DENUNCIA ANTE EL CONSEJO NACIONAL DE ÉTICA PERIODÍSTICA | ANF y El Deber usan indebidamente información generada por Sol de Pando. Atribuyen el contenido de nuestra investigación sobre Lamia a fuentes impropias, desconociendo la autoría real. Son represalias contra el Director de este medio por haber marcado, desde su destierro, un democrático distanciamiento con el político opositor Carlos Valverde...

La conjura del silencio cómplice del chileno Raúl Peñaranda ante un injusto destierro

El periodista chileno Raúl Peñaranda Undurraga, ya desde Página Siete, juega un papel que conculca el derecho de Bolivia a tener una opinión pública sólidamente formada. Su rol antidemocrático para desbaratar la demanda marítima del país se radicaliza desde ANF, la agencia noticiosa que pertenece a la Iglesia Católica. | Fotomontaje Sol de Pando

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Me pregunto si en esta conjura de mis propios colegas de la prensa boliviana que buscan mi muerte civil en medio de mi destierro no subyace una gestación neofascista, racista, discriminadora y corrupta, socapando y favoreciendo a las pulsiones totalitarias de Quintana; y si detrás de este escenario antidemocrático no se encuentran activados algunos capítulos mafiosos de la Logia Masónica. En el caso del chileno Raúl Peñaranda Undurraga está muy claro: desde ANF busca deteriorar a toda costa la imagen ya venida a menos del presidente Evo Morales, para debilitar la posición de nuestro país en la demanda marítima que se ventila en el Tribunal de La Haya… 

© Wilson García Mérida | Redacción Sol de Pando en Brasilia

El 13 de mayo del pasado año, encontrándome en la ciudad acreana de Epitaciolandia recibí una llamada de la periodista Cecilia Dorado de López, quien hasta ese momento hacía un minucioso seguimento de mi destierro para el periódico El Deber de Santa Cruz. Pero aquel contacto con la reportera sería el último y nunca más El Deber se refirió a mi destierro, borrándolo de un plumazo en su cotidiana agenda informativa. ¿La causa? —Mi distanciamento prudente y necesario de renombrados políticos como Carlos Valverde y Samuel Doria Medina. (Deslindo la responsabilidad de Cecilia Dorado en la decisión de vetar la información sobre mi destierro en El Deber. Esas decisiones se las toman en los máximos niveles jerárquicos de una corporación mediática de este tipo y la responsabilidad periodística de tal decisión recae en el Jefe de Redacción, en este caso el señor Tuffi Aré Vásquez, y por supuesto el Director y los dueños de la empresa tienen conocimiento de la decisión tomada, avalándola).

La periodista de El Deber me formuló dos preguntas fundamentales que decretaron mi muerte civil en las páginas de este influyente periódico cruceño: 1.- si pediría refugio político ante el Gobierno del Brasil, y 2.- si me pondría en contacto con Carlos Valverde (quien se declaró “auto exiliado” en Argentina una semana después de mi destierro forzado por Quintana) para hacer “fuerza común” contra Evo Morales.

Mis respuestas estaban a flor de labios:

1.- No entré al Brasil para ser un refugiado político, llegué aquí solo para salvar mi vida y evitar mi encarcelamiento, pero mi objetivo principal es retornar lo más pronto a Cochabamba donde abandoné a mis hijos esperando el pan que fui a procurar para ellos cuando viajé a Cobija el 6 de mayo. No soy político ni me interesa provocar la caída de Evo Morales ni mucho menos la interrupción de su mandato constitucional; solito se pone él mismo las trancas para caer de su pedestal en la Historia a causa de su irresponsable permisividad con su Ministro de la Presidencia, ex asesor de Banzer. Tampoco pretendo generar una crisis diplomática bilateral entre ambos gobiernos, que es lo que Quintana más desea para seguir manejando las riendas del asunto y así poder sindicarme como “cómplice del golpista Temer”; sólo de ese modo podría sustentar el cargo de sedición por el cual soy perseguido con un mandamiento de aprehensión librado el 16 de mayo por la Fiscalía de La Paz. Considero en cambio que Bolivia necesita una óptima relación con el Brasil como un contrapeso geopolítico indispensable en el litigio marítimo que entablamos con Chile. Salí de Pando hacia el Estado do Acre (gobernado por el Partido de los Trabajadores) apenas buscando resguardar mi vida y mi libertad ante el intento de Quintana de encarcelarme y ponerme en manos de sicarios dentro la cárcel para asesinarme y ocultar las nuevas atrocidades suyas que había descubierto durante mi último viaje laboral a Cobija, donde una diputada de su entorno íntimo maneja un negocio de prostitución, junto a su madre, incurriendo en Trata y Tráfico Internacional de Personas con fines de Explotación Sexual, sancionada por la ONU. Durante aquella entrevista finalmente no publicada por Cecilia Dorado insistí en esto: necesitaba volver a Cochabamba lo más pronto posible porque había dejado sin comer a mis dos hijos en edad escolar, huérfanos de madre; para ello sólo necesitaba que las autoridades bolivianas y el mismo Quintana, con apoyo de mis colegas de la prensa nacional mediante un seguimento sostenido del caso, transparenten esa querella por sedición mostrándome las pruebas y evidencias en base a las cuales fui imputado por semenjante delito contra la Seguridad del Estado; una vez que se me exhiban esas pruebas y se me brinden garantias constitucionales, sabría cómo defenderme y retornaría inmediatamante a Bolivia para demostrar mi inocencia plena ante tamaña calumnia inventada por el Ministro. Así respondí a la primera pregunta de la periodista de El Deber.

El Jefe de Redacción de El Deber, Tuffi Aré Vásquez | Foto Facebook

2.- No tuve, no tengo ni tendré por qué “coordinar acciones” con Carlos Valverde para “resistir” a Evo Morales. El señor Valverde ejerce todo su derecho a conspirar contra el Gobierno boliviano, porque el mismo Gobierno, a través de las permanentes y crecientes atrocidades del ministro Quintana, permite que fuerzas reaccionarias y racistas como las que representa el mencionado político junto con el empresario Samuel Doria Medina estén ganando terreno en el espacio democrático boliviano tan venido a menos por la galopante corrupción que impera en el régimen quintanista. Si entro al juego conspirador y antievista de Carlos Valverde, Quintana tendría todas las “pruebas” que necesita para justificar su absurda querella por sedición, ya que en su afán de impunidad pretende reducir mi labor periodística a la de un vulgar conspirador. Pero además —enfaticé en mi respuesta a la periodista de El Deber— mi discrepancia principal con el señor Valverde es de índole ética y profesional. Como periodista de investigación, repudié abiertamente aquella inescrupulosa manipulación de un certificado de nacimiento que involucró a la famosa Gabriela Zapata con el presidente Morales, forzando una figura laberíntica, caótica, de tráfico de influencias a partir de una irresponsable violación a la Ley del Niño (independientemente de la inexistencia o no del hijo), cuando todos los datos disponibles, al menos para los periodistas que investigamos ese asunto con cierto rigor informativo, apuntaban a generar una indagación de fortunas de dudosa procedencia y un proceso por enriquecimiento ilícito, hasta resolverlo en los estrictos marcos de la Ley Marcelo Quiroga Santa Cruz. Dada la información que dispongo, propuse someter en esa misma investigación también al ministro Juan Ramón Quintana como el principal mentor mediático y financiero de Zapata durante los últimos seis años, independentemente de sus hormonas amazónicas. Mas lo primero que hizo Quintana para zafar del asunto fue interferir y bloquear el proceso iniciado mediante la Ley Marcelo Quiroga Santa Cruz, corrompiendo al fiscal a cargo Edwin Blanco mediante su abrupto ascenso a Fiscal de Distrito de La Paz, quien posteriormente libraría la orden de aprenhensión en mi contra. En cambio las manipulaciones de Valverde degeneraron ese caso en un circo mediático sin fin, pero eficiente en el plan de desatar una nueva ola racista ridiculizando las boberías quintanistas y desindigenizantes de Evo Morales. Por eso es que yo no tenía interés alguno de estrechar lazos de cooperación en el exilio con quien fuera Jefe de Inteligencia del ministro Capobianco en 1992. No considero de ninguna manera colega mío al señor Valverde, para quien sin embargo guardo todo respeto como ser humano y ciudadano. Eso también le manifesté a Cecilia Dorado de López.

Al parecer mis respuestas no fueron las que esperaban la reportera de El Deber y sus jefes. Creo que les jodí el guión. Cecilia Dorado nunca más me volvió a llamar y abandonó para siempre la cobertura periodística de mi destierro.

Quedando “MUY MAL” ante los ojos de Raúl Peñaranda

Tras que El Deber desiste de hacer el seguimiento respectivo de mi injusto destierro —ignorándolo premeditada y discriminatoriamente, poniendo de relieve en cambio el “autoexílio” de Valverde una vez que el político y analista cruceño se retractó admitiendo que el supuesto hijo de Morales con Zapata “no existía”—, la posibilidad de mi retorno al país tendía a postergarse indefinidamente, pues sin el apoyo de mis colegas en Bolivia me sería muy difícil, sino imposible, obligarle a Quintana transparentar las pruebas presuntas de mi delito de sedición. Mientras esa querella continúe encriptada como un “secreto de Estado”, celosamente oculta en la Fiscalía de La Paz a cargo del fiscal Edwin Blanco, me veo imposibilitado de volver a mi país para asumir legítima defensa, demostrar mi inocencia y dar de comer a mis hijos que dejé abruptamente abandonados en Cochabamba. Con esa carga anímica de inesperada desazón en medio del destierro —una verdadera tortura sicológica causada por ese silencio cómplice de los “capos” del periodismo boliviano, tan o más cruel que la persecusión de Quintana— me aferré a la Iglesia Católica y al medio informativo que depende de ella, la Agencia de Noticias Fides (ANF). Imploré a su jefe de prensa, el chileno Raúl Peñaranda Undurraga, me colabore en mi propósito de presionar a Quintana y su Fiscal para que hagan público el fundamento legal de esa imputación a cuyo expediente se me niega acceso, violándose mi elemental derecho constitucional a la defensa.

Sin embargo también Peñaranda buscaba cómo librarse de mí deslindando su obligación profesional como jefe de prensa de ANF, respecto a mi destierro, para apuntalar la conjura silenciadora iniciada por Tuffi Aré en El Deber.

A fines de mayo, organizaciones internacionales que protegen a periodistas en situación de alto riesgo, tomaron contacto conmigo en Rio Branco para brindarme asistencia. Reporteros sin Fronteras (RsF) desde París, el Knigth Center for Jornalism in the Americas con sede en Austin y el Comittee for the Protection of Jornalists (CPJ) con sede en Whashington, me solicitaron un informe de la situación. El 3 de junio, exliqué por escrito las causas por las que Quintana quería encarcelarme (mi descubrimiento de la red internacional de prostitución en casa de la diputada Humérez en Cobija), la arbitrariedad de un cargo penal tan grave como el de sedición no obstante mi respaldo sin ambages a la gestión gubernamental en favor del desarrollo de nuestra Amazonia en Pando, mi decisión de no declararme refugiado político esperando volver pronto a mi hogar abandonado en Cochabamba, y mi rechazo a ser vinculado con activistas opositores como Carlos Valverde y Samuel Doria Mediana ya que ello me causaria indefensión y enorme perjuicio legal en el contexto de esa querella por sedición. Remití vía email copia de ese informe a varios colegas a modo de insumo periodístico, entre ellos a Peñaranda. La reacción que mi relatorio a los organismos internacionales desató en el jefe de prensa de ANF, me hizo sentir hiel en las entrañas. Me decía esto Peñaranda por el email:

“Hola Wilson, me parece totalmente errado y contraproducente para ti atacar a Valverde de esa manera. Vos defendete, pero no ataques a tus colegas. Eso te hace quedar MUY MAL (sic), ante mis ojos y seguro que ante los ojos de RSF y CPJ”.

El impacto que me causó esa reprimenda fue el de un típico mensaje mafioso; estuve acostumbrado a recibir similares recados cifrados de burócratas corruptos y capos del narcotráfico, pero me costó asimilar el hecho de que semejante ajuste de cuentas pudiese provenir de un periodista, supuestamente colega. Era la segunda vez en mi vida que había experimentado ese horror infringido por un periodista contra otro periodista. La primera me lo propinó en febrero Julio Peñaloza Bretel (ex asesor personal del represor Carlos Sánchez Berzaín durante el gobierno de Sánchez de Lozada), exactamente con la misma sangre fría de un eficiente sicario, sólo que desde el otro bando (Peñaloza maneja el canal Abya Yala del gobierno quintanista).

Ahora con Peñaranda, sentí en carne propia una sentencia ejecutada sumariamente.

Mi historia en el destierro ya no tendría más cabida en la redacción de ANF y como quedé “MUY MAL” ante los ojos de RSF y CPJ, además ante los ojos del chileno —ojos de buitre sanguinario—,  lo más probable es que estas organizaciones también me dejarían abandonado a mi suerte en un país que no es el mío. Y así fue. El Knigth Center y el CPJ ya nunca más se comunicaron conmigo. El pronunciamiento que estos dos organismos norteamericanos emitieron a los pocos días con relación a las violaciones contra la libertad de prensa en Bolivia, ponían énfasis en el “auto-exilio” de Carlos Valverde, principal víctima del régimen enemigo de la prensa; mi destierro fue ignorado por completo. No había duda, Raúl Peñaranda interpuso sus buenos oficios ante el CPJ y el Knigth Center, ante cuyos ojos quedé “MUY MAL”.

Sin embargo, Reporteros sin Fronteras (RsF) no se prestó al juego vil del despreciable censor. Los colegas franceses no dejaron de apoyarme en ningún momento; es más, me brindaron un significativo respaldo financiero para subsistir dignamente durante los primeros dos meses de mi destierro en Rio Branco (entre junio y julio); pero cuando RsF emitió un pronunciamento específico a mi favor el pasado 21 de noviembre, el Cartel del Silencio encabezado por Raúl Peñaranda ignoró deliberadamente ese documento dirigido desde París al Gobierno de Evo Morales; y entonces aquel pronunciamiento de RsF cayó en saco roto, ningún medio en Bolivia lo reprodujo, por más que imploré a alguno de ellos en Cochabamba, por lo cual mi destierro se sigue prolongando indefinidamente, agravado por el hecho de que tuve que salir hace un mes de Rio Branco a salto de mata con rumbo a Brasilia, ante la alerta emitida por la Policía Federal desde Epitaciolandia en sentido de que sicarios prontuariados que siguen órdenes del Ministro de la Presidencia y forman parte de un entorno delincuencial de la diputada Eva Humérez en Pando, habrían cruzado la frontera acreana con el objetivo de agarrarme y todo lo demás que era de temer. Si no tuviera miedo cuando hay que tenerlo, qué sería de mí.

Ahora estoy mucho más lejos aún de Bolivia, a más de 4.000 kilómetros, pero eventualmente a salvo de los carteles de Quintana (el cartel de Lamia y de la Prostitución) y de Peñaranda (el cartel del Silencio Cómplice).

Me pregunto si en esta conjura de mis propios colegas de la prensa boliviana que buscan mi muerte civil en medio de mi destierro no subyace una gestación neofascista, racista, discriminadora y corrupta —socapando y favoreciendo en última instancia a las pulsiones totalitarias de Quintana—; y si detrás de este escenario antidemocrático no se encuentran activados algunos capítulos mafiosos de la Logia Masónica. En el caso del chileno Raúl Peñaranda Undurraga está muy claro: desde ANF busca deteriorar a toda costa la imagen ya venida a menos del presidente Evo Morales, para debilitar la posición de nuestro país en la demanda marítima que se ventila en el Tribunal de La Haya.

Agente chileno y cómplice de una red de prostitución, controla ANF

El mensaje dirigido desde Cobija al jefe de prensa de ANF la noche del 6 de mayo. | Foto Sol de Pando

Estando en Cobija, la noche del viernes 6 de mayo del pasado año transmití desde mi celular el siguiente mensaje dirigido al periodista Raúl Peñaranda Undurraga, Jefe de Prensa de la Agencia de Noticias Fides (ANF):

Aquí en Cobija acabo de descubrir algo insólito. Una legisladora convocó a dirigentes de la prensa para ofrecerles gestionar un plan de vivienda, en su casa que es un conocido prostíbulo. La legisladora en cuestión es la nueva ‘colaboradora´ de Quintana en Pando. Su casa-prostíbulo en este momento está abierta al público”.

No recibí respuesta ni reacción alguna por parte de Peñaranda, sino sólo silencio y “ninguneo”, como siempre. Sin embargo ahora él no puede ocultar ese mensaje que contiene semejante información, está conminado a exhibirlo, y si lo borró, obró mal, sin ética profesional.

Cuatro días antes de que el Ministro de la Presidencia me iniciara el juicio por sedición buscando encarcelarme y forzando mi destierro, intenté coordinar un trabajo conjunto con ANF compartiendo aquella información que debería indignar a cualquier periodista que se precie de tal. ¿Cómo era posible que una diputada haya osado llevar a colegas nuestros en Pando a un prostíbulo para pactar con el sindicato de la prensa local un Plan de Vivienda del cual Eva Humerez se ofrecía como madrina gracias a sus nexos clientelares con el Ministro de la Presidencia, dueño y señor del programa financiero Evo Cumple?

Peñaranda, como Jefe de Prensa de ANF, tenía la obligación ética y profesional de responder ese mensaje del 6 de mayo exigiéndome las aclaraciones debidas o descartando el tema en su agenda noticiosa si lo consideraba irrelevante, comunicándome sus argumentos como correspondía. De cualquier manera se trataba de un asunto de inobjetable interés público ya que mi denuncia involucraba a una legisladora y al propio Sindicato de Periodistas de Pando que recibió un evidente maltrato por parte de una funcionaria pública, al ser obligado a sostener una reunión institucional en un prostíbulo.

La citación judicial enviada por Quintana desde La Paz a Cochabamba y no a Cobija, el 10 de mayo. “En caso de desobediencia se emitirá Mandamiento de Aprehensión“, advierte. | Foto Sol de Pando

El silencio cómplice de Peñaranda permitió que Quintana tuviera el tiempo necesario para, el 10 de mayo, iniciarme un juicio por sedición (incitación al alzamiento armado y conspiración para derrocar a un gobierno constitucional), por lo que tuve que salir del país para ponerme a buen recaudo. Tengo la fundada sospecha que Peñaranda re-envió a Quintana aquel mensaje mío del 6 de mayo dirigido al celular del chileno, precipitando así el juicio por sedición del 10 de mayo.

Durante mi destierro en Rio Branco pude establecer que el “Tía Isabel”, es decir el lenocinio de la familia de Eva Humérez en Cobija, era más que un puterito de pueblo donde modestas trabajadoras sexuales del vecindario se ganan la vida sacrificadamente haciendo debutar a los chicos del barrio. Se trataba de una red mafiosa internacional de Trata y Tráfico de Personas con fines de Explotación Sexual, cuyos tentáculos criminales parten desde Rio Branco, hacen escala en Cobija y se expanden hacia Santa Cruz, La Paz e incluso Arica, en Chile. Es una banda de narcotraficantes que secuestraron adolescentes de Rio Branco entre los años 2005 y 2008 para exclavizarlas sexualmente en Bolvia, y que luego de haber burlado a la justicia del Brasil se reorganizaron en el 2012 volviendo a traficar con mujeres acreanas que son llevadas a Bolivia para supuestamente trabajar como modelos o niñeras, pero llegando al país son sometidas a un cautiverio de deudas que las obliga a prostituirse y traficar droga como “mulas”. Una de ellas se halla actualmente presa en España al ser capturada llevando tres kilos de cocaína con que esta mafia la embarcó desde Santa Cruz en junio del pasado año. El Ministro de la Presidencia, Juan Ramón Quintana, me inició un juicio por sedición y desató la persecusión en mi contra buscando infructuosamente impedir que haga público este mi hallazgo periodístico.

Juan Ramón Quintana y Eva Humérez, en Cobija. Al fondo de la composición, el domicilio de la diputada donde funciona un lenocinio ofreciendo servicios sexuales de jóvenes brasileñas. En esa misma vivenda el Ministro montó la casa de campaña por el “Si” para el Referéndum Constitucional. | Fotomontaje Sol de Pando

Una vez que me puse a buen recaudo en Brasilia huyendo de los sicarios que Quintana y Eva Humerez me enviaron desde Cobija a Rio Branco a fines de noviembre, finalmente el pasado 19 de diciembre hice pública mi investigación sobre esa red internacional de tráfico de mujeres acreanas hacia prostíbulos de Bolivia, revelando todos los detalles e identificando con nombres y apellidos a los principales miembros de esa organización criminal amparados por el poder político en el país, entre ellos el propietario de un lenocinio de cinco estrellas en La Paz, “Avalon No Limits”, principal sospechoso en el Brasil de haber embarcado a una joven acreana con un cargamento de cocaína hacia España. Ningún medio en Bolivia reprodujo esta información (como en cambio sí aconteció en el Brasil). Mucho menos la agencia ANF (que tiene como suscriptores a los principales periódicos del país), pese a que compartí el enlace de la nota con su Director, el sacerdote jesuíta Sergio Montes. Este nuevo silencio cómplice me pone una vez más en absoluta indefensión y vulnerabilidad ante una peligrosa organización criminal denunciada por Sol de Pando. En el Brasil cuento con el respaldo decidido de sacerdotes de nuestra Iglesia Católica e instituciones eclesiásticas que luchan contra el tráfico de personas con fines de explotación sexual; y en Bolivia la principal agencia noticiosa de esta misma Iglesia encubre a los criminales con su mezquino silencio cómplice. Pido a la Conferencia Episcopal de Bolivia exija explicaciones sobre este sinuoso e irresponsable comportamento del Director General de ANF, el sacerdote Sergio Montes, sobre quien aportaré suficientes pruebas cuando sea convocado por el Consejo Nacional de Ética Periodística respecto a su negligente tolerancia y complicidad con estas abusivas censuras de Raúl Peñaranda que ya lindan en lo delictivo.

Según asegura el periodista Mauricio Osorio, el actual capo de ANF, Peñaranda Undurraga, es un agente de la masonería chilena —de hecho nació en el país vecino como admitió públicamente el mismo RPU— y desde el momento en que el Gobierno boliviano emprendió su estrategia de reivindicación marítima en el Tribunal de La Haya, este ciudadano que migró de Chile sin perder contacto con su familia materna en el país vecino, viene cumpliendo una misión en Bolivia para precipitar el derrocamento de Evo Morales y debilitar la exitosa ofensiva marítima boliviana.

Ni Sol de Pando ni la Dirección de este medio consideran un estigma en sí mismo ser ciudadano chileno. De hecho profesamos un profundo cariño y respeto hacia el pueblo hermano de Chile, cuya cultura y sociedad civil tan desarrolladas estética, emocional y democráticamente son un modelo a seguir por todos los bolivianos y latinoamericanos. Tenemos entrañables amigos chilenos como el escritor y poeta Jorge Muzam, y figuran entre nuestros íconos adorados leyendas imortales chilenas como Violeta Parra, Víctor Jara, Los Jaivas y por supuesto Pablo Neruda, quienes además expresaron de mil formas su militante solidaridad con la demanda marítima de Bolivia.

Según Mauricio Ochoa, Peñaranda Undurraga activó su rol como agente chileno a partir de sus relaciones comerciales y laborales en Bolivia con el grupo Garafulic. | Foto Época

De acuerdo a Mauricio Ochoa en un célebre artículo publicado por la Revista Épóca a mediados del 2014, Raúl Peñaranda Undurraga activó su rol como agente chileno a partir de sus relaciones comerciales y laborales con el grupo Garafulic, actual propietario del diario Página Siete. “Raúl Garafulic Lehm, es ni más ni menos, cuñado de la ex-Diputada de la derecha radical chilena Verónica Zalaquett, la que se opone de manera abierta a una salida soberana al mar por parte de Bolivia”, escribió Ochoa. Zalaquett señalaba el 23 de marzo de 2013 en el portal chileno 24 Horas, sobre la demanda presentada por nuestro país ante La Haya, que “es una estrategia que tiene fines electorales, que busca asegurar su reelección con un tema tan sensible y que aglutina a todos los sectores en Bolivia”, recordó el periodista boliviano.

Ese antecedente que viene desde Chile es coherente con el rol que juega Peñaranda controlando los principales medios “opositores” en Bolivia, comenzando por Página Siete y terminando en ANF. El objetivo es impedir a toda costa el éxito de la demanda marítima boliviana ante el Tribunal de La Haya, porque ello garantizaría un caudal político favorable a la re-elección de Evo Morales. Para ello, hay que destrozar la imagen y  la gobernabilidad del Presidente indio, y nada mejor que socapando las atrocidades de Quintana y apuntalando secretamente al Ministro de la Presidencia desde el doble discurso, desde la doble moral.

UNA REFLEXIÓN NECESARIA

No pueden haber ni independencia ni libertad de prensa si no existen convicciones y líneas claras y transparentes de información en el ejercicio periodístico. La libertad de prensa se queda en slogan vacío si ella no se ejerce con rigurosa ética y honestidad. El prejuicio motivado por broncas personales, la mezquindad, la mala fe, la envidia, la soberbia, la venalidad y la mediocridad volcadas al trabajo informativo sólo producen confusión colectiva y pérdida de valores democráticos en medio un caos corrupto. Cuando baja la calidad profesional de la información producida por los medios, la opinión pública se vuelca a las redes sociales sumida en un mar de especulaciones y apasionamientos ultra-subjetivos, caldo de cultivo para el pensamiento fascista o fundamentalista, y para la impunidad de los crímenes cometidos. Es lo que sucedió con el caso de Gabriela Zapata, por ejemplo, donde el periodismo se dejó someter a consignas de políticos de la oposición y del gobierno, sin una voz propia como gremio, realmente libre e independiente, que marque una línea informativa guiada por el apego ético a la más estricta verdad, sobreponiéndose con calidad informativa a ideologías sectarias y discursos partidarios.
No es que pretenda erigirme en “dueño” de la verdad absoluta, nadie lo es. Mi trabajo aspira a ser el modesto aporte de una línea informativa que contribuya a generar una corriente de opinión pública interpeladora como correlato de una corriente ética en la sociedade civil, y quizá indudablemente esa línea informativa en pro de la democracia puede generar discrepancias; pero entonces corresponde el debate público en base a una abierta confrontación de hechos y datos concretos, procurando que la calidad informativa se imponga, y no la tergiversación abusiva y delictiva del trabajo ajeno incurriendo en descarado robo intelectual, peor aún, en medio de la cobarde descalificación y “ninguneo” al periodista que investiga por cuenta propia.
Tampoco me creo mejor periodista que Raúl Peñaranda, Tuffi Aré o Juan Cristobal Soruco; aunque ellos, sí, por lo visto, se consideran infintamente superiores a mí. Durante los cinco años de mi cruzada libertaria contra el sátrapa que se apropió del Palacio Quemado donde tiene a Evo Morales como su rehén voluntario, estos dueños insustituíbles de la verdad se han dado a la tarea de desacreditar mi trabajo reduciéndolo a un problema personal entre Quintana y yo; pero al final de cuentas resulta que el problema personal es de ellos conmigo y en tal virtud me tienden su cobarde y abusiva conjura del silencio. Acaso no detente yo los títulos académicos que les da ínfulas de vacas sagradas, ni luzca los ternos de corte inglés a la hora de recibir los sendos premios a su impostura. Pero me precio humildemente de ser más honesto y transparente que ellos, con mi sangre derramada en aras de este oficio que amo, por el que estoy dando mi vida y sacrificando a mis seres queridos.
Por tanto, Sol de Pando sostiene con absoluta convicción y rigor científico que el responsable principal del desastre moral que está avergonzándonos como país, aplastando nuestra autoestima con el peso del miedo, del silencio y el poder de la estulticia, es definitivamente el Ministro de la Presidencia, Juan Ramón Quintana. Nuestra labor investigativa desde hace más de cinco años nos condujo a esa conclusión inequívoca. En esta coyuntura concreta, el enemigo principal de la democracia boliviana es Quintana, no Evo Morales (el pueblo votó por Morales, no por Quintana). Lo inverso sólo podría llevar al país a la interrupción de un mandato constitucional que puede llegar a ser sangriento, y por tanto también a una inminente derrota en nuestra demanda marítima frente a Chile. A ese juego antinacional han entrado ANF y El Deber, entre otros, encabezados por el chileno Raúl Peñaranda Undurraga.
Es muy lamentable que el periodismo boliviano en esta coyuntura tan crucial para el país, sólo genere confusión y enredos informativos, lamentables shows circenses mediáticos, más allá de contribuir a la formación de una opinión pública nacional correctamente informada desde la ética y la transparencia.
Dejo mi denuncia sentada y pongo la materia en manos de nuestros tribunales de Honor y nuestro Consejo Nacional de Ética Periodística.

Periodistas carroñeros descuartizan el trabajo de Sol de Pando

No contento con imponerme una muerte civil en medio de mi destierro, Peñaranda Undurraga también se da la libertad, con toda impunidad, de utilizar los contenidos, conceptos y argumentos de investigaciones periodísticas que realizo desde mi destierro, apropiándose de ellas descaradamente, robándome mi trabajo como una alimaña carroñera que hace escarnio de mi indefensión.

El chileno inventó un cínico modus operandi para piratear mi trabajo violando mis derechos intelectuales y ofendiendo la inteligencia de mis lectores: Convierte en sus fuentes principales las fuentes secundarias que utilizo para sustentar mi información. Y lo viene haciendo ya desde hace más de un año lanzando publicaciones en ANF basadas en mi trabajo, pero expuestas como si fueran “pepas” de su equipo de redacción. Por ejemplo, en febero del 2016 reprodujo mi denuncia sobre los antecedentes de ilegalidad con que la empresa china Sinohydro llegó a Bolivia desde Ecuador, país donde dicha empresa enfrenta juicios por negligencia y violación de normas de seguridade laboral al haber causado la muerte de obreros ecuatorianos en el proyecto hidroléctrico Coca Sinclair. Una de mis fuentes para lanzar esa información en Bolivia era una publicación del periódico El Comercio de Quito a la cual accedí mediante un link que me había enviado un amigo de Cochabamba, ingeniero civil, que radica en ese país. Varios meses después de esa publicación de Sol de Pando, ANF publicó esa misma información como una primicia de esta agencia, mencionando la fuente de El Comercio extraída de Sol de Pando, pero omitiendo citar a mi periódico. Me atreví a reclamarle por esa manobra deshonesta, y Peñaranda me respondió agresivamente diciendo que yo estaba loco. A raiz de eso me tuvo “congelado” durante varios meses hasta que se produjo mi destierro.

La publicación de ANF del 8 de diciembre que usa datos de la investigación publicada por Sol de Pando el 7 de diciembre. La agencia noticiosa de la Iglesia controlada por Peñaranda tergiversa y manipula con visible mala fe el uso de fuentes. | Foto Sol de Pando

El periodista chileno volvió a incurrir nuevamente en esa práctica deshonesta tras la revelación que efectuamos desde Brasilia sobre el antecedente, hasta ese momento desconocido en el país, referido a la negativa del director de la DGAC, general José Luis Coimbra Busch, de otorgar licencia para vuelos internacionales a la aerolínea venezolana Lamia. Desde el entorno familiar del general Coimbra nos llegó a Brasilia la referencia de que existía evidencia inobjetable de esa negativa en declaraciones de aquella autoridad publicadas por la agencia estatal ABI en noviembre del 2014, la cual fue reproducida por Sol de Pando en su edición del pasado 7 de diciembre. También pudimos precisar que una vez apartado del cargo el general Coimbra, por presión de Quintana, el ministro de Obras Públicas posesionó en al mando de la DGAC al general Virglio Pereira, quien a los pocos días firmaría la licencia para vuelos internacionales en favor de Lamia. La tarde del mismo 7 de diciembre, el periodista Andrés Gómez, director de la agencia RimayPampa, me llamó hasta Brasilia para una entrevista radial en la que se me permitió ratificar mi denuncia basada centralmente en las declaraciones efectuadas el año 2014 por el general Coimbra. Aunque la nota de prensa de RimayPampa intenta atribuirse la investigación poniéndo énfasis en la fuente revelada por Sol de Pando, al menos ese medio tuvo el decoro de mencionar a Sol de Pando entre líneas. Al día siguiente, 8 de diciembre, la Agencia de Noticias Fides (ANF), publicó la misma noticia con un atractivo titular que sólo pudo ser posible gracias a nuestra investigación: “Exdirector de la DGAC afirmó en 2014 que LaMia no podía operar en el transporte comercial de pasajeros“, pero suprimendo totalmente a Sol de Pando como el medio que indagó y develó el hecho, atribuyendo enteramente el hallazgo a la agencia RimayPampa, en un intento ruin de Peñaranda de confrontarme con Andrés Gómez. “La agencia (ABI) agregó que ‘si se aprueban los trámites, las dos nuevas aerolíneas sólo operarán como taxis aéreos a pequeña escala y no en el transporte comercial masivo de pasajeros’ en una nota dada a conocer por el blog Rimay Pampa” escribió Raúl Peñaranda. Pero eso no fue todo. Este chileno rapaz tergiversó mi investigación periodística con desembozado afán político-partidario, llevando el agua al molino de Valverde y Doria Medina que odian a muerte a Evo Morales, y desviando la atención pública sobre Juan Ramón Quintana que es el responsable directo de este desastre nacional. Sol de Pando sostiene en base a fuentes de primera mano dentro el mismo Ministerio de la Presidencia, que el sustituto de Coimbra, el general Virgilio Pereira, en ese concreto momento tenía el padrinazgo directo del Ministro de la Presidencia, Juan Ramón Quintana, y no del presidente Evo Morales. Sin embargo Peñaranda modificó arbitrariamentre ese dato histórico que es concluyente en nuestra investigación, sacando de la escena criminal a Quintana y apuntando con todo su odio racista a Evo Morales. Peñaranda basó su manibra política en las páginas de un libro sobre las memorias del Presidente, donde éste recuerda haber recibido un buen trato por parte del general Pereira cuando el entonces dirigente cocalero fue confinado durante el gobierno de Sánchez de Lozada. “Coimbra fue destituido del cargo y reemplazado por el general de la FAB Virgilio Pereira. Este general es mencionado en el libro de Evo Morales, ‘De Orinoca al Palacio Quemado’, como amigo del Primer Mandatario”, escribió el chileno. Entonces, según Peñaranda —esgrimiendo como supuesta prueba un libro autobiográfico que no tiene nada que ver con la trama concreta de la tragedia del Chapecoense—, no es Quintana sino Evo Morales el padrino de Lamia y fue Evo quien presionó para sacar del camino al general Coimbra y forzar licencia que le permitió a la aerolínea venezolada en quiebra efectuar vuelos internacionales con su único avión charter, hasta que se produjo la previsible tragedia del 28 de noviembre.

Entonces, según Peñaranda Undurraga, de acuerdo a cómo tergiversió el resultado de mi investigación, es Evo Morales quien debe ir a la cárcel como culpable directo de la tragedia de Lamia, y no el ministro Juan Ramón Quintana. Con esa nueva manipulación, queda demostrado que este agente de la masonería chilena es un cómplice solapado de Quintana. Peñaranda y su logia protagonizan escaramuzas mediáticas pactadas con Quintana, potenciándose mutuamente con aparente virulencia pero con inobjetable tolerancia fáctica, usando un concepto de HCF Mancilla.

La publicación de El Deber del 29 de diciembre que usa datos de la investigación publicada por Sol de Pando el 26 de diciembre. El diario cruceño tergiversa y manipula con visible mala fe el uso de fuentes. | Foto Sol de Pando

Mas lo peor vino después, esta vez desde la Redacción de El Deber en Santa Cruz, diario líder en el “ninguneo” nacional  a Wilson García Mérida y a Sol de Pando bajo la batuta de Tuffi Aré. El pasado lunes 26 de diciembre Sol de Pando publicó la segunda parte de nuestra investigación sobre el affaire Lamia, donde revelamos desde Brasilia, entre varios otros hechos hasta entonces desconocidos en el país, que una de las hijas de Ricardo Albacete, Tizania, su socia a la vez en la aerolínea quebrada, era la encargada de realizar los cobros a los equipos de fútbol que contrataban los servicios de su único avión, dejando migajas para los pilotos bolivianos. Dijimos que Tizania Albacete, además, entra y sale de Bolivia acompañada por el narcotraficante colombiano Andrés Lafiore Pastrana. Entre ambos convencieron al Ministro de la Presidencia avanzar en un mega proyecto de transporte logístico para las operaciones de exploración y explotación de YPFB alquilando helicópteros de la compañía colombiana Helistar, con la feliz la intermediación de Lamia como “operadora” del proyecto, en una nueva estrategia para salvarle de la bancarrota a Albacete. Sobre la presencia de su hija en el país, dato que nos fue transmitido en exclusiva por una fuente muy confiable y reservada aquí en Brasilia, hallamos una declaración coincidente que corroboraba nuestro hallazgo, efectuada por la señora Pamela Justiniano Pedraza —viuda del capitán Rommel David Vacaflores Terrazas—, la misma que fue publicada por el portal de Univisión y que también citamos textualmente en nuestro segundo informe del 26 de diciembre. 

El periodista de El Deber Ruy D’Alencar. | Foto Facebook

El 29 de diciembre, tres días después de aquel informe investigativo de Sol de Pando, El Deber publicó una nota con este titular muy vendible: “Implican a Albacete y a su hija con LaMia”. Lleva la firma de Ruy D´Alencar y está basada enteramente en nuestro informe; sólo que nuestro medio no es mencionado ni marginalmente, mucho menos el autor desterrado de la investigación. El señor D’Alencar atribuye nuestro trabajo nada menos que a la Fiscalía General del Estado Plurinacional!! Vean lo que se lee: “Así lo revela la Fiscalía de Bolivia tras revisar las carpetas secuestradas a la compañía en Santa Cruz el 6 de diciembre, en medio de la investigación judicial del accidente y de supuestas irregularidades en la empresa; con ello, ahora el caso da un giro y apunta hacia afuera del país”, escribió Ruy D’Alencar, sin mostrar una sola fotocopia de los documentos judiciales a los que afirma haber accedido. “Se encontró en oficinas de LaMia un documento de este año de rendición de cuentas de la firma boliviana a una de las hijas de Albacete”, dice esa nota de El Deber y a pesar de que hace referencia a piezas documentales de primera mano, no se digna siquiera en mencionar el nombre de la tal hija de Albacete. El hombre tiene dos hijas involucradas en sus turbios negocios: Tizania y Loredana, por si le interesa a El Deber estos datos para atribuírselos a Kaliman en su próxima primicia bastante lucrativa. Resulta muy casual que la “Fiscalía de Bolivia” descubra recién ahora, en una documentación secuestrada el 6 diciembre, información publicada por Sol de Pando el 26 de diciembre, para una publicación efectuada por El Deber el 29 de diciembre. Y si así fuera, que la Fiscalía posee esa información, no podría ignorar el señor D’Alencar que la noticia sobre la presencia de la hija de Albacete en Bolivia fue revelada por Sol de Pando desde Brasilia tras una rigurosa investigación periodística que ha sido usada dolosamente por El Deber, con total desconsideración al esfuerzo intelectual realizado por el investigador en medio de privaciones propias de un injusto destierro e inminentes riesgos para su seguridade física y su vida. Además, cuando el Ministerio Público tiene algo importante que revelar oficialmente, lo hace através de un vocero, mediante boletín o  en conferencia de prensa y habitualmente es el Fiscal General en persona quien se encarga de transmitir la noticia. Ojalá el fiscal Guerrero confirme la “primicia” lanzada por El Deber, pues ello implicará la consecuente necesidad de iniciar ya los trámites para la extradición de Ricardo Albacete y su hija, quienes se hallan actualmente a buen recaudo en España. En su despropósito periodístico por “ningunear” a toda costa a Sol de Pando y sin embargo a la vez apropiarse de nuestro trabajo sin ruborizarse en el intento, D’Alencar incurre en otra despampanante aberración: hace que Albacete le responda a la “Fiscalía de Bolivia”, con una declaración efectuada un mes antes, es decir al día siguiente de la tragedia del Chapecoense, al periódico El Confidencial de España y que también Sol de Pando reprodujo en un contexto más coherente. Para rematar, el periodista pirata extrae de nuestro informe las declaraciones de Pamela Justiniano Pedraza, “saltándose” de fuente hacia la misma que nosotros usamos y citamos (el portal de Univisión), suprimiéndonos también ahí como la fuente investigadora, exactamente lo mismo que hace Raúl Peñaranda en ANF. Usan nuestras fuentes como si fueran suyas, descontextualizando irresponsablemente el sentido y los contenidos sustanciales de nuestra investigación. Tergiversan todos los hallazgos de Sol de Pando al extremo latente de que podrían usar los contenidos de nuestro propio trabajo en contra nuestra incluso, o para favorecer a Quintana simplemente. Esto último es un temor bien fundado.

 

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