Data: julio 13, 2015 | 18:49
LLORAN LOS ACADÉMICOS, EL TIGRE RUGE

El adiós del favorito entre favoritos

Estalla la alegría en el Hernando Siles. | Foto: Página oficial The Strongest

Estalla la alegría en el Hernando Siles. | Foto: Página oficial The Strongest

Bolívar, el equipo millonario del país, cuya plantilla de jugadores públicamente aceptada supera los dos millones de dólares, se ha ido de la Copa Center, con una producción bajísima, apenas un gol marcado y, lo que es peor, despachado nada menos que por su tradicional rival, The Strongest.

Al compás de los resultados, habrá que destacar que, en el otro extremo, un club que ni siquiera está en la Liga del Fútbol Profesional Boliviano, que proviene de una población cercana a Santa Cruz, el Guabirá de Montero, ha acumulado lo suficiente para estar en la siguiente instancia. Probablemente, el sueldo de una de las estrellas celestes de La Paz pagaría el sueldo de un año de jugadores de este club que juega en la Asociación cruceña y que tercia en este campeonato relámpago por invitación de sus organizadores.

Indiscutiblemente, la contratación más sonada que realizó Bolívar –mejor, BAISA, la empresa privada que hace y deshace del actual campeón–, fue la de Eduardo Villegas como director técnico. De lejos, el mejor pagado de los nacionales, es un profesional de gran altura; excelente por donde se lo vea. Su nombre sonó muchas veces cuando de Selección boliviana se hablaba, pero los dirigentes ­–con el inefable Carlos Chávez a la cabeza– siempre optaron por cualquier opción, sin considerar que Villegas es el técnico más exitoso del fútbol boliviano. Y su llegada a la Academia celeste no fue precisamente para llenar cualquier vacío; reemplazaba en el cargo nada menos que al mundialista Xavier Azcargorta, que se había dado el lujo de darle al club un segundo campeonato.

Mejor reflejo de lo hecho en ese plano, es la confesión de partes, porque nos releva las pruebas. Álvaro Loayza, gerente técnico de BAISA, afirma, triunfalista, sobre las contrataciones hechas por su institución. “Sí, me hace pensar mucho –dice– en aquel equipo de ensueño que tenía Bolívar en 1991. Fue lo mejor que vi en mi vida como bolivarista. Recuerdo que teníamos  a Carlos López y Marco Etcheverry en la creación y media punta,  y adelante estaban Fernando Salinas, Jorge Hirano y el paraguayo Miguel Sanabria. Esos cinco podrían ser hoy Rudy, Callejón, Arce, Tenorio y Ferreira, cinco fueras de serie que nos hacen soñar en algo grande a nivel nacional e internacional”. Salvo el español, los cuatro nombrados alternaron en el partido contra su clásico rival; nada de lo que hicieron podría recordar el “ensueño” al que se refiere.

Debut de clásico: Pablo Caballero aprueba examen. | Foto: Página oficial The Stronguest

Debut de clásico: Pablo Caballero aprueba examen. | Foto: Página oficial The Stronguest

En la vereda del frente, el Tigre ruge en Achumani con alegría. Y es que, a diferencia de los celestes, el trabajo de su técnico empezó con muchas dudas y variadas críticas. Virtualmente desconocido, Pablo Caballero ha demostrado, al menos, un par de grandes virtudes: paciencia y humildad. Presentó un plan de trabajo priorizando la preparación física; cumplió con él a cabalidad. Pidió días extra de descanso a los tres seleccionados del Tigre, Pablo Escobar (el gran capitán y referente), Alejandro Chumacero y Wálter Veizaga, y los obtuvo, a sabiendas que esa columna vertebral no estaría en los dos choques contra su tradicional rival. Hizo un experimento, colocando a Jair Torrico de medio campista; y el valluno no desentonó. Confió en la cantera, rescatando a Freddy Abastoflor; reemplazado luego por el otro “nuevo”, Rodrigo Vargas; y la aparición en una de las bandas de Bryan Chacón, otra promoción; y dio tranquilidad con el acierto, pues se tiene una banca de lujo.

De sus debutantes absolutos, cada uno hizo lo suyo. Empezando por el primer gol, el del empate en el primer encuentro, obra de un defensa llamado a afirmarse cada día más, Federico Pereira, y terminando por el del reciente triunfo –el que le encapota el cielo a Bolívar–, que oportunamente hizo su compatriota Carlos Neumann. Atrás, los dos laterales, el morenito Ramiro Ballivián y Julio C. Pérez, se adaptan rápidamente, y de promesas que son van convirtiéndose en figuras importantes.

Habrá que coincidir con Eduardo Villegas que, a manera de consuelo, admite que es mejor lo sucedido, ahora; y no cuando se juegue el campeonato oficial de la Liga. Pero, acabar en la lona siendo el más pintado, de esa forma, sin atenuantes, es, nada más ni nada menos, que pasar de equipo estrella a equipo estrellado. Inédita Copa Center, que no tendrá, en lo que resta por jugarse, al favorito de lejos.

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