Data: Abril 13, 2017 | 4:15
ENTREVISTA CON MARCO BASUALDO | “La métrica del blues te permite una pequeña narración que si le añades denuncia es como un pequeño panfleto de insurrección...”

El Último Cocalero o lo que queda de una utopía aviesamente traicionada

Bazualdo y El Último Cocalero: “El blues siempre estuvo presente en el rock boliviano, desde sus inicios, pero siempre me pregunté porqué no había sido capaz de generar un movimento de culto”. | Foto MBZ

© Wilson García Mérida | Redacción Sol de Pando en Brasilia

Conocí el trabajo investigativo Marco Basualdo Zambrana en el 2002, cuando nos llegaban a El Juguete Rabioso fragmentos de su libro “Rock boliviano: cuatro décadas de historia” (reeditado el 2015 con datos ampliados a medio siglo), que ese año había publicado Plural, la editorial de Sopocachi donde su propietario José Antonio Quiroga había cedido gratuitamente un espacio para la redacción, edición y pre-prensa del semanario dirigido por Walter Chávez.

En el fragor de la emergencia aymara en El Alto, desde el heroico atrincheramiento de Warisata en fabrero del 2003 y el cerco de octubre liderado por el Mallku Felipe Quispe, nos pusimos manos a la obra en pos de la utopía a la vista, cada cual desde lo suyo. Basualdo pasó de la teoria a la práctica  armando una banda de blues a la que denominó estratégicamente “El Último Cocalero”.

El blues es un género de esos juglares que cantan con su voz natural la cotidianidad de la bohemia y de la  convicción, y del pesimismo también. Nos dolía ver a los cultivadores de coca siendo reprimidos y masacrados por fuerzas descaradamente controladas desde la Embajada norteamericana, vimos en esos cocaleros una aceptable abstracción de lo indígena y lo campesino, creímos que en su líder nato se encarnaria la emancipación cultural de la coca ante el avance  colonizador de la cocaína. Íbamos por la ruta anti-imperialista del Che Guevara, no la de Pablo Escóbar Gaviria.

Han transcurrido 15 años y aquí estamos, en las mismas de siempre, quizá peor. Escribo esta nota desde mi inusitado destierro tras compartir con Marco Basualdo un intercambio de preguntas y respuestas por el inbox, y El Último Cocalero sigue ahí —como en el célebre cuento breve de Monterroso—; sólo que cuando despertó se cambió de apellido y se niega a pagar impuestos…

El Último Cocalero y sus actuales componentes: el baterista Alejandro Alfaro, Arturo Choque bajista y coros, Marco Basualdo vocalista-armónica y el guitarrista Ricardo Inofuentes. | Foto MBZ

— El blues como un género muy permeable dentro el movimiento del jazz y del rock, tiende a pegar muy bien en nuestro país; el trabajo de ustedes es una muestra de ello. A propósito no puedo dejar de mencionar la prolífica persistencia del “Tiquipaya Golden Blues”, por ejemplo, y pregunto qué te parece el trabajo del Kuru Mendizábal, qué afinidades y diferencias de estilo estableces con El Último Cocalero,  y si han tenido algún encuentro memorable en su largo andar… |— Pienso que el blues siempre estuvo presente en el rock boliviano, desde sus inicios, pero siempre me pregunté porqué no había sido capaz de generar un movimento de culto, como en Argentina por ejemplo, donde algunas canciones son verdaderos himnos que han trascendido el tiempo. Y siento, en todo caso,que si bien han existido agrupaciones muy buenas dentro del género, no creo que alguna haya llegado a masificar su propuesta, tal vez localmente, pero hasta romper las barreras oriente/occidente nos cuesta (Los Salmones de Santa Cruz son espectaculares pero en La Paz prácticamente los desconocen). Con esto no quiero decir que el producto sea malo, hay muy buenas muestras de ello en agrupaciones como 50 de marzo, Drago Blues Band, GoGo Blues, La Chiva, Nikopol, Atajo en su momento, que si hubieran hecho carrera en otro país lo suyo sería un éxito sin dudas. Creo más bien que el blues en Bolivia se circunscribe a un círculo, en su tiempo pegó con toda la música de la Nueva Ola, la música Disco, el Heavy Metal, el Funk y el Reggae, pero el blues nunca pudo despegar del todo. Y es una pena que la gente no le preste atención, la métrica del blues te permite una pequeña narración que si le añades denuncia es como un pequeño panfleto de insurrección. Pero bueno, en nuestro país otros son los gustos, y no lo digo sólo yo, Gonzalo Gómez, un guitarrista virtuoso, excelente compositor de GoGo Blues, lo dijo públicamente cuando vio que lo suyo no tenía respuesta. La Tiquipaya me gusta mucho, es una banda con calle, se nota en sus letras y en la propuesta del grupo. Y eso es el blues, mucha vivencia, descripción, enfado, decepción. No podia esperarse menos del Kuru, que es un personaje a todas luces. Musicalmente es también una banda prodigiosa, muy completa. Creo que la afinidad con mi grupo es que ambos intentamos captar historias comunes, suburbanas, y hacerlas canción, ser testigos y narradores de lo que nos toca vivir. Compartimos escenario en La Paz hace algo más de un mes, y la verdad me sorprendieron.

El periodista y rockero argentino-boliviano paseando sobre un quinual del altiplano paceño, a bordo de la moto conducida por una señora aymara. | Foto MBZ

— Como historiador del rock boliviano y experto en la estética musical del país, ¿podrías explicarnos qué es eso del “Electro-Preste” y eso de que la Fraternidad de la Morenada Chacaltaya haya contratado para celebrar su aniversario a la banda alemana  “Modern Talking” en un mega concierto gratuito en El Alto, ¡gratis!, junto a casi 20 grupos folclóricos incluyendo Los Kjarkas, y los mejores grupos de cumbia chicha incluso llegados del Perú? |— Hay una verdad y es que la tradición chola o como quieran llamarla que no la queríamos ver o la mirábamos con menosprecio, nos está devolviendo la mirada hacia nosotros mismos, hacia lo que en verdad somos. En ese sentido hemos evolucionado aunque algunas pequeños grupos aún se resistan o les cueste asumirlo. Es lo que sucede con este grupo de creadores/seguidores del Electro Preste, amantes de la cultura europea/estadounidense que saben que hay una chola cocinando su comida, cuidando sus wawas y que van al lago a bendecir sus autos. Podría parecer una desfachatez total, pero me gusta verlo por el lado del sincretismo, celebramos al Ekeko mientras estamos atados al Facebook, comemos suflés de quinua y bebemos el singani de las películas de Soderberg. Miramos para adentro sin dejar de advertir lo que sucede afuera, algunas sociedades han perdido aquello, sólo siguen un modelo. Lo que sucede con algunos grupos del Gran Poder es algo muy interesante. Pienso que hasta hace algún tiempo se autocensuraban porque aún se sentían segregados, imagínate, en su propio país. Y hoy lo que quieren es visibilidad y reconocimiento demostrando su enorme poder económico, además que más allá de sus gustos folclóricos también demuestran haberse cultivado en la música eurodisco y tener otro gusto más allá de la Morenada. Es todo un fenómeno.

— ¿Recibiste algún reclamo o reproche por parte de gente del Gobierno, o de sus acérrimos dependientes, sobre el blues de “La Cara Conocida” que lanzaron justo en los días del aniversario del 21-F, cuando ganó el No en el Referéndum para la cuarta reelección? |— No, de ninguna parte, sé que hay trolls por ahi pero la verdad hasta habrán disfrutado la canción (je,je). Las únicas críticas que recibí fueron a cómo cantaba y que estábamos un poco desafinados, nada más.

Marco Basualdo cantando el Blues de la Cara Conocida, con letra de su composición. | Foto YouTube

—  En una excelente nota que lei en el blog “República Independiente”, se observa que el trabajo asumido por El Último Cocalero tuvo una trayectoria como la de muchos anarquistas bolivianos que respaldamos con fervor el ascenso de Evo Morales y ahora nos ahogamos en un mar de decepciones. ¿Qué crees que pasó para que tengamos que repetir esta tragedia de Sísifo tan recurrente en la Historia de Bolivia? |— Imagino que todos simpatizamos con el proceso en un inicio, nos devolvía la esperanza de una manera de hacer política que si bien ni el más iluso pensaría que iba ser del todo clara y transparente, por lo menos no iba a repetir los errores del pasado. Reconozco que hubo logros muy importantes, el de la reivindicación del hombre originario sin dudas el más extraordinário. Bolivia hasta hace poco vivía una especie de apartheid silencioso, donde el indígena ya tenía un destino marcado y el blancoide convivía con sus privilégios, cosa que ya no ocurre. Pero el proceso se ha desgastado, sucede con todos. Pienso que la corrupción en el sistema es muy fuerte y al MAS le está pasando lo mismo, además de haberse convertido de un Gobierno de los movimentos sociales y los desposeídos en un Estado perseguidor y manipulador. ¿Donde quedó la reserva moral de la humanidad? Una pena, pero quiero creer que el sistema funciona así, que el poder te desgasta.

Recital en el Teatro Municipal 6 de Agosto, en La Paz, el pasado 25 de febrero, tras el aniversario del referéndum que rechazó la reelección | Foto MBZ

—  Tu grupo, que conserva su nombre (El Último Cocalero) con el que aparecieron en los tiempos del Juguete Rabioso bluseando (por no decir puteando) contra las atrocidades de Sánchez Berzaín, el Carnicero de El Alto, o contra entrometido embajador yanki Manuel Rocha; ahora blusean contra las atrocidades de tipos como Quintana, el de las Hormonas Amazónicas, adalid del evismo actual. ¿Será que ahora a ustedes les está pagando la CIA, como diría el Ministro de Defensa?  ¿O son agentes del Imperio quizá, como diría el Ministro de Gobierno? |—  Já,já. No nos paga nadie, ni los amigos sus entradas para ir a vernos. En su momento tuvimos distintos “apellidos” que ayudaban a describir el momento coyuntural y la propuesta del grupo, y ahora con las Hormonas Amazónicas también quisimos describir nuestro desencanto con un proyecto que habíamos apoyado desde donde nos tocó.

Basualdo: “La historia ha demostrado que Evo es el títere, el logo de la fábrica, y que los ideólogos-administradores-reformistas son otros…”. | Foto MBZ

— Con Walter Chávez tuve una fuerte discusión a fines del 2004 cuando, desde El Juguete Rabioso, propuse un binomio al cual denominé “ético-popular”: José Antonio Quiroga-Evo Morales (Quiroga Presidente, Evo Vice), como  primera etapa de un largo proceso revolucionarioo-constitucional en el que la clase media no corrupta, representada por el sobrino de Marcelo Quiroga Santa Cruz, debía encargarse de barrer toda la basura del Estado neoliberal que le arrebatamos al gonismo en octubre del 2003, administrando la transición en marcha; mientras el Evo acumulaba fuerzas propias para dar el salto cualitativo hacia un auténtico Poder Indígena en una siguiente elección. El Walter y Filemón Escóbar (aferrados a la cantidad del momento y desdeñando la calidad del futuro) se opusieron a esa mi propuesta y me acusaron de “racista”, ellos querían obligarle al José Antonio ser el Vice del Evo a toda costa. Y cuando el Quiroga le dejó plantado al Evo negándose a ser el segundo de la fórmula, le pusieron de respuesto a García Linera en la candidatura vicepresidencial rechazada por Quiroga, lo que nos trajo ese combo con Quintana y compañía. Ahora resulta que al Walter Chávez le ha hecho escapar de Bolivia el propio García Linera y el Evo se hizo al loco, empantanados ambos en la histeria de la “re-re-elección”. ¿Qué opinas tú sobre todo esto? |— La historia ha demostrado que Evo es el títere, el logo de la fábrica y que los ideólogos-administradores-reformistas son otros. No dudo de las capacidades de Evo, pero sabemos que tiene sus limitaciones y es lógico, el poder le cayó del cielo, nunca se preparó para esto. No existe un verdadero Poder Indígena, aquellos que ocupan alguna cartera son simplemente un símbolo para las masas, y el resto son parches reciclados. Pienso que Quintana es lo peor que le pasó al Gobierno de Evo, un tipo astuto que ni estuvo en la fundación del partido pero acarreó el poder detrás del poder. Ahi se empezó a joder el MAS, más aún cuando insisten con la reelección y se inventan tramoyas como “el Día de la Mentira” pensando que el boliviano común, aquel que lo llevó al poder, es tonto. Y lo de la política es un juego sucio, conozco a Walter Chavez y sé que apoyó desde un inicio y desde adentro al proceso porque creyó en él, pero inteligente como es sabía que en algún momento esto iba a rebalsar. Y lo que le quedaba al Gobierno era lo obvio, persecución al que osa contradecir.

La Historia del Rock Boliviano publicada el 2002 abarcando cuarenta años, desde los 60’ se amplió en ediciones recientes a medio siglo de esta música en el país, desde los años 50. | Foto MBZ

— ¿No te parece una fatalidad que las voces disidentes desde una posición libertaria ante la decadencia y claudicación del evismo, tienen que abrirse paso para ser oídas en medio de un estridente barullo neo-racista y fascistoide orquestado por tipos como Carlos Valverde y Doria Medina? |— Parecen los representantes de la oposición, no lo son, ni siquiera del descontento popular porque a ellos no les toca. Sucede que hay una persecución muy jodida y estos señores vienen a ser los que amplifican esas voces de protesta de la ciudadanía y pasan a hacer de “líderes de opinión” y paladines de la oposición. Pero al parecer son necesarios aunque no sean los canales ideales y del todo verosímiles. Lo peligroso es que pueden exacerbar sintomatologías acaso sepultadas en nuestra sociedad.

El Blues de la Cara Conocida, febrero, 2017  | VIDEO

LMP entrevista a Marco Bazualdo y Arturo Choque, 2002  | VIDEO

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