Data: octubre 27, 2012 | 3:51
La multifacética artista indígena ofrecerá una conferencia magistral en Cochabamba

Elvira Espejo lleva tejidos y melodías desde su ayllu hasta el horizonte utópico del jazz

Elvira Espejo Ayca, nacida en el ayllu Qaqachaka (provincia Abaroa, Oruro), es artista plástica, tejedora, poetisa, cantante y narradora de la tradición oral de su comunidad desde su niñez. Hablante de aymara y quechua, su primer libro de cuentos fue finalista en el Concurso de Literaturas Indígenas de la Casa de las Américas en Cuba (1994) y luego publicado en Bolivia por Unicef. También fue premiada en el Festival Mundial de Poesía de Venezuela. Como integrante protagónica del proyecto “Sonares Comunes” de El Parafonista, con Álvaro Montenegro, Elvira Espejo se constituye en una precursora del nuevo jazz fusión en Bolivia, donde los ritmos y voces ancestrales que aún resuenan nítidos en los ayllus, dialogan fluidamente con los sonidos urbanos contemporáneos…

© Wilson García Mérida | A la memoria de Lidia Sabasta Limachi

FLOR DE PURUMA
Hace cuatro años exactamente perdí una joya invaluable. Partió mi Lidia Sabasta a morar en ignorada estrella, parafraseando a la Alondra Solitaria. De ella me queda su sangre en mis hijos y, más que su imborrable recuerdo, sus enseñanzas para encontrar el camino hacia los umbrales de la utopía; allí llegué siguiendo las huellas del arco iris en que se transformó su memoria.
Lidia Limachi conocía al pie de la letra la profecía del Pachacuti, se la contó su abuela, sacerdotisa que ofrendaba trinos y gorjeos a cada salida del sol en Chucaracito, Saucarí: narraba —en forma de cuentos infantiles— sobre pactos entre dioses y mitimaes, y sobre unos pueblos pukinas, urus y chipayas, naciones en un maravilloso aislamiento voluntario, infranqueables incluso para el invasor quechua.
Un día en que su salud quebrantaba mientras tejía sus ilusiones con fibras de amor, acudí al auxilio del doctor Gonzalo Montero Lara, médico samaritano y poeta, quien vino presuroso a casa cargando su estetoscopio y muestras médicas gratis que fueron providenciales. Allí Gonzalo conoció personalmente a mi princesa aymara, palpó su piel chocolate, admiró su pelo azabache y sintió la energía de su poderosa inocencia en esa mirada profunda de soles ancestrales.
El día en que se me fue, el poeta médico trajo una guirnalda y un manuscrito inspirado en la tierra virgen, en memoria de ella, “Flor de Puruma”, que figura en el bello poemario de Gonzalo Montero titulado “Espejo de ausencias”. Dicen aquellos versos inspirados en su bendito ajayu: 
..–..
Flor aymara de sutil terracota
brotada del cálido aliento
de soberbias rocas
entre pétalos del risco
con pelo azabache y piel chocolate.
Un día de siembra lozana escuchaste
voces del viento que hablaron de amor
rindiendo tu tallo volviéndote lluvia
llegó el río a surcos del valle
nacieron retoños
en fiesta de apus
surgieron tormentas
en tu sangre ardiente
arremolinadas con tu par guerrero
huellas de ausencia marcaron tu alma
cien manos traidoras ataron los puños
pantanos oscuros ahogaron tu voz
renació Micaela
otra vez Bartolina
exhalaron en ti
para volver nuevamente
mirando el legado
desgranada en rocío
de límpida luz
marcando el sendero
de tu compañero
quien sentirá en auroras
el dulce perfume
de flor de puruma. 

Este lunes 29 de octubre, en el hall central del Instituto de Investigaciones Antroplógicas (Iniam) de la Universidad Mayor de San Simón (Umss), en Cochabamba, la artista indígena Elvira Espejo Ayca ofrecerá una conferencia magistral sobre el tema “Textiles Andinos: Estructuras, Técnicas, Iconografía”.

Elvira Espejo nació en el ayllu Qaqachaca, (provincia Avaroa) en Oruro. Antes de ingresar en secundaria, en 1994 recibió el premio Casa de las Américas, en la categoría de literaturas indígenas, como finalista con el libro de relatos orales “Ahora les voy a narrar” (transcrito por Denisse Arnold y Juan de Dios Yapita). Durante su bachillerato vivió en Challapata y luego ingresó en la Academia Nacional de Bellas Artes Hernando Siles de La Paz, egresando en el 2004 con especialidad en pintura y medios bidimensionales.

Asimismo ha expuesto cuadros y tejidos, y leído ponencias en Arizona, Santiago de Chile y Europa. Su libro de poesía Phaqar kirki – T’ikha takiy (Canto a las flores) escrito en aymara, kechua y castellano recibió el premio para la Poetisa Internacional en el festival de Poesía (Venezuela 2007). Elvira Espejo es miembro del Directorio de Ilca (Instituto de Lengua y Cultura Aymara). Su reciente trabajo en pintura: “Pintisa“, muestra un asentamiento estético en su obra

“Así como pasa sin dificultad del quechua al castellano y al aymara, Elvira Espejo también transita con soltura entre la música, la poesía y las artes plásticas“, comentó el escritor escritor y periodista cultural Rubén Vargas refiréndose a versatilidad natural, propia de la estética indígena, presente en la obra multifacética de la artista.

El jazz del ayllu

En diciembre del 2011, Elvira Espejo participó por segunda vez protagónicamente, con su presencia originaria y su voz ancestral, en el proyecto “Sonares Comunes” de El Parafonista, una construcción jazzística a cargo del saxofonista Álvaro Montenegro, en el cual este músico investiga y rescata melodías y cantos como las jiyawas y qunquteadas. El producto es un segundo disco de la serie “Sonares Comunes” titulado “Cantos a las casas” (“Utach kirki”), producción que si bien es musicalmente ecléctica, se enraíza en connotadas melodías autóctonas, según escribió Sergio de La Zerda en Opinión. Se trata de un disco conceptual con canciones en idiomas aymara y quechua.

“Son cantos rituales relacionados con la construcción de las viviendas en las comunidades más tradicionales de la región Qaqachaka y, por extensión, con las parejas que van a comenzar una nueva vida bajo los techos que se levantan. Cantos para construir, entonces; pero también cantos para amar“, comentó Vargas.

“En el disco se intercalan ritmos rurales qaqachakas, adaptamos los textos a un esquema melódico similar. Es la misma forma melódica en todas las canciones que va variando rítmicamente, métricamente, de acuerdo con el texto”, explicó el propio Montenegro sobre esta producción difícil de criticar pero asequible a la hora de extasiar. Son hermosas melodías que trasladan en tiempo y espacio a los paupérrimos paisajes del altiplano boliviano.

 ”Cantos a las casas” (“Utach kirki”), tiene la suprema cualidad de haberle hallado el swing al ajayu; la voz incaica de Elvira Espejo combinada con la calidad y precisión sincopada del Parafonista producen una especie de soul, un spiritual, floreciendo desde la entraña más íntima de la Pachamama; algo que le llevó a Rubén Vargas a afirmar que esta música es “indefinible”.

Esta obra musical cuenta con la participación de un abanico de artistas como Andy Burnett en el bajo, Freddy Mendizábal en el piano y teclados, Víctor Hugo Guzmán en la batería y percusión, Freddy, Roberto y Vidal Espejo que se hacen cargo del jisk’a charango, del phulumpu, la qunquta y el suquso, William Maraza con el jisk’a charango y el suquso, Primo Espejo en el suquso, Elvira Espejo en la voz, Martín Castillo en las guitarras, Arpad Debreszeni en el violín y las voces de Marcelo Pretto, Roberto Morales, Cristian Quenta y Mauricio Murillo.

“Cantos a las casas” es la segunda producción en “Sonares Comunes” que vino después de “La Senda”, lanzado en el 2007, obra en la cual, según el mismo Rubén Vargas, se “recoge y reinterpreta los cantos a los animales de la cultura Qaqachaka del sur de Oruro y norte de Potosí. Cantos que acompañan la rutina de un pueblo que en su trato con los animales teje las claves sociales de la sobrevivencia, pero también y sobre todo de la convivencia. La misma convivencia que se expresa en los surcos del disco entre las qunqutas qaqachakas y el saxofón y la flauta de Álvaro Montenegro“.

ESCUCHAR EL DISCO COMPLETO DE “CANTOS A LAS CASAS”
ESCUCHAR EL DISCO COMPLETO DE “LA SENDA”
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Los aguayos de Elvira, la tejedora

Como investigadora del arte ancestral de su pueblo, además de productora textil, Elvira Espejo es parte de un equipo junto a Denisse Arnold y Juan de Dios Yapita, que promueven la importancia de los tejidos en la historia, con métodos de aprendizaje, formas de relaciones sociales, económicas, culturales; todo en manos de las mujeres.

Elvira elaboró y publicó con Denisse Arnold un estudio científico sobre el tema titulado “Ciencia de Tejer en Los Andes, estructuras y técnicas de faz de urdimbre“, obra que fue auspiciada por el gobierno de Gran Bretaña a través del  Arts & Humanities Research Council (Consejo de Investigación de Artes y Humanidades); entidad que además capacitó en Londres a Elvira Espejo en el manejo de programas digitales para la restauración virtual de textiles dañados, wespecialemte aquellos que son atesorados durante siglos por los ayllus del antiguo Collasuyo concentrados hoy en el territorio boliviano.

Según un reportaje del periodista Franz Reynaldo Chávez,  Elvira Espejo aportó “una década de idas y venidas por pueblos perdidos en remotas zonas andinas de Bolivia“, a los que se llega solo tras muchas horas de intrincadas caminatas, siguiendo el hilo ancestral de los tejidos andinos, entre los que están los más antiguos del mundo. “Espejo empleó sus virtudes como artista plástica y sus raíces familiares aymaras, quechuas y urus, para reunir hasta 900 mujeres en el municipio de Challapata, en Oruro, y desarrollar y reeditar allí la industria de los tejidos, desde sus épocas más antiguas“, reportó Chavez mediante un despacho de la Agencia IPS.

El cuidado de los animales que proveen la lana (ovejas y llamas), los pastizales que sirven de alimento al ganado, el esquilado, el hilado, la aplicación de tintes naturales hasta el acabado con alta calidad, formaron el conjunto de actividades realizadas para completar el ancestral circuito artesano. “El tejer no es solamente tejer. Es una obra científica que puede someterse a estudios académicos“, explicó Espejo a IPS, quien estudió y recreó piezas clasificadas como arqueológicas, históricas o contemporáneas, según la época de su elaboración.

Su inquietud la hizo romper fronteras y pronto inició una travesía por el norte de Chile, el norte de Argentina y las regiones andinas de Ecuador y Perú al encuentro de las técnicas y piezas arqueológicas, históricas y contemporáneas. Colombia y Venezuela, los otros dos países andinos, no fueron incorporados a sus recorridos.

Pero su búsqueda sí la condujo también a museos y bibliotecas de las capitales de Francia y Gran Bretaña.

La pieza más antigua la halló en un museo británico y corresponde a un tejido de la cultura Paracas de Perú, fabricada miles de años atrás y trabajada en cuatro capas que enseñan dos diseños diferentes en cada lado, un símbolo de la complejidad del trabajo.

Entre los objetos de riqueza antropológica, Espejo encontró tejidos para cubrir la cintura, manos o la cabeza, con pequeñas piedras incorporadas entre las capas de los hilos, unos objetos que aparentemente se entregaban como símbolos a los guerreros, asegura Franz Chávez.

Tejiendo la memoria

Según un reportaje publicado por el semanario Nueva Economía en su edición de mayo del 2011, Elvira Espejo halló en los textiles  importantes indicios de lo que pasaba en los ayllus de su tierra, desde los guerreros Laime, Qaqachakas y Jucumanis, antes, durante y después de la guerra desatada el año 2000. Es posible conocer la historia de las comunidades a partir de los tejidos, opina.

Elvira Espejo, la artista plástica del ayllu Qaqachaka, explica que en los chimpus (lanas de colores) va el hilo de la vida: la madre va tejiendo el bautismo, define el nombre que le dará a su hijo. “La madre está moldeando la identidad de su wawa a través de los textiles”.

De acuerdo con sus estudios, señala que en los tejidos se entrelazan los linderos de los ayllus y los hijos son como territorios. “Los llamamos hilos sueltos, es la nación y el territorio, pero va más allá… Como la escritura allá en Europa abarca todo, el textil abarca todo en los Andes. Entonces, lo que se puede estudiar en el textil es identidad, el territorio, las relaciones económicas, productivas… Por eso llamamos al textil el libro de los Andes”, indica Espejo.

Sobre este tema, Elvira brindará el lunes su conferencia magistral a partir de las 19:00 en los ambientes de la Iniam-Umss (Calle Jordán E-199 equina Nataniel Aguirre), en la ciudad de Cochabamba.

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