que le entregarían su pase a bordo; pero le esperaban la DEA y agentes antidroga argentinos preguntándole porqué en su valija con perfume de mujer habían empaquetados en “papel regalo” casi tres quilos de cocaína cristalizada, equivalentes a 18.000 desquiciantes dosis.

Entonces el gran teórico de los agujeros negros y asiduo del Gran Acelerador de Hadrones (la llamada “máquina de Dios”), descubrió que su amada virtual Denise Milani era en realidad una sofisticada organización narcotraficante que opera en Bolivia reclutando “mulas” desde la red internet.

La verdadera Denise, declaró desde su domicilio en la ciudad de Frydek-Mistek en la República Checa, acompañada por su marido y su hijo de 12 años, que nunca tuvo ningún contacto virtual con el eminente profesor universitario, que nunca abrió una cuenta de chat en www.mate1.com, que jamás estuvo en Bolivia ni dejó olvidada ninguna valija en este país, que no conocía el Hotel Eva Palace ni la calle Sagárnaga de La Paz; y que estaba muy asustada porque una organización mafiosa había usado su nombre y sus fotos de internet para engatusar a un serio pero enamoradizo aspirante al Premio Nobel de Física. Denunció que hackearon sus cuentas de email y del Facebook con la intención de redireccionar mensajes piratas hacia el laptop de Frampton.

«Estoy muerta de miedo, porque esta gente, quienes quieren que sean, han utilizado mi identidad para engañar a alguien y no quiero que nadie crea que yo estoy metida con la droga«, dijo Denise Milani, la de carne y hueso, al Daily Mail de Londres.

El lado boliviano de la historia

Allsbrook

Los defensores de Paul Howard Frampton apuntalan su inocencia exigiendo una investigación profunda para dar con la banda narcotraficante que usó la red internet para comprometer al científico ingenuo con un delito que, aseguran, no era su propósito cometer. Se lo considera una víctima.
Los indicios principales apuntan a Bolivia. Sorprende el hecho de que Paul Frampton no haya sido capturado en nuestro país con esa valija de doble fondo, más aún habiendo usado los aeropuertos de La Paz y Santa Cruz para salir en busca de su amada virtual.
Se presume a partir de este hecho que en Bolivia estaría operando una organización que utiliza bellas mujeres no sólo reales sino también virtuales, ligadas a la industria del modelaje, aprovechando además una serie de recursos que brinda la tecnología del internet. Esta organización tendría apoyo de funcionarios gubernamentales con influencias a muy alto nivel.
Las investigaciones del caso incluyen agentes antidroga del Brasil que van tras las pistas de la organización paulista Primer Comando de la Capital (PCC), la cual viene intensificando sus operaciones en territorio boliviano durante los últimos cuatro años.
En medio de aquella investigación surgen las siguientes interrogantes:
      • ¿Cómo logró pasar la valija entregada al científico inglés-norteamericano por el Aeropuerto de El Alto, siendo que la Fuerza Especial de Lucha contra el Narcotráfico (Felcn) de Bolivia es rigurosa con el uso de canes para controlar los equipajes especialmente de viajeros extranjeros?
      • ¿Por qué volvió a pasar desapercibida esa valija en el Aeropuerto Viru Viru de Santa Cruz, donde Frampton debió hacer una obligada escala antes de salir hacia Buenos Aires?
      • ¿Colaboró el gobierno de Bolivia indagando a fondo las reservaciones en el hotel de la calle Sagárnaga donde se hospedó Paul Frampton durante 10 días, entre el 11 y 21 de enero del 2012?
      • ¿Quién pagó ese hospedaje en La Paz sabiendo que no fue el propio Frampton en virtud a su “acuerdo” con la supuesta Denise Milani que se ofreció como “anfitriona”?
      • Si era efectivamente el Hotel Eva Palace —como cita el New York Times— donde Paul Frampton fue hospedado, ¿se han revisado los respectivos registros para identificar al individuo que le entregó la valija al turista inglés? ¿Tiene cámaras de seguridad dicho hotel?
Por otra parte, se sabe que el Instituto de Seguridad de Computadoras (CSI) de los Estados Unidos y la división de Delitos Informáticos del FBI han logrado rastrear tanto el movimiento de las cuentas bancarias con que se pagaron los pasajes y hospedajes de Frampton, así como los Protocolos de Internet (IP) y los Proveedores de Servicios de Internet (ISP) con resultados que deben preocupar al Gobierno de Bolivia. Un par de computadoras identificadas físicamente, vinculadas a la red que engañó al famoso científico, estarían dentro el territorio boliviano.

La ingenuidad del genio

Frampton fue detenido en Ezeiza el 23 de enero del 2012 con aquella valija cargada de cocaína, hecho considerado infraganti. El delito como tal tiene una pena máxima de 16 años de cárcel y como mínimo cuatro años. El lunes 19 de noviembre, fue condenado a cuatro años y ocho meses de prisión por tráfico de drogas. Saldrá de allí en mayo de 2014 en vista de que la ley argentina permite que un extranjero transcurra en el país la mitad de su sentencia y luego sea expulsado, terminando así con la condena.

Un par de semanas antes de la sentencia, el 30 de octubre, logró el beneficio de detención domiciliaria, como efecto de intensos lobbies realizados por científicos de todo el mundo alegando la inocencia y proverbial ingenuidad del físico. Entre los que le apoyaban figuraban los premios Nobel de Física: Sheldon Glashow (Nobel 1979), George Smoot (Nobel 2006)  y Yoichiro Nambu (Nobel 2008), con quienes Paul Framton trabajó estrechamente en teorías comunes sobre el universo; además del holandés  Gerard Hooft, Premio Nobel 1999, el sueco Lars Brinc miembro del Comité Nobel de Física y el argentino formado en Harvard Juan Martín Maldacena, descubridor del llamado “principio holográfico”  y que comparte con Frampton la Teoría de las Cuerdas que, de comprobarse mediante sus métodos, podría dar a ambos un futuro Premio Nobel.

En una carta dirigida a la presidenta Cristina Kirchner en julio del 2012, sus colegas reconocen que “la imaginación del profesor Frampton es más fuerte que su sentido común. Para entender su comportamiento, ayuda pensar en el héroe Don Quijote de la Mancha, que tenía similares problemas para separar la ilusión de la realidad. Frampton pensó que iba a encontrar a su Dulcinea en Bolivia, cuando la realidad era que estaba siendo manipulado por criminales para que llevara una valija que contenía droga. Esa es la razón por la que fue arrestado”. Exigían dar con los verdaderos criminales y liberar al científico incauto.

Que a cambio de su libertad dicte clases en la Universidad de Buenos Aires”, planteaban voces de la academia local.

La ex esposa de Frampton, Anne-Marie Curran, con quien se casó en 1983 y se divorció el 98, salió en defensa del genio bipolar afirmando en la revista Viva de Clarín que su ex marido “tiene una inteligencia que no se aplica a las relaciones con la gente, pero sí a los números…Tiene una edad emocional de un niño de tres años. Lo único que le preocupa es hacer el trabajo de físico. No entiende las conexiones con la gente. Lo único que entiende es de ciencia. No se relaciona con la gente ni muestra emociones. Los mejores científicos del mundo son así. Mucha gente se preocupa por él, pero él no necesita amistades cercanas, porque no puede establecer esas amistades. Eso no existe en su mente. Es muy naïve».

“El incidente de Bolivia-Ezeiza es el más desastroso en el que se metió, pero no fue el único que lo tuvo al filo de la navaja. En otras dos oportunidades había corrido detrás de amores sacados de la web, que lo llevaron a confines como China a buscar una idea totalmente abstracta de mujer”, escribió Marina Aizen.

El matemático Patricio Eberlein, su colega en la Universidad de Carolina del Norte, citado por la periodista Natalie Clarke, afirmó que Frampton “puede ser culpable de un montón de cosas, ingenuidad extrema, ego enorme; sin embargo, nunca he visto ninguna indicación de que él estaba usando drogas ilegales. Me resulta imposible creer que él estaba tratando de vender drogas ilegales”.

Los sicólogos forenses que lo examinaron en Villa Devoto detectaron los síntomas esquizoides propios de muchos científicos compulsivos y narcisistas que se consideran el 1% de la población mundial. Esa característica, el del científico brillante en lo suyo pero que se maneja con torpeza en el mundo real, jugó en su contra en la valoración de los jueces, que debatieron el caso durante tres audiencias en las que Frampton aseguró haber sido engañado por una red criminal y basó su defensa en su personalidad “narcisista”, que le habría impedido darse cuenta del engaño.

Entre los emails hallados en su laptop por los peritos electrónicos, se lee uno en que contaba los días para «pasar las mañanas juntos y hacer el amor«. En otro correo, el ego del autor justificaba su fijación con la modelo: «Creo que una belleza como la tuya solo la tiene un 1% de la población; cuanto más pasan los días y más lo pienso, más creo que somos la pareja perfecta en todos los aspectos«.

La hipótesis del agujero negro

Según el periodista Carlos Rodríguez de Página 12, a pesar de la impoluta visión de Frampton que dan sus amigos y sus colegas profesores, e incluso su propia ex esposa,  el juez en lo Penal Económico Juan Galván Grenway, la fiscal Carolina Robiglio y los miembros de la Sala B de la Cámara Penal en lo Económico, fueron contundentes al desechar el alegato de inocencia planteado por la defensa del científico: “Es improbable y no sería verosímil que una persona de 68 años, con instrucción universitaria sólida, haya viajado al país con el fin de encontrarse con una amiga y que, pese a no haber podido tener contacto con ella, haya aceptado sin reparo alguno llevar consigo una valija supuestamente propiedad de la nombrada”.

El hecho de ser un reconocido científico fue un factor que contó tanto a favor como en contra de Frampton, observó la periodista Virginia Messi, también de Clarín. Al argumento de por qué semejante intelectual se metería voluntariamente a hacer de “mula” se le contrapuso el planteo de que, con su coeficiente, “era imposible que no se diera cuenta de una trampa tan tonta”.

Otro dato que alimenta la incriminación es su extraña conducta roñosa. Se negó a aceptar la asistencia de un abogado norteamericano en Buenos Aires, optando por un defensor público local, arguyendo que el abogado privado le iba a costar “muy caro”. Cuando la entrevistadora de Clarín le pregunta por qué aceptó que una supuesta mujer, Denise, le pague sus boletos en avión y otros gastos, el científico respondió: “Creo que pensé que esta mujer tenía mucho dinero. Me dijo que le pagaban millones de dólares para hacer lo que ella hace, posar en bikini”.

Existe la posibilidad de que tras sus últimos emails desde Bolivia cuando pregunta a la supuesta Denise sobre la importancia de aquella valija vacía, Frampton haya tomado conciencia de que se trataba de un tráfico de cocaína dirigido por su bella amante, y que movido por su desenfrenada pasión haya optado por seguir el juego como una “prueba de amor” hacia la fotogénica tetona, su futura esposa.

Virginia Messi hace una interesante relación de los emails que Frampton dirige a Denise en las casi 40 horas que estuvo en el aeropuerto de Ezeiza esperando que su “novia” le mandara un ticket electrónico para viajar a Bruselas, donde —dijo— se encontrarían.

Algunos de tales emails son los siguientes:

“Me preocupan los perros rastreadores”.

“Estoy cuidando tu valija especial”.

“¿De qué lado estás: del de los matones de la coca o del de tu marido?”.

“Esto en Bolivia no vale nada, en Europa vale millones”.

En base a esos mensajes de texto —enviados tanto a su amigo de Ontario como a su novia virtual— el fiscal Mario Villar argumentó la culpabilidad del genial Frampton.

Él dijo que los había escrito en broma.

Mas cuando descubrió que la broma le costará un mínimo de cuatro años de cárcel, el aspirante a Premio Nobel de Física se dio cuenta que estaba metido en el agujero negro del nada virtual narcotráfico boliviano-brasileño, persiguiendo en la vía láctea de su laptop al holograma inaprensible de Denise Milani.

Su error de cálculo fue fatal. Frampton no usó el fono-video del skype para comprobar en tiempo real si quien estaba al otro lado del messenger del Yahoo mandando mensajes amorosos de texto y las fotos eróticas de su blog, durante más de dos meses, era verdaderamente esa Denise de tan fabulosas tetas.

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