Data: septiembre 26, 2019 | 11:49
MEGASEQUÍA AGUDIZARÁ EL CONFLICTO DEL SILALA | El agotamiento de las aguas subterráneas del desierto de Atacama desespera a mineros y agricultores chilenos que sólo tienen a mano las aguas que fluyen desde Potosí…

BOLIVIA QUEMA BOSQUES, CHILE SE QUEDA SIN AGUA

El 76% de la superficie de Chile sufre una severa sequía iniciada hace diez años, agravando la escasez de agua en un país donde la minería y la agricultura son importantes pilares económicos. | Foto Modatima-DW

© Wilson García Mérida | Redacción Sol de Pando | Datos & Análisis
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Mientras en Bolivia los incendios forestales van dando fin con los bosques en extensas áreas de reserva fiscal atravesadas por la frontera agrícola, en Chile —país vecino que ofreció ayuda para aplacar las tormentas de fuego en la Chiquitania— la escasez de agua dulce alcanzó un nivel de desastre ambiental sin precedentes.

Según un estudio de la Fundación Chile, citado por la agencia alemana Deutsche Welle (DW), el 76% de la superficie del país sufre una grave sequía. Pero no una cualquiera.

Una persistente sequía que se inició hace diez años agudiza los históricos problemas de escasez de agua en un país donde la minería y la agricultura son importantes pilares económicos, informa el portal de DW mediante un dossier publicado el lunes.

El gobierno del presidente Sebastián Piñera anunció que invertirá 5.000 millones de dólares en distintas obras para asegurar el suministro de agua, que se enmarcan en la serie de medidas que se adoptarán para hacer frente a una década de sequía.

En 2019 el déficit de precipitaciones en la Región Metropolitana, donde vive el 40 por ciento de la población del país, asciende al 80 por ciento.

Los científicos hablan de una crisis hídrica que afecta a todo el territorio chileno entre Coquimbo y la Octava Región. Cultivos echados a perder, miles de animales muertos, pastos perdidos. Economías locales quebradas y la incertidumbre como única certeza.

Control del Silala crucial para Chile

Para Chile, el Silala no es un manantial que nace en Potosí sino un río de curso internacional que atraviesa territorio chileno. La demanda boliviana alega que el manantial fue desviado por Chile tras la guerra del Pacífico para dotar de agua potable a la compañía minera del grupo chileno Luksic también propietario de la línea férrea Antofagasta-Oruro. | Foto Sol de Pando

La situación es especialmente grave en el norte de Chile, sobre la frontera con Bolivia. El 14 de mayo de 2016, Sol de Pando difundió datos de un estudio científico según el cual las reservas de agua subterránea acumuladas durante casi 20.000 años en el desierto de Atacama están disminuyendo drásticamente en ese territorio que perteneció a Bolivia antes de la Guerra del Pacífico.

El 8 de julio de 2015, el periódico chileno La Tercera informó que el desierto de Atacama está expandiendo su aridez más allá de su territorio natural, acercándose a la ciudad de Santiago, la capital de Chile. “El desierto de Atacama se encuentra a menos de mil kilómetros de Santiago, si se considera el norte de la ciudad de Copiapó como su frontera natural”, advertía el informe.

La crisis del Atacama reactivó el conflicto por las aguas del manatial Silala, cuyo aprovechamiento es motivo de una vieja disputa entre que ambos países que llevaron el caso ante la Corte Internacional de La Haya. El juicio se halla en etapa de alegatos.

Para Chile, el Silala no es un manantial que nace en Potosí sino un río de curso internacional que atraviesa territorio chileno y por tanto no debe tarifa alguna a Bolivia. La demanda boliviana alega que el manantial fue desviado por Chile tras la guerra del Pacífico para dotar de agua potable a la compañía minera del grupo chileno Luksic también propietario de la línea férrea Antofagasta-Oruro. Luksic se había comprometido pagar una tarifa de consumo al municipio de Potosí, y nunca lo hizo.

El Gobierno chileno intenta hacer prevalecer una cláusula del Tratado de 1904 que le permitía acceder a esas aguas dentro el territorio boliviano para activar el tren. Chile desvirtuó esa cláusula canalizando el manantial hacia su territorio para usos ajenos a los previstos en dicho Tratado. Actualmente los flujos del Silala también son utilizadas como agua de riego para el desarrollo de la agricultura en el norte chileno.

Agua privatizada y el agronegocio de la palta

Los árboles verdes de palta o aguacate contrastan con el entorno árido. La fruta experimenta un auge con un crecimiento en la demanda de 12% al año, con un enorme consumo de agua. | Foto Deutsche Welle

Según grupos ambientalistas, uno de los factores que habría agudizado la crisis hídrica tendría que ver con el incremento del cultivo de la palta (aguacate) que se ha convertido, como la soya para Bolivia, en el principal agronegocio con destino a la exportación. Chile exporta el mercado europeo unas 95.000 toneladas de palta, más de la mitad de la producción proviene de la provincia de Petorca.

Desde 1990, informa el dossier de DW, el cultivo del llamado oro verde se ha triplicado. La fruta experimenta un auge con un crecimiento en la demanda de 12% al año, con un enorme consumo de agua.

La organización Movimiento de Defensa por el acceso al Agua, la Tierra y la Protección del Medioambiente (Modatima), asegura que el cultivo del aguacate consume alrededor de 1.000 litros de agua de riego por cada kilo de fruta.

El dato fue desmentido por Francisco Contardo Sfeir, gerente general del Comité de Paltas Hass de Chile, afirmando al portal alemán que el Instituto Nacional de Investigaciones Agropecuarias de Chile hizo un estudio y llegó a la conclusión de que la fruta que se produce en Petorca consume 389 litros y no los 1.000 litros que aseguran los reportes de la prensa internacional.

Activistas del Modatima luchan a favor de un cambio en el «Código de Aguas», que promulgó la privatización del líquido durante la dictadura de Augusto Pinochet en 1981. La normativa fue confirmada durante el gobierno de Eduardo Frei a principios del año 2000. “En la práctica le concede al Estado la prerrogativa de entregar los derechos del aprovechamiento de agua de forma gratuita y perpetua a los particulares, que amparados en las garantías constitucionales incorporan ese derecho a su patrimonio y pueden por tanto, acudir al mercado a comprar, vender o arrendar agua”, señala Rodrigo Mundaca, portavoz de Modatima, en conversación telefónica con DW desde Chile.

“Hoy en día existen dos categorías de derechos de aprovechamiento de aguas. Las que se consumen, que están en un 80% en manos del sector agrícola, y las que no se consumen, que se destinan a la generación de hidroelectricidad y que desde 2005 están en manos en un 81% de Enel, una empresa público-privada italiana”, denuncia Mundaca.

Diez años de sequía y su impacto devastador

El embalse La Paloma en la Cuarta Región Coquimbo, llegó a un nivel histórico de déficit sin precedentes como una continuidad del Desierto de Atacama más allá de su frontera natural. | Foto La Tercera

“Un año particularmente seco no es en principio algo extraordinario. De hecho, hay otros tres análogos en los registros de los últimos 120 años” —dijo a DW René Garreaud, investigador del Centro de la Ciencias del Clima y la Resiliencia—. “El problema es que este año tan seco está precedido por otros nueve años muy secos. Por eso la llamamos megasequía y por eso es un problema”.

El climatólogo explica que en Chile las sequías suelen durar en torno a un año, dos como mucho. Pero nunca tanto. Eso demuestra, pues, que «hay un factor natural, pero superpuesto con los efectos del cambio climático”.

Esta megasequía tiene todas las de transformar el Chile que hemos conocido hasta ahora. «Estamos hablando de un cambio climático permanente en el que la zona central de Chile, que tiene un clima mediterráneo con cuatro estaciones bien definidas, va a pasar a tener un clima semiárido”, explicó a DW Patricio González, experto del Centro de Investigación en Riesgo y Climatología (Citra).

“En general, ni los parlamentarios ni los gobiernos tomaron en cuenta los informes científicos sobre el clima. Muchos de ellos incluso los desecharon”, critica González. Recuerda que la megasequía comenzó hace muchos años y que los primeros signos del déficit se evidenciaron en el año 2000: “El sistema político no ha estado a la altura”.

El presidente Piñera aseguró que “el abastecimiento de agua potable está garantizado durante esta temporada de primavera y verano”. ¿Y qué pasará después? Patricio González dibuja escenarios poco tranquilizadores: “Veo una crisis hídrica en Chile para 2022, incluso en Santiago se va a tener que racionalizar el agua potable”.

González espera, en ese sentido, que los políticos tomen nota. De lo contrario, “esto nos podría llevar al día cero”. ¿A qué se refiere exactamente? El científico responde: «Que un día abramos la llave y no caiga agua”. René Garraud, por su parte, cree que «deberíamos prepararnos para lo peor”.

Chile acogerá en diciembre la Conferencia de Cambio Climático de Naciones Unidas de este año (la COP25).

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