Data: agosto 1, 2012 | 0:58
Aviones no tripulados vuelan sobre Bolpebra en la Amazonia boliviana

El Pentágono trae a Sudamérica los «drones» que operaron en Afganistán

Los «drones» son una aplicación de la tecnología satelital.

Los aviones no tripulados que facilitaron la captura de bin Laden reforzarán la lucha anti-droga en la frontera de Bolivia, Brasil y Perú que comenzó la semana pasada con el anuncio de instalación de radares en la zona del Acre trinacional, incluyendo la desaparecida Bolpebra…

redacción Sol de Pando

Los «drones» son una aplicación de la tecnología satelital.

El Comando Sur de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos planea usar vehículos aéreos no tripulados (UAV, por sus siglas en inglés), conocidos también como drones, para apoyar el combate del crimen organizado y el narcotráfico en los cielos de Sudamérica. El anuncio coincide con la iniciación de tareas conjuntas entre Bolivia y Brasil, sobre la frontera de ambos países, donde la actividad ilegal del narcotráfico se expande con la presencia de carteles mexicanos y colombianos según fuentes anti-narcóticos norteamericanas.

La Fuerza Aérea estadounidense, responsable de los equipos, destinaría en Latinoamérica aeronaves que ha retirado de Afganistán. Específicamente, planea desplegar algunos de sus aviones no tripulados en América del Sur, según un artículo de la revista Wired citado por Infodefensa.com.
La jefatura del Comando Sur, a cargo de la cobertura de esa parte del continente, prevé el empleo de los modelos MQ-1 Predator, MQ-9 Reaper y RQ-4 Global Hawk en operaciones de lucha antidrogas, inteligencia, contrainsurgencia y vigilancia marítima.

De Afganistán al Acre

Detectaron eficazmente la guarida de Osama bin Laden.

Los drones, utilizados anteriormente para llevar a cabo ataques y misiones de inteligencia en Afganistán, habiendo logrado la captura “quirúrgica” de Osama bin Laden, se emplearán en “misiones operacionales previamente desatendidas” incluyendo los comandos que operan en el Pacífico y América del Sur, dijo el jefe del Estado Mayor de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos, el general Norton Schwartz.
Aunque se desconoce el número exacto de “drones” que se enviarán a Sudamérica, algunos expertos cuestionan que estas medidas consigan abortar el tráfico de drogas. Micah Zenko, del Consejo de Relaciones Exteriores de los Estados Unidos, señaló en ese mismo medio que no tiene ningún inconveniente en el envío de “drones” al Comando Sur, siempre y cuando se dediquen únicamente a misiones de inteligencia. La reserva de Zenko se debe a que este tipo de aviones son más conocidos por los ataques en zonas tribales pakistaníes sospechosas de albergar a terroristas, operaciones iniciadas en 2004, y que además de abatir a terroristas, también han acabado con la vida de unos 600 civiles, según las autoridades pakistaníes.
En virtud a un acuerdo bilateral vigente entre Brasil y Estados Unidos, que le permite al país vecino usar aquellas naves no tripuladas en tareas anti-drogas, los “drones” que operaron en Afganistán podrían terminar reforzando las tareas de interdicción desarrolladas por Brasil en sus fronteras con Bolivia y Perú, especialmente en la zona del Acre, donde Bolivia perdió un territorio municipal durante las inundaciones diluvianas de febrero, cuando el colosal desborde del río Acre borró del mapa al abandonado fortín bolivano de Bolpebra, obligando a sus habitantes buscar refugio en los municipios vecinos de Perú y Brasil. Bolpebra ya estaba en tinieblas antes del diluvio de febrero, su alcaldía tenía una impagable deuda en mora con el municipio brasileño de Assis Brasil, el cual suspendió el suministro de energía eléctrica que nos vendían los brasileños. El apagón permanente en Bolpebra causado por aquella ineficiencia de la gestión estatal en esta frontera, benefició a un incremento en el tráfico de drogas y ramas afines. Es entendible por qué los “drones” le han puesto el ojo a Bolpebra.

Comenzó la operación binacional

El viceministro de la lucha antidroga Felipe Cáceres.

Desde la semana pasada, militares de Bolivia y Brasil realizan ejercicios aéreos combinados para la convenida lucha contra el narcotráfico en los puntos fronterizos de Puerto Suárez y Campo Grande. La operación Bolbra II se cumplirá durante cinco días, con el apoyo de cinco aeronaves y la participación de efectivos militares de ambos países, según informó en La Paz el viceministro de Defensa Social Felipe Cáceres, encargado de la interdicción anti-droga y la erradicación de cocales ilegales.
En el marco de estos preparativos, el gobierno boliviano y personeros de la embajada de Brasil sobrevolaron regiones de la frontera binacional para evaluar la futura instalación de radares para detectar el tráfico aéreo de drogas, según informó Cáceres.
«Se hizo un sobrevuelo para llevar adelante la identificación de puntos estratégicos para la instalación de radares futuramente», afirmó el principal responsable de la lucha contra el narcotráfico en Bolivia.
Acotó que «estas maniobras y estos ejercicios han sido un complemento entre la Fuerza Aérea Boliviana como también la Fuerza Aérea del Brasil»; pero no reveló la fecha de cuándo comenzarían a instalarse los radares.
Ambos países comparten una frontera común de 3.133 kilómetros, principalmente en la Amazonia, que son aprovechados para el tráfico de drogas (por aire, tierra y ríos), armas y automóviles robados.
Bolivia, Brasil y Estados Unidos firmaron un convenio para apoyar las tareas de La Paz en la lucha contra el narcotráfico: Los dos pilares del convenio trinacional son monitoreo a los cultivos de coca, de los que hay unas 31.000 hectáreas (según la ONU) y el control del tráfico aéreo.

Drones brasileños en Bolpebra

El Heron brasileño, un «dron» que vuela sobre Bolivia.

Brasil también ofreció un lote de aviones no tripulados con el mismo fin. Desde junio del año pasado, cuatro de aquellos aviones no tripulados operan en Bolivia en el marco de la lucha antidrogas convenida entre ambos países.
Cáceres explicó que las aeronaves realizarán ese control aéreo en los puntos fronterizos de Bolpebra (punto geográfico que comparten Bolivia, Perú y Brasil) y el área geográfica común entre Bolivia, Paraguay y Brasil.
Cáceres indicó que las operaciones de los “drones” brasileños «proporcionarán a las autoridades bolivianas información precisa sobre otras aeronaves que sobrevuelan el espacio aéreo de Bolivia y que podrían estar comprometidas con operaciones ilícitas».
El poblado de Chimoré, en el centro de Bolivia, una zona con cultivos de coca, será el centro terrestre que procesará la información tecnológica aérea que también será remitida al Brasil.

Tecnología de punta israelí

Los “drones” que usa Brasil son de industria israelí, modelo Heron,  y los produce Aircraft Industries (IAI), la industria judía aeronáutica más importante del país hebreo.
Estos “drones” pueden volar en condiciones meteorológicas adversas y comunicarse por satélite para una mayor autonomía.
Miden unos 10 metros, tienen una autonomía de vuelo de unas 20 horas, sin producir mayores ruidos.
Se operan desde una base terrestre. Sus sistemas se nutren de un dispositivo GPS, mientras la computadora de abordo se encarga del manejo.
Está equipado con cámaras que día y noche que le permiten detectar desde una gran altitud el movimiento de vehículos y personas.
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