Data: abril 28, 2017 | 10:16
25 AÑOS DE UNA ESPERANZA QUE CRECE | El município más joven del Estado do Acre fue creado el 28 de abril de 1992 con colonos que migraron desde Espíritu Santo...

Capixaba, lo nuevo del Acre en nuestra fraterna frontera con Pando

El barrio llamado “Bolivilla”, en el municipio de Capixaba, Estado do Acre, frontera con el municipio de Bella Flor, departamento de Pando, Bolivia. | Foto Sol de Pando

El futuro nuevo municipio acreano ya era conocido como “la villa de los capixaba” gracias a su famoso y novedoso “pica pau”, pero habían capixabas que querían que el nuevo pueblo llevase el nombre de su santo patrono regional, San Antonio. Entonces los colonos decidieron zanjar la discrepancia a través de un insólito plebiscito: los partidarios de Villa San Antonio depositarían dentro la urna de votación un grano de maiz (milho) y los partidarios de Villa Capixaba votarían con un grano de frijol (feijão). Ganó el feijão…

Leer versión en português

© Wilson García Mérida | Redacción Sol de Pando en Brasilia

El hito fronterizo exacto entre los municipios acreanos de Capixaba (Brasil) y Bella Flor (Bolivia) | Foto Sol de Pando

Capixaba es un pueblo de fecundos significados. Singular municipio en el Estado do Acre donde los conductores de mototaxis tienen como principal ruta habitual el traslado de pasajeros hacia el barrio de “Bolivilla”, frontera plena con el municipio de Bella Flor, en el departamento de Pando, Bolivia. Fue en este municipio donde se produjo la Batalla de Costa Rica durante la Guerra del Acre.

El municipio de Capixaba se desarrolla con un fuerte espíritu de modernidad y sustentabilidad. | Foto Vilani Cristina

El nombre de Capixaba representa también el origen del pueblo acreano como crisol de identidades que confluyeron desde el éxodo.

Los capixabenses celebran hoy 25 años de su existencia territorial, un cuarto de siglo ya, como uno de los más progresistas municipios del Estado do Acre, con casi 12.000 habitantes según estimaciones actualizadas en base a Censo del 2010.

La ciudad de Capixaba es un tránsito importante sobre la carretera entre Xapurí y Rio Branco. | Foto Vilani Cristina

Villa Capixaba fue elevada al rango de Municipio mediante una Ley del Estado do Acre del 28 de abril de 1992. Se formó con territorios cedidos por los municipios de Xapurí y Rio Branco. La Reserva Extrativista Chico Mendes es una Unidad de Conservación de Uso Sustentable, con centro en Xapurí, que ocupa la parte oeste de este nuevo municipio.

Un acuerdo bilateral suscrito el año 2009 entre los gobiernos de Bolivia y Brasil —y que se consolidó el año 2014 para el reasentamiento en tierras del Estado de Acre por parte de agricultores brasileños que se habían establecido dentro la frontera boliviana (departamento de Pando)—, impactó decisivamente en el crecimiento poblacional de Capixaba con la formación de nuevas colonias agroforestales que son la fortaleza de este joven municipio acreano.

Un lejano gentilicio, una naciente identidad

Una verbena escolar en Capixaba, donde la identidad acreana del pueblo capixabense es parte del desarrollo de la emergente comunidad. | Foto Vilani Cristina

Si bien proviene de una voz indígena en la lengua tupi-guaraní —nación que hace cinco siglos poblaba casi todo el actual territorio brasileño desde las costas del Atlántico hasta el Amazonas—, la palabra Capixaba en su mero origen es el gentilicio de los habitantes del Estado de Espíritu Santo, a más de 4.000 kilómetros de distancia hacia el sureste. Los capixaba de la costa marítima fueron arrastrados por el éxodo nordestino que comenzó a poblar el territorio amazónico (Amazonas, Pará, Acre, Rondonia, Mato Grosso, Roraima, Amapá) desde 1879, cuando se produjo la gran sequía sertaneja en estados del noreste como Ceará, Bahía, Maranhão, Pernambuco o Paiui.

Niños acreanos con una mirada luminosa de optimismo ante su futuro. Capixaba tiene una población muy joven y laboriosa. | Foto Vilani Cristina

Los capixaba de Espíritu Santo llegaron al Estado do Acre desde mediados del siglo XX, y con una afluencia más sistemática durante la década de los ochenta. Su objetivo era llegar al actual Estado de Rondonia también fronterizo con Bolivia sobre la provincia Vaca Diez del Beni. Su preponderancia capixaba diferencia culturalmente a los rondonenses de los acreanos, que son dominantemente cearenses. Pero un grupo de capixabas pasó de Rondonia al Acre, ubicándose sobre la ruta entre Xapúrí y Quinarí, a 77 kilómetros de Rio Branco, formando una villa, hoy uno de los municípios más jóvenes del Acre, que lleva con orgullo el nombre de su gentilicio: Capixaba.

Frijol o maiz: Capixaba o San Antonio

Un grupo de feligresas en el altar de la parroquia de San Antonio. | Foto Vilani Cristina

Cuando se asentaron en el Acre sobre la ruta entre Xapurí y Rio Branco, los colonos capixaba que decidieron arraigarse aquí, alrededor de un fecundo siringal, revolucionaron la actividad forestal instalando el primer “pica pau” (una gran sierra mecánica activada a vapor como el tren) y  fundaron una villa a la cual no sabían qué nombre darle oficialmente. Ellos habían llegado con su patrono a cuestas, San Antonio, que en la ciudad de Vitoria (capital del Estado de Espíritu Santo) tiene una de las basílicas más importantes del Brasil.

El futuro nuevo municipio acreano ya era conocido como “la villa de los capixaba” gracias a su famoso y novedoso “pica pau”, pero habían capixabas que querían que el nuevo pueblo llevase el nombre de su santo patrono regional, San Antonio.

Entonces los colonos decidieron zanjar la discrepancia a través de un insólito plebiscito: los partidarios de Villa San Antonio depositarían dentro la urna de votación un grano de maiz (milho) y los partidarios de Villa Capixaba votarían con un grano de frijol (feijão). Ganó el feijão.

Capixabas en Rondonia

La migración de pobladores capixaba de Espíritu Santo hasta Rondonia tuvo su auge entre 1978 y 1990. Los municipios capixaba como Naranja de la Tierra, Pancas, San Mateo, Linares, Colatina y Villa Pabón expulsaron el mayor éxodo hacia el Estado amazónico.
Villa Pabón, por ejemplo, registró un 40% de éxodo en dicho período. La crisis agraria en la región del sur brasileño —especialmente en los cultivos tradicionales de café—, y la ausencia de una politica de fomento a la agricultura familiar, hicieron que miles de capixabas, em su mayoría descendientes pomeranos que no lograban mejorar sus condiciones de vida, fueran en pos de “la tierra que chorreaba leche y miel” en el entonces Territorio Federal de Rondonia.
Según recuerda el periodista capixaba Rodrigo Pacheco, a inicios de los años 80, “con la transformación del Territorio Federal de Rondonia en Estado, el Gobierno Federal estimuló la migración de colonos de otras regiones del país para que ocuparan tierras en la Amazonia. Fueron desplazadas poblaciones de Paraná, Rio Grande del Sur y Espíritu Santo. Los capixabas, oriundos em su mayoría del norte de Espíritu Santo (Ecoporanga, Colatina, Barra de San Francisco, etcétera) se concentraron en el centro de Rondonia, entre Ji-Paraná —la segunda mayor ciudad rondoniense después de la capital Porto Velho—, y Cacoal”.  
El masivo viaje se realizaba por tierra en esos colectivos conocidos como “palo de loro” y se tardaba de tres a siete días. La ruta no era asfaltada entonces. En Rondonia, los recién llegados recibían sus “lotes” del Gobierno Federal en zonas alejadas de los centros comerciales, próximos a las reservas indígenas Suruís.
La colonia Espiga del Oeste tiene en su población un 60% de migrantes capixabas, en su mayoría de descendencia pomerana (migrantes alemanes), por lo cual se constituye en el municipio “más germánico de la Región amazónica”. Su parroquia luterana es también la más grande en el Estado de esa Iglesia Evangélica, conocida como “la iglesia de los alemanes”, con 17 comunidades luteranas y diez centros de predicación.  
Estos colonos —dice Pacheco— asentados en los lotes distribuídos por el Instituto Nacional de Colonización y Reforma Agraria (Incra) se enfrentaron inicialmente a uma región inóspita, desconocida para la mayoría de ellos. “Muchos desistieron y terminaron engrosando el cinturón de pobreza alrededor de los centros urbanos, o retornaron, derrotados, a sus lugares de origen. Los que quedaron, construyeron una nueva vida”.

Una breve mirada a Capixaba | VIDEO

LINKS RELACIONADOS

cronicas-destierro

columna-carlos-mesa
Knigth Center
Reporteros Sin Fronteras
CPJ