Data: diciembre 24, 2012 | 0:25
ESPECIAL DE FIN DE AÑO | Los diez más importantes intérpretes y compositores de Cuba, sus biografías para leer, sus voces en audios y sus conciertos en videos

Del mambo de Pérez Prado al hip-hop de Orishas: lo mejor de la música cubana

Música CubanaNo deja de ser injusto el intento por limitar a una lista de tan solamente diez elegidos lo más representativo de la música cubana, la mejor música del mundo según opinan los expertos más autorizados en la materia. A pesar de su absurdo aislamiento económico y político, el poder de la cultura cubana expresada especialmente en su intensa producción musical es vasto y no tiene límites. La afortunada articulación entre el desarrollo académico de Cuba y la preservación del patrimonio artístico inmerso en la memoria popular, produce una especie de “explosión demográfica” de músicos cubanos para solaz del planeta. La música cubana está en el alma de este pueblo cuya felicidad mayor son sus guarachas, guaguancós, rumbas, danzones, mambos, sones, salsas, cha-cha-chás, boleros, fílins… y tantos otros ritmos y sonidos originados en las raíces afro-ibéricas de una cubanidad que además se apropiará con sello propio del jazz, del rock, el rap, el hip hop y lo que suene en el espíritu de cada época.

La cantidad apabullante de músicos en Cuba es directamente proporcional al constante desarrollo cualitativo del arte musical en la isla. El triunfo de la música cubana es, en gran medida, el triunfo de la revolución, o al menos lo mejor que tiene la revolución cubana en el ámbito de la cultura y la sociedad civil. Por eso resulta un vano esfuerzo pretender reflejar la realidad musical cubana en un “top ten” que es apenas un pretexto —lo cual nos anima a acometerlo—  para asomarnos a ese vasto universo melódico que pudo caber de manera tan perfecta en una pequeña isla caribeña.

El siguiente ranking de los diez músicos más importantes de Cuba se basa en una clasificación efectuada por la periodista chilena Marisol García, con algunas variantes que siempre son posibles en el infinito espectro de la música cubana.

© Silvia Antelo Aguilar | Wilson García Mérida

1. Dámaso Pérez Prado, el Rey del Mambo

Pérez Prado“Uno, dos, tres… Maaaaaambo!”, tal el grito de guerra con que arrancan los mabos de Pérez Prado. Todos ellos se parecen entre sí, y es que todos tienen un mismo molde: el de Dámaso Pérez Prado (1916-1989). A este cantante, músico y compositor originario de Matanzas nadie podría arrebatarle el título de “Rey del mambo”. Levantó el género con su peculiar trabajo sobre el órgano y sus característicos gritos; y entonces lo exportó a México y Estados Unidos.

El mambo tiene sus orígenes en el danzón cubano y daría pauta al surgimiento y desarrollo del chachachá, así como también de la música surgida a finales de la década de los cincuenta y conocida luego, a finales de los años setenta y principios de los ochenta, como salsa.

Pérez Prado no fue precisamente el creador del ritmo, ya que el mambo se tocaba en La Habana de finales de los años treinta; pero sí fue su mayor difusor a nivel internacional. Estudió música en su Cuba natal. Trabajó en diversas orquestas en La Habana en los años 1940. Fue también durante un corto periodo pianista de la Sonora Matancera y de la Orquesta Casino de la Playa. En 1948 cambió de residencia a la Ciudad de México para crear allí un grupo musical. Allí estuvo trabajando con la compañía RCA Victor. Se especializó en el mambo, del cual es considerado uno de sus mayores exponentes.

Hábil pianista, y conocedor a fondo del teclado, ha sido considerado por expertos críticos como uno de los mejores en este género de la música popular. Su interpretación de la célebre pieza El manisero, de Moisés Simons, es única en su clase, con acompañamiento de ritmo y bongó. Como compositor, conoció muy bien el manejo de la partitura. De allí nacieron excelentes piezas como Mambo en Sax, La Chula Linda, Silbando Mambo y Mambo de París entre otros.

Entre sus composiciones más conocidas se encuentran “Qué rico el mambo” y “Mambo Nº 5”, ésta última después lanzada en una nueva versión en 1999 por el cantante alemán Lou Bega.

Pérez Prado fue reconocido también por ser el autor del “Mambo del Politécnico”· (usado comúnmente en eventos y celebraciones importantes del Instituto Politécnico Nacional de la Ciudad de México) y el “Mambo Universitario” (usado comúnmente en eventos y celebraciones importantes de la Universidad Nacional Autónoma de México).

Durante la década de 1950 estuvo ausente de México. Una leyenda urbana apunta a que tuvo una desavenencia con el gobierno mexicano porque éste le prohibió interpretar el Himno Nacional Mexicano a ritmo de mambo, aunque también se barajan discrepancias políticas.

Adquirió la nacionalidad mexicana en 1980 y residió los últimos años de su vida en su país de adopción. Falleció a la edad de 72 años en la Ciudad de México el 14 de septiembre de 1989 a causa de un paro cardíaco.

2. Silvio Rodríguez, el trovador del siglo XX

Silvio Rodriguez Nacido el 29 de noviembre de 1946 en San Antonio de los Baños, es un cantautor, guitarrista y poeta cubano, exponente característico de la música de su país surgida con la Revolución cubana, conocida como la Nueva Trova Cubana, que comparte con otros reconocidos cantautores tales como Pablo Milanés, Noel Nicola y Vicente Feliú.

El trovador por excelencia, no sólo de Cuba sino para toda Latinoamérica. La voz más importante del movimiento de la Nueva Trova le puso en los años setenta poesía a la revolución cubana; pero sus canciones probaron ser fundamentales para que el resto del continente librara también sus propias batallas sociales, fuese en el triunfo sandinista en Nicaragua o en el Chile contra Pinochet. Muchos de quienes hoy tienen más de 40 años, aprendieron a tocar guitarra adaptando su cancionero romántico. La huella de Silvio Rodríguez es incalculable, tanto por la inspiración con la que ha dotado a movimientos sociales como en el impacto íntimo del enamoramiento en español.

Con más de cuatro décadas de carrera musical, y más de una veintena de álbumes, es actualmente uno de los cantautores de mayor trascendencia internacional del habla hispana.

Acabando el siglo XX en su país fue elegido junto a Ernesto Lecuona como el mejor compositor cubano del siglo, mientras que a nivel internacional fue galardonado, junto a Joan Manuel Serrat, como el mejor cantautor hispanoamericano de la segunda mitad del siglo XX.

En el siglo XXI, por su parte, recibió el Premio ALBA 2010, además de recibir el grado de doctor Honoris Causa en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos del Perú, la Universidad Veracruzana de México y la Universidad Nacional de Córdoba de Argentina.

3. Bola de Nieve, la voz de la ternura

Bola de NieveUna voz aguda, casi femenina, salía en los años cuarenta de un cuerpo grueso, oscuro y risueño. Ignacio Jacinto Villa Fernández (1911-1971) se hizo famoso como “Bola de Nieve”, primero como pianista y luego como cantante de piezas tan simples pero cautivadoras como “Ay, mama Inés”.

Adoptó a su voz teatral —a la vez viva y triste— un cancionero amplio, con estándares en inglés, francés, italiano, catalán y portugués. El Primer Mundo cayó rendido ante la voz de este cubano de vocación globalizada, antes de que la palabra fuese una imposición de marketing.

Ignacio Villa nació en la villa de Guanabacoa, cuna de arraigadas tradiciones musicales y folklóricas. Sus padres fueron Inés Fernández, ama de casa, y Domingo Villa, cocinero de una fonda. Ignacio tuvo doce hermanos y aunque las condiciones económicas en que vivían no fueron las más favorables, sí participaban en el ambiente festivo criollo de la villa, lo cual marcó la personalidad creadora, la bohemia y la alegría del artista.

Se matriculó en el conservatorio Mateu a los ocho años y en 1923 comenzó a estudiar solfeo y teoría musical. Su aspiración era ser doctor en Pedagogía y en Filosofía y Letras, pero cuando se matriculó en 1927 en la Academia Normal para Maestros, la crisis que provocó el gobierno de Gerardo Machado le hizo dedicarse a la música para vivir.

Los orígenes de su apodo se dividen en dos opiniones. Para muchos, lo ideó Rita Montaner en una noche de espectáculo en el habanero Hotel Sevilla en 1930 o 1931, cuando la acompañaba al piano en “El manisero” y “Siboney“. Para otros, como el periodista Fernando Campoamor, fue idea de un médico del barrio, Carlos Guerrero. Las historias populares cuentan que a Ignacio le molestaba el apodo, ya en la época en que aún no era famoso, cuando en su barrio esperaba ante el Teatro Carral para sustituir al pianista de la función cuando éste faltaba, o bien para acompañar los filmes mudos que por entonces allí se proyectaban. Los muchachos del barrio, en burla, lo llamaban por los motes de “Bola de Fango” y “Bola de Trapo”. No obstante fue realmente Rita Montaner quien hizo popular el apodo, que se vio por primera vez escrito en público en México, cuando la cantante hizo que pusieran en el cartel de presentación: “Rita Montaner y Bola de Nieve”.

4. Compay Segundo, el legendario

Compay SegundoMáximo Francisco Repilado Muñoz (Siboney, 18 de noviembre de 1907 – La Habana, 14 de julio de 2003), más conocido como Compay Segundo, fue un músico y compositor cubano de amplia trayectoria mundial.

El mundo llegó tardíamente a conocer el talento de Compay Segundo, pero una vez que lo hizo no quiso despegarse de su voz.

Fue el inventor del armónico, un híbrido de siete cuerdas entre la guitarra española y el tres cubano. Este instrumento pretende imitar el timbre del tres adicionando una cuerda octavada en la tercera cuerda (sol). Su afinación es igual a la guitarra. Primera cuerda mi, segunda si, tercera sol (cuerda doble octavada) y re, la, mi, afinados una octava por encima de la afinación propia de la guitarra.

Comenzó su carrera musical muy joven cuando compuso sus primeras canciones y en los años treinta formó parte de diversas agrupaciones artísticas de Santiago como el Cuarteto de Trovadores Orientales y el Cuarteto Hatuey. También fue vocalista del conjunto de Miguel Matamoros.

En 1948, Repilado, como voz segunda y tocador de tres funda con Lorenzo Hierrezuelo el legendario dúo Los Compadres. Lorenzo, como primer vocal se llamó Compay Primo y Repilado, como hacía de voz segunda adoptó el sobrenombre de Compay Segundo, que le acompañaría hasta el día de su muerte. Los Compadres constituyeron todo un fenómeno de popularidad que se prolongó hasta 1955 cuando Reinaldo Hierrezuelo, hermano de Lorenzo, sustituye a Compay Segundo quien a su vez forma un nuevo grupo al que bautiza como Compay Segundo y sus muchachos.

Pero su fama internacional le llegó en 1997 con su participación en el disco Buena Vista Social Club, el cual ganó varios premios Grammy. Compay difundió en ese disco un estilo cultivado por décadas en fábricas de habanos y salones de hotel, y en sociedades importantes para la música cubana, como el dúo Los Compadres y el sexteto Los Seis Ases. Nombre fundamental para aprender sobre géneros como la guaracha y el son.

Compay murió a los 95 años de edad, activo hasta el final en la grabación; siempre, como no, con un puro enorme entre los dedos. En los últimos años de su vida actuó ante millones de espectadores y grabó nueve discos. No pudo cumplir su sueño de llegar a la edad a la que llegó su longeva abuela, que fue una esclava que murió libre a la edad de 106 años.

5. Pablo Milanés, profeta del sentimiento

Pablo MilanésSilvio Rodríguez fue el máximo poeta de la Nueva Trova Cubana, pero Pablo Milanés, nacido en 1943, consiguió acomodar, a su lado, un estilo propio y un cancionero significativo, con algunos hitos interesantes en su fusión de elementos trovadorescos y de jazz, profundo a la vez en la temática social como en la amorosa. “Yolanda” es su gran legado a la banda sonora romántica del continente.

En sus comienzos estuvo muy influenciado por la música tradicional cubana y por el feeling (sentimiento en idioma Español). El feeling o “fílin”, es un estilo musical que se inició en Cuba en los años cuarenta y suponía una nueva manera de afrontar la canción, donde el sentimiento definía la interpretación y estaba influenciado por las corrientes estadounidenses de la canción romántica y del jazz. El feeling se acompañaba de una guitarra, al estilo de los viejos trovadores pero enriquecido por armonizaciones jazzísticas. Así se establecía esta nueva forma de comunicación o “fílin” con el público.

Como intérprete, Pablo Milanés se incorporó posteriormente al cuarteto Los Bucaneros. También probó suerte como solista ocasional, diversificando de esta manera sus experiencias que más tarde le llevarían a trabajar en solitario. Como compositor, Pablo Milanés ha tocado diversos estilos, entre ellos el son cubano y la canción protesta a finales de los sesenta.

En 1968, Milanés ofrece su primer concierto con Silvio Rodríguez en la Casa de las Américas. Ésta sería la primera muestra de lo que más tarde, en 1972, surgiría como el movimiento de la Nueva Trova Cubana. En ese mismo lugar conocería a los miembros de la élite cultural y musical de otros países latinoamericanos con los que compartía sus preocupaciones sociales: Violeta Parra, Mercedes Sosa, Daniel Viglietti, Chico Buarque, Simone, Vinícius de Moraes, Milton Nascimento, Víctor Jara entre otros muchos, pasaron por la Casa de las Américas en aquella época.

6. Omara Portuondo, la Novia del Fílin

Omara PortuandoNació en La Habana el 29 de octubre de 1930. Es una cantante cubana de boleros, llamada la diva del Buena Vista Social Club, proyecto al que se integró junto con Compay Segundo e Ibrahim Ferrer.

Su madre pertenecía a una familia cubana de abolengo hispano-colonial y se esperaba de ella un casamiento que la uniera a otras familias de la rancia sociedad habanera pre-revolucionaria; pero huyó con el hombre al que amaba, un jugador de béisbol del equipo nacional. El matrimonio tuvo tres hijas y como en cualquier hogar cubano había música; no tenían dinero, pero tenían las voces de los padres, cantando en la cocina donde hacían sus vidas diarias. Omara, que nació en el barrio de Cayo Hueso de La Habana, recuerda entre sus canciones favoritas a La bayamesa de Ernesto Grenet y Sindo Garay (también cantada por Compay Segundo en Buena Vista Social Club). Estas fueron sus primeras lecciones informales de canto y dichas canciones pasaron a formar parte de su repertorio de toda la vida.

Cuando su hermana Haydée se convirtió en bailarina del famoso cabaré Tropicana, Omara pronto la siguió, por accidente: la compañía de danza se vio reducida un día de 1945 cuando una bailarina se retiró dos días antes de un importante estreno. Omara había visto ensayar a su hermana tan a menudo, que se sabía todos los pasos, así que le pidieron que ocupara el lugar vacante, y comenzó una carrera como bailarina, formando una pareja famosa con el bailarín Rolando Espinosa. Hasta el día de hoy actúa en Tropicana.

Los fines de semana Omara y Haydée cantaban estándares de jazz con algunos amigos: César Portillo de la Luz, José Antonio Méndez y el pianista Frank Emilio Flynn. Se hacían llamar Loquibambla Swing y el estilo que tocaban, una versión cubanizada de la bossa nova con influencias del jazz. Se conoció como “feeling” o, españolizado, “filin”. En su debut de radio, Omara fue anunciada como “Omara Brown, la novia del filin”. Ese nombre artístico pronto fue olvidado, pero todavía no la definición que lo acompañó.

El 5 de noviembre de 2009 ganó el Premio Grammy Latino en la categoría Mejor Álbum Tropical Contemporáneo, con Gracias, pero lo relevante es que se convierte en la primera artista cubana residente en su país en ganar este prestigioso galardón y recogerlo con sus propias manos. En el disco Omara hace un recorrido por sus 60 años de carrera artística, con participaciones especiales de los cubanos Silvio Rodríguez y Pablo Milanés, el uruguayo Jorge Drexler y el brasileño Chico Buarque.

En enero del 2012 recibió de manos de otra diva, la coreógrafa Alicia Alonso, el premio del Gran Teatro de La Habana correspondiente al  2011.

Omara Portuondo ha grabado cerca de 30 discos, y además de sus conciertos y presentaciones, con frecuencia canta en proyectos de jóvenes artistas para apoyarlos en la promoción de sus carreras musicales.

7. Ibrahim Ferrer, otra Leyenda

Ibrahim FerrerEl son tuvo en Ibrahim Ferrer (1927-2005) al más suave y elegante de los intérpretes. El mundo lo conoció gracias a Buena Vista Social Club (1997), y el cantante vivió luego de ello casi dos décadas de importantes viajes, grabaciones y colaboraciones (algunas, tan inesperadas como con el grupo pop Gorillaz).

Durante más de dos décadas fue el cantante principal de la orquesta cubana de Pacho Alonso en los años cincuenta. En 1955 vocalizó el tema, “El Platanal de Bartolo” con la Orquesta Chepín Chovén. Se trasladó a La Habana en 1957 y trabajó con la legendaria orquesta Ritmo Oriental y con el gran Beny Moré, antes de reunirse de nuevo con el grupo Los Bocucos de Pacho Alonso. Hizo giras mundiales con esta banda y con los años, fue ganando seguidores.

Sin embargo, su nombre siempre quedaba en la sombra, era amado por la audiencia pero no por sus colegas. Perdió el entusiasmo por la música y se retiró en 1991. Se le vio lustrando zapatos en las calles y su antigua casa la cambió por una pequeña pensión donde se encerró retirado del mundo y tristemente de la música.

Pero en 1997, sus amigos lo convencieron de salir de su retiro y regresar a la música para grabar su debut con la orquesta Afro Cuban All Stars, el álbum A toda Cuba le gusta, seguido ese mismo año por su aparición en el Buena Vista Social Club, un álbum fruto del trabajo de Ry Cooder, un reconocido productor musical que viajó a Cuba y le apostó al talento de notables figuras conocidas sólo en la isla como Compay Segundo, Rubén González, e Ibrahim Ferrer.

Alcanzó fama mundial en 1998 con el éxito del proyecto musical Buena Vista Social Club, donde grabó doce de los catorce temas del disco y tuvo el placer de colaborar con muchos de los intérpretes que siempre admiró, como Omara Portuondo, Rubén González, Compay Segundo, Eliades Ochoa, Barbarito Torres y Guajiro Mirabal. Este disco obtendría un Grammy y un año más tarde grabaría su primer álbum en solitario, Buena Vista Social Club Presents Ibrahim Ferrer. Su segundo disco en solitario, Buenos Hermanos, obtuvo en el 2004 otro Grammy.

Ibrahim Ferrer falleció a los 98 años, en la tarde del 6 de agosto del 2005, en un hospital de La Habana.

8. Celia Cruz, la Reina de la Salsa

Celia CruzLa infinita simpatía de Celia Cruz (1925-2003) sobre el escenario fue marca de su estilo, tanto como su extravagancia en el vestir, su movimiento de caderas y su infaltable grito de “¡Azúcar!”.

Úrsula Hilaria Celia de la Caridad Cruz Alfonso de la Santísima Trinidad era su nombre completo. Entronada como “La Reina de la salsa afrocaribeña” desarrolló la parte más importante de su carrera en Estados Unidos, donde se instaló en 1959 luego de años de exitoso liderazgo vocal en la vibrante Sonora Matancera.

Enemiga eterna del gobierno bloqueado de Cuba, Cruz se abrió al cruce de influencias que le ofreció Norteamérica, tanto como parte de la orquesta Fania All-Stars como en una discografía solista que rozó por momentos el pop y que la hizo famosa en todo el continente.

Durante los años 80, Celia Cruz grabó y realizó varias giras en Latinoamérica, con múltiples conciertos y shows de televisión donde quiera que fuese, cantando tanto con estrellas jóvenes como de su propia época. En 1982 se reencontró con la Sonora Matancera, y grabó el disco Feliz Encuentro. Ese mismo año, también se le rindió un homenaje en el Madison Square Garden, y la acompañaron todos aquellos que la respaldaron en su carrera artística y también artistas invitados. En 1987, en Santa Cruz de Tenerife, fue reconocida por la editora del Libro Guinness de Récords, como el concierto más grande al aire libre que se mantiene en la actualidad; a ese mismo concierto en la Plaza de España de Santa Cruz acudieron 250.000 personas.

En 1989 ganó su primer Premio Grammy por el disco que grabó con Ray Barretto y también fue invitada para celebrar los 65 años de la Sonora Matancera en el Central Park de Nueva York, compartiendo escenario con sus antiguos compañeros como Daniel Santos, Carlos Argentino, Vicente “Vicentico” Valdés y Bobby Capó.

En el año 2001, durante una presentación en México, sufre un percance de salud. A raíz de esto, se descubre que padece de cáncer en el cerebro (un glioma, tumor cerebral muy agresivo), sometiéndose a una operación para extirparlo a finales de ese año, para luego intentar retomar su carrera artística. Grabó un disco, su último, titulado Regalo del Alma.

En el 2003, su último año de vida, le fue ofrecido un homenaje por parte de la cadena hispana estadounidense Telemundo. A pesar de su enfermedad (puesto que el tumor había vuelto a crecer), se presentó en los Premios Grammy Latino, donde fue ganadora del premio, y participó en el musical cantando por primera vez en vivo “La negra tiene tumbao“.

La tarde del 16 de julio de 2003 falleció en su casa en Fort Lee (Nueva Jersey) a la edad de 78 años.

9. Sindo Garay, el Faraón de Cuba

SindoLa trova cubana reivindica a Antonio Gumersindo Garay y García, Sindo Garay, como una influencia clave, pese a que de su trabajo apenas se encuentran grabaciones y que su producción corrió por fuera de la distribución musical masiva. Nació el 12 de abril de 1867.

La poética de sus versos y la imaginación de sus armonías marcan el amplio cancionero (más de seiscientos títulos) legado por este magnífico compositor a quien el poeta español Federico García Lorca llamó “El gran faraón de Cuba“.

Sus composiciones “Amargas verdades”, “Mujer bayamesa”, “Guarina”, “La Tarde”, “Perla marina” y “Retorna” han sido grabadas por cientos de cantantes, y son consideradas parte del patrimonio cultural cubano. En el audio de Soundcloud adjunto se puede apreciar una exceelente versión del tema La Tarde en voz de la mexicana Gabriela Serralde.

Existen escasos registros audiovisuales de la obra musical de Sindo Garay, más allá de temas interpretados por voces contemporáneas. En el año 2000 la documentalista Rebecha Chávez elaboró un documental sobre la vida del célebre guitarrista Emiliano Blez en base a un testimonio oral de Sindo Garay quien, ya anciano, entrevistado a fines de los años 60, reivindica la vertiente hispana de su obra y expone una brillante descripción de los ritmos republicanos cubanos en constante mutación intercultural.

Varias de sus creaciones tienen un corte político. Durante su infancia actuó como enlace del coronel mambí José Maceo. También por entonces conoció a José Martí, por lo que incluiría en su repertorio el poema Semblanza de Martí, basado en el encuentro que tuvo con el mismo. Murió el 17 de julio de 1968 a la edad de 101 años.

10. Orishas, es lo que fue, para siempre

OrishasHa sido la agrupación más difundida hasta ahora en el género del hip-hop cubano; en parte porque su decisión de radicarse en Francia le abrió puertas para grabaciones y giras impensadas para sus compañeros en la isla. Durante sus once años de trabajo, el trío mostró mundialmente un tipo de rap que buscó combinar sus influencias nacionales con la raíz africana, y que reivindicó el legado negro en la cultural juvenil cubana. El apoyo que en algún momento les brindó el gobierno de Fidel Castro constituyó el primer gesto de su régimen en favor de un conjunto de hip-hop. El grupo se separó en 2010 luego de publicar cuatro álbumes.

Orishas era una banda cubana. La formaban Hiram Riverí Medina (Ruzzo), Roldán González Rivero y Yotuel Romero (Guerrero). En principio Yotuel y Ruzzo eran dos cubanos que salieron de La Habana como parte de un intercambio escolar a París; allí se unieron a Roldán y a Flaco-Pro que, con el productor francés Niko Noki, habían formado el grupo Orishas desde hacía algunos meses, y así formaron la banda en 1999.

Ruzzo y Yotuel rapeaban en Amenaza, banda pionera del hip-hop cubano; Roldán cantaba música tradicional cubana en el grupo Rico Son. Algunos amigos se quedaron en el camino, pero el poderío de la idea inicial fue la fuerza que les hizo seguir adelante: mezclar hip-hop con música tradicional cubana. Como curiosidad, sus integrantes viven repartidos por Europa (Roldán en París, Ruzzo en Milán y Yotuel en Madrid).

Orishas ha vendido con todos sus CD más de 750.000 copias en Europa, ha ganado dos Grammys. Son los representantes por excelencia del hip-hop cubano en el mundo.

El grupo, en algunos de sus temas se inclina por la crítica social como se señalan en el tema “El kilo” del mismo disco y a la igualdad social

En 2007, hicieron un dueto con el grupo puertorriqueño Calle 13, en la canción llamada “Pal Norte”. La canción ganó un Grammy Latino como Mejor Canción Urbana.

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