Data: febrero 11, 2020 | 17:38
COMANDADOS POR UN OPERADOR DE SACHA LLORENTI, TAMBIÉN QUEMARON EXPEDIENTES DISCIPLINARIOS | El capitán Hernán Vásquez Parada estaba protegido por el actual Gobierno a través del viceministro Daniel Humérez...

EL DÍA DEL MOTÍN, POLICÍAS ROBARON ARMAS

A pesar de sus sórdidos antecedentes, el policía Hernán Vasquez Parada ascendió de teniente a capitán durante el Gobierno del MAS bajo el padrinazgo de Sacha Llorenti, y durante el actual Gobierno, amparado por el hoy ex viceministro Daniel Humérez, fue incorporado a la Dirección Nacional de Inteligencia y ahora es Fiscal Anticorrupción de la Policía en Cochabamba. | Fotomontaje Sol de Pando

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© Wilson García Mérida | Redacción Sol de Pando

En su edición de la víspera, el periódico Los Tiempos de Cochabamba informó que durante el Motín policial que estalló en esta ciudad en noviembre del año pasado, un grupo de funcionarios policiales, usando máscaras para encubrir sus rostros, aprovechó aquel movimiento reivindicativo de la Policía Boliviana para sustraer 320 agentes químicos (granadas y spray) de ambientes de fusilato del Comando Departamental de la Policía; además se llevó 40 armas de fuego (pistolas, escopetas, rifles y carabinas).

Aquellos delincuentes uniformados procedieron, el mismo día del Motín, a la quema y destrucción de más del 90 por ciento de los procesos disciplinarios para así destruir todas las denuncias y pruebas existentes en su contra.

El informe sobre la sustracción de activos fijos de almacenes policiales fue presentado el 13 de diciembre de 2019. Sin embargo hasta la fecha no están oficialmente procesados los infractores, cuya identidad es protegida por los altos mandos policiales. Dicho informe indica, según Los Tiempos, que algunos miembros de la propia Policía “también sufrieron el robo de dinero, uniformes y artefactos electrónicos”.

Los autores de aquellos actos delictivos perpetrados en pleno Motín policial serían 15, entre capitanes, mayores y tenientes. “Algunos involucrados, recientemente fueron destinados a cargos de la Fiscalía policial de Cochabamba”, reveló Los Tiempos.

La semana pasada, tras su frustrada promoción a la Dirección de Inteligencia en La Paz, Vásquez Parada fue designado por el Comando General al cargo de Fiscal de la Policía de Cochabamba. | Foto Sol de Pando

Hernán Vásquez Parada, policía excéntrico

La investigación realizada por Sol de Pando sobre el mismo tema, establece que el cabecilla de aquella banda paramilitar que opera dentro la entidad policial es el capitán Hernán Vásquez Parada, quien arrastra procesos por delitos de chantajes a empresarios privados y volteos de dinero al narcotráfico cometidos desde el año 2011 —en complicidad con la entonces fiscal antidroga Claudia Mancilla—, como parte de la red de extorsión que encabezaba el entonces ministro de Gobierno Sacha Llorenti.

De acuerdo a lo informado en nuestra edición del pasado 4 de febrero, Vásquez Parada fue incorporado recientemente a la Dirección de Inteligencia del actual Gobierno de Transición, junto con el teniente-coronel Milton Terán Colque, igualmente vinculado a la banda de Sacha Llorenti y al cuestionado jefe de la Felcn Maximiliano Dávila. Ambos policías fueron “reclutados” por el viceministro de Régimen Interior Daniel Humérez Valda, quien terminó renunciando al cargo en la víspera.

Tras la denuncia de Sol de Pando sobre los vínculos entre Hernán Vásquez Parada y Daniel Humérez, el policía fue replegado nuevamente a Cochabamba donde, sin embargo, fue promovido como Fiscal de la Policía, es decir encargado de investigar los robos y abusos que él mismo cometió durante el Motín de noviembre.

Policías del servicio activo informaron a Sol de Pando que Vásquez Parada, «que siempre cae parado», habría pagado un elevado monto de dinero a ciertos integrantes del Comando de la Policía para ser designado como encargado de la Fiscalía Policial de Cochabamba, a pesar de sus antecedentes. “Es un policía con mucho dinero en su haber, ostenta un extravagante estilo de vida desde que era un simple teniente operando al mando de la fiscal Claudia Mancilla; nunca se investigó el origen de su fortuna”, dice una de nuestras fuentes.

“Es un policía con mucho dinero en su haber, ostenta un extravagante estilo de vida desde que era un simple teniente operando al mando de la fiscal Claudia Mancilla; nunca se investigó el origen de su fortuna”, dice una de nuestras fuentes. | Fotomontaje Sol de Pando

Tres meses de latente impunidad

La noticia sin embargo no es nueva. En su edición del 27 de noviembre del pasado año, el mismo periódico Los Tiempos, mediante una crónica firmada por la periodista Carmen Challpa Cabezas, reveló que “un grupo de funcionarios policiales que tienen varios procesos disciplinarios en su contra, aprovecharon el Motín de reivindicación de los policías de Cochabamba para quemar y destruir documentos y evidencias; además de sustraer varias armas de fuego que estaban resguardadas en el sector de armería”.

La información había sido oficialmente proporcionada por el entonces Comandante Departamental de la Policía, coronel Jaime Zurita, quien confirmó a Los Tiempos que existe una denuncia de robo de armamento de ambientes de la fusilería del Comando Departamental. El jefe policial, sin embargo, se abstuvo de revelar el nombre de Hernán Vásquez Parada como el cabecilla de aquella organización criminal creada al interior de la Policía de Cochabamba.

“Los protagonistas de estos actos vandálicos serán investigados y procesados en la vía disciplinaria”, dijo entonces Zurita. Sin embargo hasta hoy no se conocen los resultados de dicha investigación que, según fuentes de la misma Policía en contacto con Sol de Pando, nunca se llevó a cabo.

El Comando Departamental de la Policía habría optado por encubrir la identidad de los perpetradores pese a que una cámara de seguridad instalada en el pasillo que abarca la Fiscalía, Tribunal Disciplinario, armería y peluquería, registró las actividades ocurridas en el cuartel policial durante los días del Motín. El video, según aseguran nuestras fuentes, delata a Vásquez Parada liderando el grupo de encapuchados mientras ardían los archivos del Tribunal Disciplinario.

El valiente testimonio del capitán Delgadillo

El informe elevado por el capitán Delgadillo, el 15 de noviembre, revela las actividades irregulares del grupo de Vásquez Parada durante el Motín policial. | Foto Sol de Pando

Según el testimonio de un policía que fue víctima del capitán Vásquez Parada y su grupo de uniformados encapuchados, la sustracción de armas y la quema de archivos del Tribunal Disciplinario se produjeron la madrugada del sábado 9 de noviembre, durante el segundo día del Motín.

En un informe dirigido al Inspector General de la Policía Boliviana, coronel Rodolfo Antonio Montero Torricos, y al Inspector del Comando Departamental, coronel Nestor Villca Conde, con sello de recepción fechada el 15 de noviembre de 2019, el capitán José Roger Delgadillo Ramos que se desempeñaba como Oficial de Planta de la Inspectoría Departamental, narró a sus superiores que a la hora del desayuno de aquel sábado, se dirigió de la UTOP al Comando Departamental para realizar una labor de rutina, cuando se encontró con una fogata de papeles, folders y sendos documentos que se guardaban en archivos del Tribunal Disciplinario y terminaron consumidos por las llamas.

Mientras Delgadillo intentaba sofocar el asfixiante fuego junto con varios de sus camaradas para impedir la destrucción de los documentos, fue convocado por un oficial a predios de la UTOP donde lo esperaban al menos cuatro policías encapuchados al mando del capitán Hernán Vásquez Parada.

Según el testimonio, Vásquez y su grupo increparon violentamente a Delgadillo reclamándole por haber filmado el incendio con su teléfono celular.

Vásquez Parada, según narró el capitán Roger Deldadillo, “con mucha agresividad me arrebata mi teléfono celular personal, refiriendo ‘trae eso cabrón’, y ordena a esos cuatro o cinco funcionarios policiales que me rodearon, quienes se encontraban al mando del capitán Hernán Vásquez Parada, porque les dijo: ‘este es el perro, tráiganlo’, y comenzaron a golpearme de manera cobarde por la espalda con puños y patadas; y le dije ‘qué pasa mi capitán Vásquez, por qué me están golpeando…’, respondiéndome: ‘para que putas estás filmando lo que hemos quemado’; yo le dije no filmé nada, revise si quiere mi teléfono, pero que me lo devuelva, y no lo hizo”.

Vásquez no sólo se apropió del celular de Delgadillo sino también le arrebató un sobre plástico que contenía Bs 3.000 y 400 dólares que el capitán Delgadillo había recibido de su madre producto de un cobro de alquileres en Cliza, para ser depositado en una cuenta bancaria donde el joven oficial tiene la deuda de un crédito de vivienda. El sobre del dinero le fue sustraído cuando Delgadillo cayó al suelo a causa de la golpiza, también le “expropiaron” su billetera con un monto menor.

“Cual delincuentes comunes” —dice el informe de Delgadillo—, “comenzaron a patearme y darme puñetes, donde a consecuencia de los golpes y haber caído, no sé si derramé o me sustrajeron una bolsa negra muy envuelta en forma de billetes con mi dinero en un monto de Bs 3.000 (tres mil bolivianos) todos en cortes de Bs 100 (…); y otra suma de $us 400 (cuatrocientos dólares americanos) mismos que son a razón del cobro de alquileres de las tiendas que tengo en la provincia Germán Jordán, Cliza, de donde soy residente…”.

Delgadillo recuerda que varios camaradas suyos que observaban absortos la agresión, pedían a Vásquez Parada se detenga. “Le decían no le hagan, abusivos, y no hacían caso absolutamente a nadie. Llegando al patio de la UTOP pude reconocer al capitán Germán Ojeda, a un suboficial Cárdenas y una camarada femenina, desconozco el nombre de esta última, quienes me defendieron del capitán Hernán Vásquez Parada y sus acompañantes agresivos… El capitán Germán Ojeda me acompañó hasta la puerta principal de la UTOP y me retiré todo golpeado, adolorido, humillado y atracado por ese minúsculo grupo de malos camaradas siempre a la cabeza del capitán Hernán Vásquez Parada”.

Hasta el día de hoy, Vásquez Parada y su grupo de enmascarados no han devuelto el celular ni el dinero sustraídos al capitán Delgadillo, quien debió acudir a un préstamo para restituir el monto que estaba destinado a pagar la cuota inaplazable de su crédito de vivienda.

Tampoco se sabe qué destino tuvieron las armas sustraídas por Vásquez Parada y sus malandros.

Sobre los documentos incendiados, aún no se cuantificó ni catalogó en su totalidad la pérdida de aquellos archivos pertenecientes al Tribunal Disciplinario del Comando Departamental.

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