Data: diciembre 15, 2012 | 6:35
Un joven perturbado mental que se compró un arsenal en un "shoping" de armas, mató con la libertad que le permite el sistema

La libre compra de armas en EE.UU. masacró a 20 niños en una escuela primaria de Connecticut

El rostro de la tragedia. La hermana de una profesora habla desesperada a las puertas del colegio de Newtown. | Foto AP

Para cometer una matanza como la del viernes en la escuela primaria de Sandy Hook, que fue otro asesinato a mucha gente en  muy poco tiempo, se necesitan fusiles automáticos o semiautomáticos capaces de disparar ráfagas sin recargar el arma. Estos modelos son muy fáciles de comprar en los «shoping’s» de armas que abundan en el comercio formal norteamericano. El estado de Connecticut no exige ningún tipo de permiso oficial para poseer rifles o pistolas, y solo requiere que el poseedor sea mayor de 21 años…

© REDACCIÓN SOL DE PANDO | Agencias

Estados Unidos vivió ayer una de las peores pesadillas de su historia reciente, con un tiroteo en una escuela que dejó un total de 27 muertos, una tragedia agravada por el hecho de que veinte de las víctimas eran niños pequeños.

Poco después del comienzo de las clases, un pistolero con varias armas y un chaleco antibalas causó una escena infernal en la escuela primaria Sandy Hook de esta pequeña ciudad de Newtown (Connecticut), en la que mató a veinte niños y seis adultos antes, de aparentemente, quitarse la vida. en la escuela Sandy Hook de Newtown (Connecticut), una ciudad de 27.000 habitantes del noreste de EEUU, ubicada a unos 100 kilómetros de Nueva York.

El teniente Paul Vance, de la policía de Connecticut, confirmó que en el colegio murieron en total 18 niños de entre 5 y 9 años, así como seis adultos y el presunto autor del tiroteo. Otros dos niños fallecieron en el hospital y otro adulto fue encontrado muerto en una «escena secundaria», en un lugar no identificado. Entre los adultos muertos está la madre del sospechoso, el director del colegio y un psicólogo.

De acuerdo con versiones de los principales medios del país, el presunto autor del tiroteo entró en el colegio vestido con ropa negra y llevaba una máscara, un chaleco antibalas y tres armas, entre ellas un rifle.

El drama de los hermanos Lanza

El sospechoso, un hombre de 20 años identificado como Adam Lanza, al parecer mató primero a su padre, en su casa, antes de ir al colegio para asesinar a su madre, maestra del centro, y se suicidó. Inicialmente el asesino fue confundido con su hermano mayor, Ryan, quien fue detenido e  interrogado por la policía según se vio en imágenes difundidas por la CBS News.

Cuando los medios estadounidenses identificaron al supuesto tirador como Ryan Lanza, varios usuarios de Facebook y Twitter apuntaron al perfil de un usuario con ese mismo nombre, nacido en la localidad de Newtown, asumiendo que se trataba del asesino.

Su perfil, de 24 años de edad, encajaba con las primeras descripciones barajadas por las autoridades. La cuenta personal de Lanza es privada –su contenido solo es visible para sus contactos–, por lo que no fue hasta una hora más tarde, cuando uno de sus amigos hizo una foto de la página, cuando se reveló cómo Lanza pedía a los periodistas que dejaran de vincularle con el tiroteo.

Las autoridades todavía no habían confirmado si Ryan era el tirador cuando anunciaron que habían encontrado el cadáver de uno de sus familiares en la vivienda de los Lanza, es decir su padre. En el colegio se confirmaba también que su madre, Nancy, era una de las profesoras de la guardería. Horas después, la policía anunciaba la detención de una persona que podría estar vinculada con el tiroteo y diversos medios apuntaron a que se trataba del hermano del sospechoso Adam, de 20 años.

Sin embargo, a media tarde Ryan publicó en su perfil de Facebook: “estoy en un autobús hacia casa, no he sido yo”, según adelantó el medio local Newtown Patch. Lanza habría afirmado a sus amigos que el autor del crimen podía haber sido su hermano Adam, no él, y que éste padece autismo y trastorno de la personalidad.

Los vecinos de la familia describieron al menor de los hermanos, Adam, como un joven “de características asociadas con una enfermedad mental”, según la cadena ABC News. La policía de Newtown aseguró esta noche que identificarían al tirador “en el momento adecuado” al considerar que todavía no era adecuado por motivos relacionados con la investigación. Según Salon.com, la confusión se debía a que Adam llevaba el carnet de identidad de su hermano en la mañana del tiroteo.

La policía sí confirmó sin embargo que, en contra de lo que se mantuvo en un primer momento, Adam había actuado en solitario. El tirador se habría adentrado en el colegio con cuatro armas automáticas y llevaba un chaleco antibalas. Según las autoridades, disparó más de 100 veces.

En los primeros instantes tras el tiroteo, algunos familiares de los alumnos de la escuela preguntaban en sus declaraciones a los medios cómo podía haber entrado un desconocido en el colegio, para el que se necesita autorización del personal. A pesar de que se barajó que el tirador era el padre de uno de los alumnos, finalmente resultó ser el hijo de una de las profesoras. Lanza se dirigió a la zona de la guardería de la escuela infantil, donde asesinó a los estudiantes de una clase y de otra contigua, antes de quitarse la vida. Aunque en un principio se especuló que la madre de Lanza perdió la vida en el colegio, la policía confirmó que falleció en la vivienda familiar.

Según Associated Press, Ryan, el mayor de los hermanos, no estuvo implicado de ninguna manera en el tiroteo.

Testimonios del horror vivido

Los niños evacuados de la escuela relataron a la salida del centro el horror vivido: «Nos dijeron que cerráramos los ojos», contó una pequeña de nueve años.

Richard Wilford, padre de un alumno de la escuela, se preguntaba desesperado: «¿Qué piensa un padre dirigiéndose a una escuela donde hay un tiroteo? Es el momento más aterrador de la vida de un padre (…) No tienes ni idea».

Wilford explicó al «Hartford Courant» que su hijo Sandy, de unos siete años, dijo que había escuchado «cacerolas cayendo» cuando sonaron los disparos.

Una de las maestras del colegio salió a ver qué pasaba, volvió al aula, cerró la puerta y dijo a los alumnos que se agruparan todos en una esquina, relató el padre a los periodistas.

Las lágrimas de Obama

El presidente de EEUU, Barack Obama, visiblemente emocionado y entre lágrimas, ofreció una declaración en la sala de prensa de la Casa Blanca.

Obama subrayó que reaccionó «como padre», no como presidente, tras conocer la masacre y agregó: «Esta tarde, Michelle y yo haremos lo que sé que todos los padres de Estados Unidos van a hacer, que es dar un abrazo a nuestros hijos y decirles que los amamos».

«Hemos sufrido demasiadas tragedias como ésta los últimos años», afirmó Obama.

Después enfatizó: «Vamos a tener que unirnos y tomar medidas significativas para prevenir futuras tragedias como ésta».

Las masacres perpetradas por psicópatas en los espacios públicos de Estados Unidos, ya son una tradición norteamericana

MATANZA EN EL CINE COLORADO
El 20 de julio de 2012, James Holmes, de 24 años, mató a 12 personas e hirió a 59 en un cine de Aurora (Colorado).
MASACRE EN VIRGINIA TECH
La matanza que más víctimas se ha cobrado en EE UU. El 16 de abril de 2007, Seung-Hui Cho, un estudiante de ese centro educativo, mató a 32 personas e hirió a otras 17.
TIROTEO EN LA UNIVERSIDAD DE TEXAS
El 1 de agosto de 1966. Charles Whitman, estudiante de la Universidad de Texas asesinó a 14 personas e hirió a otras 32.
MATANZA DE COLUMBINE
El 20 de abril de 1999, Eric Harris y Dylan Klebold, de 17 y 18 años, entraron en su Instituto de Columbine, en Colorado, y asesinaron a 12 alumnos y a un profesor.

La libre compra-venta de armas

La masacre de ayer, una de las más sangrientas de la historia de EEUU, reaviva el debate sobre el control de armas. En un país de alrededor de 300 millones de habitantes, existen 270 millones de armas pequeñas, según la Small Arms Survey. Es decir, casi una por persona. Además, para cometer una matanza como la de la escuela, donde se asesina a mucha gente en muy poco tiempo, se necesitan fusiles automáticos o semiautomáticos para disparar ráfagas sin recargar el arma. Estos modelos son muy fáciles de comprar. El estado de Connecticut no exige ningún tipo de permiso oficial para poseer rifles o pistolas, y solo requiere que el poseedor sea mayor de 21 años.

Los estadounidenses compran armas para cazar o por seguridad personal, pero tenerlas en casa es parte del ser nacional, en un país de cowboys. Por eso el derecho a portarlas está plasmado en la Segunda Enmienda de la Constitución. Y pocos políticos se atreven a ponerle límites, ya que lo consideran parte de las «libertades democráticas» en la cultura norteamericana.

Pero cuando hay una crisis expresada en el incremento de sicópatas y perturbados mentales por diversos motivos que abarcan desde las disfuncionalidades familiares por motivos económicos a consecuencia de la adicción a las drogas, esa cultura se torna autodestructiva.  “El hecho de que criminales, terroristas y otros perturbados mentales tengan acceso a armas es una crisis nacional”, dijo el político independiente Michael Blomberg en las pasadas elecciones presidenciales, cuando ninguno de los candidatos del bipartisimo dominante quiso tocar el tema.

Barack Obama esbozó una tibia oposición a que se compren tan libremente, pero nunca ha sido demasiado fervoroso al respecto. Los republicanos sencillamente ponen el grito en el cielo. Y el poderoso lobby de armas traba cualquier tipo de control.

El de las armas de asalto es un asunto que para los activistas es vital. En 1994 el Congreso prohibió su fabricación para uso civil, en una ley ratificada por Bill Clinton. En aquella norma se especificaban 19 tipos de pistolas, rifles y fusiles seimautomáticos diseñados para combate, que sólo podían venderse al extranjero. Eran armas que se recargan mecánicamente pero que requieren que se apriete el gatillo cada vez que se dispara. Esa ley estuvo vigente 10 años y luego expiró, sin que el Congreso o el entonces presidente George W. Bush hicieran nada para evitarlo.

Holmes, el tirador de Colorado, compró legalmente un fusil semiautomático Smith & Wesson AR-15, de calibre 223, con un cargador especial que podía almacenar más de 100 proyectiles. Fue con él con el que provocó un mayor número de víctimas y heridos, según las pesquisas policiales. La venta de esa arma hubiera quedado prohibida por la ley ya caducada.

Ahora sólo queda esperar dónde y a quienes masacrará próximamente la desquiciada venta libre de armas en el país de las maravillas.

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