Data: mayo 1, 2014 | 13:16
HABLA EL MAYOR DAVID VARGAS | El policía que lideró los históricos motines que buscaban democratizar a su institución, analiza y compara la actual insurgencia constitucionalista en las Fuerzas Armadas de Bolivia…

“Después de dividirnos, nuestros negociadores sólo acataron órdenes superiores”

David Vargas y su experiencia en el motin policial del 2012: "Justamente porque tienen miedo que ministros (políticos) pierdan, es que usarán definiciones como `intento de golpe de Estado', 'intento de eliminar al Presidente`, 'Sedición', 'financiados por el Imperio', etcétera, para debilitar la personalidad del movimiento. Quien sea negociador debe ser  un político y los demás deben permanecer en unidad y perseverancia. El liderazgo debe ser nítido y claro..." | Fotomontaje Sol de Pando

El mayor David Vargas y su experiencia en el motín policial del 2012: «Justamente porque tienen miedo que ministros (políticos) pierdan, es que usarán definiciones como `intento de golpe de Estado’, ‘intento de eliminar al Presidente`, ‘Sedición’, ‘financiados por el Imperio’, etcétera, para debilitar la personalidad del movimiento. Quien sea negociador debe ser un político y los demás deben permanecer en unidad y perseverancia. El liderazgo debe ser nítido y claro…» | Fotomontaje Sol de Pando

“Estoy seguro que la sanción de retiro de las Fuerzas Armadas será revisada y con eso se dividirá y debilitará las fortalezas que puedan mostrar o tener los manifestantes”, decía a Sol de Pando el mayor en retiro de la Policía David Vargas Flores pocas horas antes de la decisión del Alto Mando Militar para revisar parcialmente los retiros obligatorios de más de 700 suboficiales y sargentos que exigen un proceso descolonizador dentro las FF.AA., dividiendo así el movimiento insurgente de los militares de bajo rango. El liderazgo político de David Vargas en el motín policial de febrero del 2003 fue determinante para la caída, en octubre de ese año, de Gonzalo Sánchez de Lozada, permitiendo con ello el ascenso de Evo Morales al poder. A pesar de haber sido dado de baja por el régimen gonista, el actual Gobierno no hizo nada por reivindicarlo y por el contrario también lo considera su enemigo. En junio del 2012, estalló en Bolivia un motín policial en el que la tropa de clases y policías rasos exigía la anulación de un Decreto de draconianas y discriminadoras sanciones disciplinarias en la Policía que data desde las dictaduras militares. David Vargas volvió a intervenir en ese movimiento democratizador como miembro pasivo de su institución.

David Vargas en febrero del 2003, liderando el motín que lo enfrentó a Sánchez de Lozada. | Foto Archivo

David Vargas en febrero del 2003, liderando el motín que lo enfrentó a Sánchez de Lozada. | Foto Archivo

El policía rebelde analiza en esta entrevista los paralelismos entre ese motín y el movimiento actual de los militares constitucionalistas que exigen la abolición del racismo social y económico en los cuarteles. Su conclusión es que sin conciencia política de la situación y sin liderazgo esclarecido, todo movimiento democratizador dentro el actual régimen “quintanista” terminará con infiltrados y suplantadores que desplazarán a los cabecillas perseguidos y vilipendiados, y negociarán a nombre de los insurgentes cumpliendo instrucciones de la otra parte, mientras el tiempo corre en contra y las simpatías populares se diluyen…

© Redacción Sol de Pando

— ¿Qué tienen en común los motines policiales del 2003 y del 2012 respecto al reciente movimiento constitucionalista de los suboficiales y sargentos que piden la descolonización de las Fuerzas Armadas? | — El movimiento policial de febrero del 2003 tenía como objetivo solucionar un problema de índole nacional, afectaba a todos los bolivianos, no olvidemos que el “Impuesto al salario” afectaría a todos los trabajadores de Bolivia. Los Suboficiales y Sargentos de las FF.AA. muestran a la opinión publica un petitorio de clase, por razones de discriminación que todos los bolivianos entendemos y nos solidarizamos con ellos, pero eso no quita que su petición sea solo sectorial. Sin embargo si hay algo en común entre el motín policial del 2012 y el movimiento descolonizador de los Suboficiales y Sargentos de las FF.AA. es que en ambas situaciones los actores principales son los de baja graduación; ¿será porque ellos no gozan de los privilegios de toda índole que da el mando y las jerarquías? Otro factor común, es que el año 2012 con los policías y ahora con los militares, es que todo el personal subalterno en todo el país se une y responde positivamente a la crisis. Se espera que la solución no sea igual, el incremento de Bs. 100 para los policías en junio del 2012 fue cuando menos vergonzoso.

— En un momento dado, en su condición de policía de profesión y forzado a la reserva por razones políticas, usted fue uno de los portavoces más esclarecidos de ese movimiento en junio del 2012. Sin embargo se notó que de algún modo le impusieron una mordaza momentos previos a la negociación final con el Gobierno. ¿Qué sucedió exactamente? | — Permítame antes recordar que en el año 2003, justamente por negarme a soportar la “mordaza” es que me dan de baja de la Policía. En un momento crucial, el vice ministro del MNR José Luis Harb, por encargo de Sánchez de Lozada, me ofreció darme el destino de Agregado Policial en los Estados Unidos,  sus palabras fueron “…Mayor, acepte el destino, podrá viajar con sus hijos y tendrá 4.500 dólares de salario mensual…”. obviamente mi respuesta fue un contundente “no”.  Todavía recuerdo las últimas palabras de José Luis Harb: “…si no acepta esta oferta, se le aplicará la Ley de Arteaga, ¿sabe cuál es esa ley, no?”, me preguntó. “Sí la conozco, el que caga, caga”, le respondí y le arrojé los documentos en su escritorio. Al día siguiente me iniciaron un injusto proceso disciplinario que sorpresivamente, y para los Récords Guinness, terminó en un mes con mi baja de la Policía. Igualmente durante los  meses de agosto, septiembre y octubre del 2003, por diferentes medios legales e ilegales intentaron detenerme, pero gracias al pueblo fui escondido y protegido de esas amenazas.  Un caso específico fue en el domicilio de un amigo personal que me ofreció asilo, pero lastimosamente el sistema de inteligencia del Estado supo del domicilio e inmediatamente armaron un operativo con ambulancias, motocicletas y vehículos sin placa de control. Gracias a Dios minutos antes que ingresaran a la casa de este mi amigo, pude salir disfrazado de mujer y cruzar la calle a un edificio y encontrar allí a otro amigo personal cuya esposa es hoy activista de Derechos Humanos. Según el relato de mi amigo, el fiscal Santa Maria y otros dos fiscales, además de un Coronel de apellido Campos Tus y una veintena de agentes ingresaron a la casa y me buscaron inclusive “debajo de los ceniceros”.

"No deben permitir que el Gobierno utilice patrañas descalificando su movimiento como hecho 'ilegal' o 'político' y por eso injusto o inviable. Otra cosa seria una acción político-partidaria, que por supuesto no es el caso, pues no se intenta favorecer a ninguna tienda política y menos disminuir las posibilidades de alguna otra tienda política.." | Fotomontaje Sol de Pando

«No deben permitir que el Gobierno utilice patrañas descalificando su movimiento como hecho ‘ilegal’ o ‘político’ y por eso injusto o inviable. Otra cosa seria una acción político-partidaria, que por supuesto no es el caso, pues no se intenta favorecer a ninguna tienda política y menos disminuir las posibilidades de alguna otra tienda política..» | Fotomontaje Sol de Pando

Vargas: "El punto fundamental  por el cual se dio el paro de los policías fue la exigencia de anulación de la Ley de Disciplina y Sanciones que no fue abrogada hasta la fecha a pesar del compromiso del Gobierno". | Foto La Razón

Vargas: «El punto fundamental por el cual se dio el paro de los policías fue la exigencia de anulación de la Ley de Disciplina y Sanciones que no fue abrogada hasta la fecha a pesar del compromiso del Gobierno». | Foto La Razón

— A pesar del sacrificio personal que tuvo usted que ofrendar por una causa tan justa, el motín de febrero en el 2003 fue la antesala directa de la caída de Sánchez de Lozada. Sin Febrero no habría habido Octubre ni Evo sería Presidente. Pero llega junio del 2012, bajo el Gobierno de Evo, y lo volvemos a ver liderando otro motín policial, el cual a pesar de su espectacularidad no logró sus objetivos iniciales, y de pronto usted desapareció de la escena siendo el principal negociador… ¿Qué pasó entonces? | — El año 2012 fue el miedo a que un político y policía sea el negociador directo, sabían que tratar con una persona a la que no se lo podía intimidar o presionar les resultaría catastrófico. Dimos un primer paso importante al conseguir “unificación” de las voluntades, pues todos los policías tenían criterios diferentes, no había “liderazgo” en un grupo humano donde se está acostumbrado a recibir y dar órdenes, es imperativo la presencia de un líder que bien asesorado tome las mejores  opciones para el éxito. Luego de conseguir unificar los criterios y mostrar el liderazgo, cometimos el error de no anticiparnos a las acciones del gobierno, tampoco identificamos a los aliados del Gobierno o a los infiltrados que remaban en sentido contrario y cumplían “órdenes superiores” dentro ese movimiento. Los que fueron a la “negociación” nunca negociaron, solo fueron a recibir instrucciones, pues su condición de subalternos frente a los jerarcas de la Institución los ponían en desventaja.  Existen muchas formas de amedrentar a los negociadores, con sólo hablarles por su nombre ya es una forma de intimidar y disminuir el carácter de los negociadores, bajándoles su autoestima. El equipo de los negociadores creado por la jerarquía institucional nunca consultó con el movimiento respecto al avance de las negociaciones, salieron con las instrucciones y las cumplieron. Jamás negociaron.

— Esa negociación de junio se abrió evidentemente dentro un escenario de debilitamiento previo del movimiento huelguístico de los policías. ¿Qué tanto influyeron en la división del movimiento policial las tácticas de «cooptación» por parte del gobierno? ¿Cuáles fueron los mecanismos de esa «cooptación»? | — Efectivamente en el motín de junio del 2012 la situación fue diferente a la de febrero del 2003, cuando los mandos superiores que participaban del movimiento y de las negociaciones claudicaron en media negociación y desmovilizaron nuestra fuerza. En el 2012 sí hubo “cooptación” de los cuadros de bajo rango. El Presidente y el Secretario de Hacienda de la Asociación de Clases y Suboficiales de la Policía Nacional mostraron permanentemente una actitud pro-oficialista, pues permitieron el desastroso desarrollo del acuartelamiento de los policías a lo largo y ancho del país, y además bloquearon mi participación como asesor y portavoz del movimiento arguyendo deshonestamente mi situación de baja de la institución por obra de Sánchez de Lozada.  El entonces Comandante de la Policía, Maldonado, hizo llegar desde el Beni, para la negociación, a policías de “su confianza”. Lo mismo hizo el coronel Echalar que trajo policías de Santa Cruz, más el Presidente y el Secretario de Hacienda de AsclassPolNal, y la triste participación de la señora Guadalupe Cárdenas, quienes terminaron aceptando un vergonzoso aumento de  Bs. 100 para solucionar la crisis. En el 2012 las jerarquías política e institucional usaron el medio más común: identificaron a algunos de mayor jerarquía de los movilizados para formar un equipo de negociación que sea favorable a los jefes. Los que estaban al mando de la Policía convocaron a sus estafetas, secretarios y amigos para formar el equipo de negociación y por supuesto se rumoreaba dádivas a favor de este equipo. Otro factor que inclinó la  negociación a favor del Gobierno fue el tiempo transcurrido desde el inicio del movimiento: el apoyo popular, desde la población civil, fue amplia y multitudinaria a un principio, pero fue disminuyendo mientras se dilataba la negociación y a medida que aparecían los delincuentes en las calles aprovechando el acuartelamiento de los policías. En el 2012 los gobernantes usaron una táctica sencilla: eliminar al líder y dividir a la masa.

— La negociación para dar fin con el motín de junio contempló un acuerdo entre los policías y el  Gobierno en base al pliego petitorio de la tropa policial, excepto el tema salarial que se redujo a un bono de cien bolivianos.  A la fecha, ¿qué puntos se han cumplido y cuáles no de ese acuerdo? | — El punto fundamental  por el cual se dio el paro de los policías fue la exigencia de anulación de la Ley de Disciplina y Sanciones que no fue abrogada hasta la fecha a pesar del compromiso del Gobierno. Lamentablemente tampoco se tenía un pliego claro y unificado entre todos los que se movilizaron. Los policías activos tenían un pedido, las esposas otro pedido, los policías jubilados otro pedido, los retirados otro… No existía unidad de criterio y menos liderazgo claro y definido.

Última foto oficial del mayor Vargas, 2003.

Última foto oficial del mayor Vargas, 2003.

— Según su experiencia, ¿considera que el actual movimiento descolonizador de los suboficiales y sargentos de las FF.AA. podría ser derrotado mediante las infiltraciones y cooptaciones del Gobierno para debilitar y dividir este movimiento? | — Por supuesto,  es una estrategia muy útil en estas circunstancias. Estoy seguro que la sanción de retiro de las Fuerzas Armadas será revisada y con eso se  dividirá y debilitará las fortalezas que puedan mostrar o tener los manifestantes. Les dio buenos resultados en el movimiento de los policías y seguro usarán también las mismas armas en este caso específico.

— ¿Qué aconseja Ud. a los militares descolonizadores para evitar que su movimiento sea fracturado, neutralizado y derrotado como sucedió con los policías amotinados en el 2012? | — Entender que todo acontecimiento social en el que actúa el ser humano es político;  por ende los acontecimientos sucedidos corresponden a una situación política. Entonces no deben permitir que el Gobierno utilice patrañas descalificando su movimiento como hecho “ilegal” o “político” y por eso injusto o inviable. Otra cosa seria una acción político-partidaria, que por supuesto no es el caso, pues no se intenta favorecer a ninguna tienda política y menos disminuir las posibilidades de alguna otra tienda política. Es justamente porque tienen miedo que ministros (políticos) pierdan, es que usarán definiciones como “intento de golpe de Estado”, “intento de eliminar al Presidente”, “Sedición”, “financiados por el Imperio”, etcétera, para debilitar la personalidad del movimiento. Quien sea negociador debe ser  un político y los demás deben permanecer en unidad y perseverancia. El liderazgo debe ser nítido y claro.

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